Menos Rubiales y más Remiro

Fran Berrocal hace 2 años 2.9k
Las Palmas no terminó el trabajo de la 1ª mitad. EFE

Las Palmas y Real Sociedad no encontraron el camino hacia el gol (0-0) en el duelo inaugural de la 3ª jornada en Primera División. Álex Remiro fue el gran protagonista de una batalla marcada por la no renuncia de Luis Rubiales a la presidencia de la RFEF. El conjunto de Imanol Alguacil cuenta sus partidos como empates y los de García Pimienta no han sumado de 3 desde su regreso a la élite.

Que la menor de las sombras no apague la mayor de las luces: el fútbol. Luis Rubiales decidió amarrarse a la presidencia de la RFEF con un clavo ardiendo, pero la vida sigue. La pelota tiene la gran responsabilidad, la excelsa capacidad y el indiscutible poder de ser lo más importante de lo menos importante como se suele decir. Eso que nada ni nadie puede superar.

Las Palmas y Real Sociedad acordaron el empate sin goles (0-0) en el partido que dio el pistoletazo de salida a la 3ª jornada de Primera División. Ese fogonazo en el que las dianas no se presentaron en el Estadio de Gran Canaria, porque los porteros fueron decisivos para ambos conjuntos. Los guantes evitaron el primer triunfo de cualquiera de los 2 bandos en la actividad 2023-24. Y mira que el asunto se animó en el desenlace.

El portero y 10 más

Mientras que LaLiga quiso que el Estadio de Gran Canaria fuese testigo de un Real Madrid-Barcelona, Álex Remiro se empeñó en proteger los intereses de los 'txuri-urdin' a toda costa. El estado de forma del '1' no es pura coincidencia, sino mero trabajo de sus alas. Enzo Loiodice ya estaba celebrando el 1-0 con un zurdazo sutil a la escuadra. Sin embargo, el guardameta visitante sacó la mano cambiada a pasear y, formando alianzas con el larguero, el marcador no se movió hacia el favor de los de amarillo.

La sensación que se instauró en la isla fue la de un equipo huésped con su guardián de guantes como estrella y 10 jugadores más sobre el verde. Los hombres de García Pimienta, a través de los contragolpes rápidos con Sandro Ramírez como máximo común divisor, crearon el peligro suficiente para hacer temblar los cimientos de Imanol Alguacil. Esos que sobrevivieron en la pantalla que mostró su apoyo incondicional a Santa Cruz de Tenerife por el grave incendio que arrasa al pulmón 'chicharrero'.

El sentido común no siempre vence

Lo cierto es que el primer acto de la batalla desafió las leyes de la razón. El asedio fue local, pero el sentido común no siempre vence. Como si del circo de Luis Rubiales se tratase. Munir El Haddadi seguirá pensando en el balón que remató sin querer fuera de los 3 palos ajenos. Jonathan Viera esculpió un saque de esquina desde la izquierda y Sandro Ramírez prolongó el envío. El marroquí no sabe con qué parte del cuerpo efectuó el golpeo. Pese a ello, la redonda acabó por encima del destino final.

Todo ello con una Real Sociedad prácticamente irreconocible. No obstante, el ejército de San Sebastián resiste por mucha adversidad que se encuentre en el camino. Take Kubo estuvo a nada de enmudecer al mundo del fútbol con un zurdazo endiablado que tanteó la escuadra de Álvaro Valles. Sin embargo, el 0-0 quiso quedarse como testigo principal de la contienda hasta el paso por el túnel de vestuarios. Allí es donde las cosas tenían que cambiar. Demasiado.

Loiodice lo buscó y Remiro lo salvó

Mikel Oyarzabal y Umar Sadiq fueron las 2 grandes apuestas de Imanol Alguacil en busca de modificar el destino final. Ese que no supo ver Sory Kaba en su debut con Las Palmas. El delantero guineano le puso ganas y coraje, pero no estuvo acertado de cara a inaugurar el casillero goleador de su nueva aventura profesional. Y eso que Jonathan Viera -en el 9º recital de magia con sus botas como varitas- le buscó como los canarios al mojo picón.

Aunque la historia se repitió, estaba destinada a las gafas. Enzo Loiodice calculó un nuevo rumbo hacia el 1-0 con otro zapatazo magistral más. Ese con el que su afición soñó con la 1ª victoria de la temporada. El mediocentro francés hizo méritos para decantar la balanza, pero el premio se lo quedó Álex Remiro con otra mano milagrosa más. Hasta el vestuario de los invitados perdió la cuenta de las veces en las que su portero salvó los muebles.

Demasiado tarde

Ya con la coreografía a punto de caramelo y la canción cerca de terminar, la Real Sociedad hizo el último esfuerzo en la búsqueda de la 1ª victoria. Esa que no llegó por culpa de Álvaro Valles. Martín Zubimendi improvisó un testarazo casi inapelable directo a las mallas, pero el '13' rindió homenaje a los felinos con unos reflejos de película. Y no contento con ello, supo amargarle a Mohamed-Ali Cho el tímido golpeo de diestra en dirección al 0-1.

La sensación que reinó en la isla fue que ambos llegaron demasiado tarde al intento de sumar de 3. Entre la falta de acierto de Las Palmas y el estado de gracia de Álex Remiro, el fútbol no celebró el triunfo posterior al encabezonamiento injustificado de Luis Rubiales. Al respetable siempre le quedará el consuelo del esférico, el verdadero motivo por el que estás terminando de leer esta crónica.

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