Camello y Nteka bajan al Getafe a la tierra
El 'EuroRayo' pudo con el aspirante a 'EuroGeta' para alcanzar la salvación virtual y pensar en la Conference League de manera casi única. Los de Iñigo Pérez mostraron sobriedad y calidad en un partido tosco, con muchos parones y encontronazos, donde el conjunto azulón no fue capaz de encontrar su identidad con el balón.
Mucha responsabilidad la tuvo la solidísima defensa del Rayo, liderada por dos centrales en un gran momento como Nobel Mendy y Florian Lejeune. Contrastan la juventud y energía del cedido por el Betis con la sobriedad y experiencia de su compatriota, que vive los mejores años de su carrera. Entre ellos y Pathé Ciss pusieron el físico para ganar prácticamente todos los duelos aéreos, lo que limitó las alternativas del Getafe.
Luis Milla reconocía tras el partido que la permanencia está muy bien, pero que la derrota es un paso atrás. Pase lo que pase, no se puede negar el enésimo milagro de José Bordalás con un equipo construido al trantrán en otro verano complicado, que perdió a su mayor estrella el 1 de septiembre y que en enero dio el paso adelante con el chute de energía que significaron Martín Satriano y Luis Vázquez. Dos desconocidos entre el público general que han ayudado a creer en un regreso de los azulones a Europa seis años después.
El Rayo firmó un partido muy completo para ganar. No solo en defensa; también en un ataque enchufado que marcó la diferencia en los momentos clave. Sergio Camello marcó poco antes del descanso con un disparo escorado y lejano en el que pilló descolocado a David Soria, recordando a aquella de Insigne con Keylor Navas en el Bernabéu. Y en la segunda mitad, Randy Nteka entró desde el banquillo para sentenciar en un momento psicológico, justo después de que Augusto Batalla le sacara un penalti a Mauro Arambarri.


- Alta tensión: todo el partido estuvo marcado por los duelos individuales y las disputas. Saltaron chispas entre Abqar y Alemao, que también tuvo sus peleas con Duarte; De Frutos se llevó un arañazo de Davinchi; Luis Vázquez se peleó con todos...
- La calidad del Rayo: las ocasiones y el gol del equipo de Iñigo Pérez llegaron en acciones difíciles y de altura técnica. Es lo que tuvo que sobresalir para sortear a un Getafe bien plantado y que concedió pocas transiciones.
- La parada de Batalla: el meta argentino cometió un penalti claro al golpear con los puños a Luis Vázquez, pero lo solucionó deteniendo el disparo de Mauro Arambarri. Más clave, imposible. Poco después, Nteka marcó el segundo del Rayo.


- Jorge de Frutos: el '19' del Rayo hizo un partido notable, como de costumbre. Dio luz a las jugadas en la poblada zona de tres cuartos con su calidad y estuvo muy cerca del gol en varias llegadas.
- Sergio Camello: derroche tremendo de energía del delantero rayista, que como Alemao mantuvo unos duelos intensísimos con los centrales del Getafe y acabó hallando premio al marcar el 1-0.
- Luis Vázquez: otro partido sacrificado del argentino, de lo más destacable dentro de un Getafe al que le costó trabajo generar ocasiones. Fue con el convencimiento casi autodestructivo de llegar antes al balón llovido en el que Batalla le golpeó con los puños y cometió penalti.


El riojano Miguel Sesma Espinosa tuvo un partido complejo por la tensión y los constantes encontronazos sobre el campo, algunos de ellos fuera de su alcance porque ocurrieron al margen del juego. Le mostró amarilla a Domingos Duarte por soltarle el codo a Alemao cuando pasaba por su lado y también expulsó a un miembro del banquillo del Getafe tras anularle un gol al Rayo por mano previa. Pitó un penalti claro de Augusto Batalla sobre Lucho Vázquez.


- Camello sigue inspirado: el delantero madrileño lleva tres goles en los últimos cuatro partidos. Son los mismos que marcó en toda la temporada pasada.
- Volvió Borja Mayoral: el Coliseum ovacionó el regreso del máximo goleador histórico del club en Primera División. No podía jugar desde el 21 de diciembre frente al Betis, en la jornada 18 de Liga, por culpa de una lesión de rodilla.
- Salvación encarrilada: el Rayo alcanzó la simbólica cifra de 42 puntos que de costumbre solía marcar la permanencia. Una derrota podía dejar al conjunto vallecano a tres o cinco puntos del descenso, así que dio un paso adelante clave.
