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España no deja huella en tierra Mundial

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España, sin intensidad ni precisión. EFE

España no deja huella en tierra Mundial

'La Roja' se dejó el alma y la alegría en Málaga. Empate con sabor más agrio que dulce en San Petersburgo ante una Rusia seria que sí salió a competir desde el primer minuto y pudo arañar un 3-3 ante una de las grandes favoritas del Mundial. Dos de los tantos españoles fueron de penalti.

Lo advirtió Lopetegui: "Para Rusia no hay amistosos". Pero para España, sí. Con los deberes hechos y el Mundial asegurado, 'la Roja' se plantó en el césped del imponente Estadio Krestovski con más calidad que ganas y con las varitas mágicas guardadas.

Con Suso, Rodrigo y Asensio formando una delantera experimental, España afrontaba el choque como una preparación para el futuro. Thiago, pareja de baile de los fijos Busquets e Iniesta, aprovechó su oportunidad para opositar a titular en la Copa del Mundo.

Pero con nombres no se gana un partido. Sí que se hace con intensidad y ganas de pasar por encima del rival, y de eso no le faltó a una Rusia que, si bien no pasa por su mejor etapa, no ha perdido el espíritu luchador.

Goles a impulsos

La calidad acaba derramando goles. Mientras Rusia había mandado tres avisos en el área española, Asensio y Jordi Alba se asociaron para que el catalán, uno de los 'bajitos' de 'la Roja', cabeceara un centro medido hacia las redes rusas.

El gol no le dio alas, pero sí desmoralizó a Rusia, que se veía por debajo por un simple chispazo. La situación se le puso más de cara aún a los de Lopetegui cuando Ramos se aprovechó de una polémica mano de Kuzyaev para anotar desde los once metros. Iban por delante en el marcador, dominaban, pero la imprecisión a partir de la línea de tres cuartos era preocupante.

Por partida doble

El gol de Ramos desató un carrusel de goles. Smolov, justo antes del descanso, avisó de que Rusia no estaba muerta con un disparo cruzado desde la frontal imposible de alcanzar para De Gea. Miranchuk, poco después del descanso, empató el choque al aprovecharse de la confundida zaga española tras un rechace extraño en el área.

La alegría le duró dos minutos a Rusia, el tiempo que pasó desde el 2-2 al 2-3, obra de Ramos, de nuevo mediante pena máxima. Y, como réplica al doblete del sevillano, Smolov logró el empate con una obra de arte que limpió de telarañas la escuadra derecha de 'la Roja'. Los locales tuvieron tiempo para cantar victoria, pero De Gea se vistió de superhéroe para evitar el triplete de Smolov a suspiros del final. 

Rusia se llevó el premio. España, al menos, conservó su marca de selección invicta en 2017. Buen ensayo ruso para el Mundial, mal experimento español.

Miguel Moreno

Miguel Moreno

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