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19 años de la final más hermosa y la derrota más cruel

Sergio Álvarez por Sergio Álvarez @gegi01 - 2 1,797

Pin El Alavés soñó con un imposible: ganar al Liverpool. EFE
El Alavés soñó con un imposible: ganar al Liverpool. EFE

19 años de la final más hermosa y la derrota más cruel

Sergio Álvarez por Sergio Álvarez @gegi01 - 2 1,797

Este 16 de mayo se cumplen 19 años de la final de la Copa de la UEFA entre el Liverpool y el Alavés, que se decidió con un gol de oro en propia puerta y que provocó la eliminación de dicha forma de desempatar las finales.

El Alavés ganó mucho más de lo que perdió un 16 de mayo de 2001. El Liverpool fue quien festejaría en Dortmund, pero el ganador moral para el mundo del fútbol de la Copa de la UEFA de aquella temporada fue el equipo vitoriano.

Un conjunto habituado a pelear por sobrevivir entre Primera y Segunda División y que menos de una década atrás deambulaba por la Segunda División B tratando de lograr recuperar la gloria, nunca mejor dicho por el apodo del equipo, perdida.

Fue una final preciosa, de las mejores de la historia. Por sus nueve goles, por los múltiples cambios de rumbo, y hasta la crueldad con la que finalizó le dio un punto de belleza.

Para plantarse en la final, el cuadro dirigido por Mané había dejado en la cuneta a Gaziantepspor (0-0 y 3-4), Lilleström (1-3 y 2-2), Rosenborg (1-1 y 1-3), Inter de Milán (3-3 y 0-2), Rayo Vallecano (3-0 y 2-1) y, Kaiserslautern (5-1 y 1-4). Después de sufrir en las dos primeras eliminatorias, el hecho de dejar en la cuneta al Rosenborg, un habitual de la Champions, empezó a convencer al Alavés de que la gesta era posible.

Los vitorianos se lo creyeron en la ronda de octavos, cuando dejaron fuera a todo un Inter después de ganar en el Giuseppe Meazza, en la vuelta, por 0-2.

La del Rayo fue una de las eliminatorias más igualadas, seguramente por lo bien que ambos se conocían, pues el Kaiserslautern no fue rival en semifinales.

Alavés-Liverpool de 2001

El 16 de mayo de 2001, el Alavés formó con Herrera; Contra, Karmona, Téllez, Eggen, Geli; Jordi Cruyff, Tomic, Desio, Astudillo; y Javi Moreno. Enfrente, un Liverpool no tan todopoderoso como el actual, pero casi: Westerveld; Babbel, Hyppia, Henchoz, Carragher; Murphy, Gerrard, Hammann, McAllister; Owen y Heskey.

Mané apostó por esa defensa de cinco que tan buenos resultados le había dado, pero en 15 minutos estaba 2-0 abajo después de los tantoss de Babbel y Gerrard. Algo había que hacer.

Quitó a Eggen, un central noruego, y metió a Iván Alonso, pura garra y gol. Y el uruguayo agitó el partido con el 2-1 en el 26'. El Alavés estaba muy vivo.

Antes del descanso, un penalti de Martín Herrera lo transformó el escocés McAllister y la final, con 3-1 y dada la experiencia del Liverpool, parecía sentenciada.

El final más cruel

Nada más lejos. Tras el descanso, en el que Mané siguió jugándosela y cambió a Astudillo por Magno, Javi Moreno, en solo cuatro minutos, ponía el 3-3 con un doblete. El marcador no se movería hasta el 72' y, para entonces, el técnico del cuadro vitoriano ya había retirado al héroe, Javi Moreno, para poner algo más de lógica al partido con Pablo.

Fowler castigó esa falta de ambición en el y parecía que, nuevamente, la final se le iba al Alavés. En el 89', sin embargo, Jordi Cruyff, a la desesperada, forzaba la prórroga.

En ella, el choque pudo caer para cualquier lado. Magno, con dos amarillas en un minuto, complicó las cosas al dejar con uno menos al conjunto vitoriano, y Karmona terminó de echar atrás a los suyos con una nueva expulsión cuando el Alavés ya pensaba en los penaltis.

Entonces, a solo cuatro minutos del final, la falta lateral que había provocado la segunda amarilla del central terminó siendo la condena del Alavés. Geli, en propia puerta, sorprendió a un Martín Herrera que salió a despejar el balón de puños y puso el 5-4 definitivo.

Hubiera quedado tiempo, pero en aquel entonces las competiciónes europeas se decidían en caso de empate con gol de oro. Aquel fue el primer tanto de la prórroga y, por tanto, el Liverpool se convirtió en campeón de la Copa de la UEFA de manera automática. Pero no fue el único que ganó aquella noche, pues el Alavés se quedó para siempre en el corazón de los aficionados.

Sergio Álvarez

Sergio Álvarez

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