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De quitarse las botas para poner ladrillos a brillar en el fútbol mexicano con 30 años

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Rodrigo López estuvo a punto de colgar las botas. RodrigoLópez

De quitarse las botas para poner ladrillos a brillar en el fútbol mexicano con 30 años

Estuvo a punto de la retirada, sin motivos por los que seguir luchado por su sueño, pero ahora es un referente en el fútbol de su país. Esta es la historia de Rodrigo López Álvarez.

Rodrigo López está viviendo un sueño. Con 30 años sobre sus hombros, el mexicano ha tenido que afrontar una historia de pélicula para poder llegar a vestir los colores de Toluca.

Y es que Rodrigo nunca estuvo seguro de que el fútbol fuera el camino correcto en su vida, pese a que desde pequeño estuvo ligado al fútbol vistiendo la elástica de Chivas Guadalajara.

Aunque desde pequeño estuvo ligado al fútbol, llegando a celebrar su debut profesional con Chivas USA el 7 de julio de 2005, cuando tan sólo tenía 18 años. A partir de ahí, estuvo defendiendo los colores de varios clubes estadounidenses, y algunos mexicanos como Cuervos Zapotlanejo y Querétaro.

Su carrera parecía ir bien encaminada, aunque siempre le faltó ese salto de calidad como futbolista profesional que tando deseaba. Pero en 2013 un acontecimiento cambiaría su vida por completo: el nacimiento de su hijo.

Rodrigo tuvo entonces que elegir entre seguir luchado por sus sueños o encontrar una manera de mantener a su familia y alimentar a su bebé.

Por eso, Rodrigo aprovechó la pausa del torneo para ganarse algo de plata en la construcción y centrar sus ideas de cara al futuro. El mexicano sabía que su hijo estaba por encima de todo, así que tomó la decisión más difícil y se preparó para colgar las botas.

Y nació la luz al final del túnel

Pero, entonces, apareció Graham Smith, de Sacramento, que le convenció de que todavía había una oportunidad en el fútbol profesional esperándole. 

Con 27 años, un hijo y las ilusiones perdidas, Rodrigo se enfundó de nuevo las botas para gastar la última carta que le quedaba y agarrarse con todas sus fuerzas al sueño de ser jugador profesional.

Y así fue. De Sacramento volvió directo al fútbol mexiano de la mano de Celaya, club en el que su sueño comenzó a brillar con luz propia, devolviendo la calidad a sus botas y las ganas de hacer del sueño que todo niño siempre ha tenido una realidad.

Para entonces, Rodrigo López ya era un nombre deseado en las mejores agendas de los clubes de la Liga MX, que comenzaron a telefonearle sin cesar. Pero fue Toluca el que se llevó el gato al agua. 

Ahora, con la veteranía de los 30 años en sus botas y un sueño más que cumplido, Rodrigo comienza a disfrutar del fútbol como si fuera un niño, un niño que un día ponía ladrillos pensando en la cancha y hoy disfruta en la cancha poniendo balones.

Ángela M. Romero

Ángela M. Romero

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