Hay un más allá en el fútbol que quiere al Mirandés en el cúlmen de su propia historia. El equipo que en verano no tenía jugadores profesionales en su plantilla se ha plantado en la final del 'play off' de ascenso a Primera División. El proyecto de Alessio Lisci tumbó al Racing de Santander con el 4-1 (7-4 definitivo) que resume una eliminatoria frenética a la altura de las exigencias. Izeta marcó un doblete que perdurará en los libros generacionales de Anduva. Y los goles en propia puerta de Jokin Ezkieta y Javi Castro demostraron que este desenlace estaba destinado a suceder.
Los 'jabatos' atendieron al mérito y a lo impredecible para citarse con el Real Oviedo en el todo o nada por acompañar a Levante y Elche en un viaje inolvidable. Los de José Alberto López se agarraron al 1-1 momentáneo de Maguette Gueye para creer en que la enésima machada de la temporada era posible. Sin embargo, la resignación generalizada en los cántabros reflejó esa frustración de querer y no poder que le llevó a la caída fatal. Miranda de Ebro no se ha visto en esta tesitura jamás y ha tenido que llegar 2025 para dejarle a dos partidos de cumplir un sueño que parecía imposible.
Reaccionar o morir
La primera parte cumplió con el cánon establecido de la eliminatoria. Es decir, los 'jabatos' golpeando y los cántabros respondiendo. En situaciones de este calibre, solo existen dos opciones: reaccionar o morir. Y los blanquiverdes se vieron contra las cuerdas con el 1-0 de Izeta. Como si fuera una copia idéntica del gol que marcó en la ida. Transición rápida por el costado diestro, envío al espacio y centro raso hacia el segundo palo. Esta vez, Alberto Reina habilitó a Hugo Rincón y el lateral le regaló la apertura de la lata al '17' rojillo. Anduva explotó como nunca. El tren no se podía escapar.
Hasta que Andrés Martín asaltó el vagón. Los de José Alberto López llevan anteponiéndose a las circunstancias toda la temporada. En el 'play off' de ascenso a Primera División, con más razón. El '11' levantó la mirada en la banda derecha y apreció con todo lujo de detalles la carrera de Maguette Gueye. Balón medido hacia su desmarque y el pivote solo tuvo que superar a Raúl Fernández. Pidió calma a los anfitriones, levantó los brazos y provocó la euforia en los desplazados a Miranda de Ebro. 1-1, las espadas en todo lo alto y con la prórroga como una opción más encima de la mesa.
Tres minutos, doble agonía
Parte del mérito de las tablas era de Jokin Ezkieta. El guardián foráneo se inventó la parada del 'play off' con una estirada inverosímil al cabezazo a bocajarro de Izeta. Tal fue su esfuerzo físico que los servicios médicos acudieron a su llamada por precaución. Ese dolor en el costado fue equiparable a los tres minutos que desencadenaron la doble agonía del Racing de Santander. La mística le guardó el peor trago posible al héroe visitante con un pie desafortunado que envió un centro raso de Mathis Lachuer al fondo de su red. Y sin tiempo para digerir el 2-1, el 3-1 le golpeó en el orgullo.
Acción rápida desde la izquierda. El esférico se paseó sin meta hasta que acabó en la llegada de Hugo Rincón. El carrilero probó fortuna y acertó llevando su disparo a la oposición de Javi Castro. Tocó en el zaguero, no supo lateralizar un posible despeje y la sentencia aterrizó en Anduva de un momento para otro. Cuando más se pensaba en que el tiempo extraordinario estaba al caer. Juan Carlos Arana agitó el banquillo y ocupó la vacante de Jon Karrikaburu, pero el colmo de José Alberto López llegó antes de que se planteara un triple cambio a la desesperada. La obra perfecta.
El cuento más bonito jamás leído
Todo nació en el origen. En el saque de puerta de Raúl Fernández que acabó en varias disputas. Hasta que se la llevó Joaquín Panichelli. Su pecho, su bota derecha y su descaro le facilitaron la tarea al hombre del partido. Al delantero que tiene un plan y su estadio lo sabe. Al tipo del '17' en la espalda que se las apañó para limpiar el polvo de la escuadra con el 4-1. Sin arena para lamentos, Pablo Rodríguez, Aritz Aldasoro, Róber González y Lago Júnior acabaron con el ciclo de modificaciones foráneas. Con más corazón que razón y sin trascendencia alguna en el tramo final.
Esos últimos instantes sirvieron de homenaje. El Mirandés quiere escribir el cuento más bonito jamás leído. Y de alguna forma, esto estaba destinado a suceder. Alberto Reina, Mathis Lachuer y Jon Gorrotxategi abandonaron el césped como héroes y Guzmán Mansilla acabó con el sufrimiento desmedido de un Racing de Santander que puede estar orgulloso de la huella que deja esta temporada. Anduva pasará de vivir la fiesta desmedida a tocar los tambores de épica en tres días. Los que faltan para recibir al Real Oviedo en la ida de la batalla definitiva por el ascenso a Primera División.