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Piqué, entre el amor y el odio una vez más

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Piqué volvió a recibir pitos y aplausos. EFE

Piqué, entre el amor y el odio una vez más

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El defensor de la selección española y el Barcelona Gerard Piqué, rodeado por la polémica durante los últimos dos años en todos los partidos del combinado nacional, vivió cada vez que tocaba el balón en el España-Italia un plebiscito entre aquellos que quisieron animarle y una minoría que decidió pitarle.

No fue mayoritario, pero parte del público que llenó el estadio Santiago Bernabéu para animar a España en el trascendental encuentro de clasificación para el Mundial de Rusia 2018 contra Italia decidió silbar contra Gerard Piqué cada vez que el central barcelonista recibió el balón.

A ellos se opusieron otros tantos que intentaron combatir con aplausos los silbidos e incluso hicieron lo posible para que el Bernabéu coreara el nombre del jugador, convirtiendo en algunos momentos la grada en una suerte de referéndum sobre Piqué.

No fue así en la presentación de las alineaciones, cuando aquellos que intentaron pitar a Piqué durante la presentación, se vieron sepultados por los aplausos y los gritos tras el nombre de cada jugador.

Cuando se produjeron pitidos en sus dos primeras intervenciones con el balón, un sector de la grada intentó reaccionar en el primer minuto coreándole 'Piqué, Piqué', siendo seguido por una gran parte de la grada. No obstante, luego volvieron los tipos cuando el central barcelonista tenía la posesión del esférico.

El encuentro pareció un duelo entre los que querían ensalzar al central barcelonista y los que estaban dispuestos a seguir silbando cada uno de sus pasos.

Por suerte, las acciones del fútbol fueron bien recompensadas por el conjunto de la grada, que aplaudió un buen corte del '3' de la selección al italiano Lorenzo Insigne; y se lamentó de que el remate de cabeza de Piqué a centro de Koke se fuera alto.

Durante la víspera, tanto el seleccionador Julen Lopetegui como el capitán Sergio Ramos quisieron pedir al público del Santiago Bernabéu que se centrara en apoyar al combinado nacional en lugar de dejarse llevar por las rencillas particulares que pudieran tener con el zaguero barcelonista.

"Estamos tremendamente ilusionados con la reacción que va a tener el Bernabéu de apoyarnos, transmitirnos la energía que nos va a dar en momentos del juego en el que nos tienen que ayudar ante un gran equipo y nada más. No nos preocupa nada más", respondió el seleccionador durante la rueda de prensa previa al partido, cuando fue preguntado por la posibilidad de que hubiera silbidos a Piqué.

De una claridad meridiana fue la respuesta de Sergio Ramos en su rechazo a los silbidos contra su compañero en el eje de la defensa, como ya lo había sido el día del inicio de la concentración.

"El tema de los pitos lo vamos alimentando en cada concentración y ruedas de prensa. He sido claro y recalco que a los jugadores que visten el escudo de su país merecen el máximo respeto. Piqué siempre ha sido un futbolista ejemplar en la selección y tanto él como a cualquier integrante de la selección, al público se le pide siempre que nos arrope y nos sintamos como en casa", dijo Ramos.

La polémica sobre los silbidos contra Piqué se ha convertido en una constante de las concentraciones de la selección española que cumple ya más de dos años.

A raíz de la celebración del triplete del Barcelona en la temporada 2014-15, en la que su frase en referencia a la fiesta madridista con el cantante colombiano Kevin Roldán -el famoso "contigo empezó todo"- recibió los primeros silbidos en el encuentro amistoso España-Costa Rica del 12 de junio de 2015 en León.

La reacción contra el internacional español de algunos aficionados, fruto de un pastiche entre la animadversión Barça-Madrid y la situación política en Cataluña, se volvió a repetir en forma de pitidos en el encuentro clasificatorio para la Eurocopa 2016 del 5 de septiembre contra Eslovaquia, en el Carlos Tartiere de Oviedo.

Desde entonces, tanto el entonces seleccionador Vicente del Bosque como pesos pesados del combinado nacional y el Real Madrid como Íker Casillas y Sergio Ramos salieron públicamente a defender al zaguero y a criticar la insensatez de que parte de la afición española decidiera silbar contra uno de los suyos.

No obstante, la música de viento se repitió en Logroño en el España-Luxemburgo (octubre de 2015) y en Alicante en un amistoso contra Inglaterra (noviembre 2015).

En la Eurocopa de Francia, el central fue fundamental con un gol en el primer partido contra la República Checa, un momento que aprovechó para reafirmar que su compromiso con la selección española permanecía intacto pese a las opiniones de algunos sectores de aficionados. No obstante, no se libró de la polémica por una supuesta peineta durante el himno español que no fue tal, según aclaró el jugador.

Cuando el asunto parecía enterrado, e incluso España retornó al estadio donde comenzó todo -el Reino de León, para un partido clasificatorio mundialista contra Liechtenstein con goleada 8-0, normalidad y sin silbidos-, apareció otra nueva polémica con Piqué como protagonista, instigada en las redes sociales.

Fue en el partido clasificatorio para el Mundial contra Albania en Shkoder, donde el central español cortó las mangas largas de la camiseta de la selección con la que disputó el encuentro y algunos interpretaron que lo había hecho para quitar la bandera española.

Lo kafkiano de la polémica llevó incluso a que la Federación tuviera que aclarar en un comunicado que la camiseta de manga larga no tenía remates con los colores de la bandera nacional, que Piqué lo hizo "para jugar más cómodo" y que era algo que otros internacionales habían hecho "en multitud de ocasiones".

Fue la gota que colmó el vaso para el central, que anunció tras el encuentro que el Mundial de Rusia 2018 sería su último torneo con la selección española, "cansado" de que se dude de su compromiso tras "una de muchas" polémicas con su figura.

"Está muy meditado, no es un calentón de hoy. Con 31 años tengo más cuerda pero hay que tomar decisiones y a veces no es lo que uno desea. Después de Rusia para mí va a acabar una etapa. Quedan dos años y vamos a disfrutarlo muchísimo", ratificó el central.

Desde entonces, los encuentros de la selección en casa han mostrado reacciones variadas en la selección: aplausos para él en Gijón en el 4-1 contra Israel y división de opiniones en Murcia en el amistoso contra Colombia.

Este sábado, el público del Santiago Bernabéu escenificó esa división de opiniones, con silbidos y aplausos, y dio la impresión de que buena parte de la hinchada de 'la Roja' quiere olvidar ya este tipo de episodios, aquella que coreó su nombre como respuesta a los que silbaban.

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