Las garras de la esperanza

Fran Berrocal hace 1 año 9.1k
Radamel Falcao eligió creer hasta el final. EFE

El Rayo Vallecano rescató el empate ante el Real Mallorca (2-2) en el duelo del infarto de la 8ª jornada en Primera División. El 'tigre' Radamel Falcao marcó el gol final de penalti en el minuto 102 después de fallar el primer intento desde los 11 metros, pero le salvó la posición adelantada de Predrag Rajkovic. Los tantos y la locura se apoderaron de Vallecas en un partido marcado por Melero López, el VAR y la fe de los locales, quienes eligieron creer hasta el último suspiro.

Fútbol. Ni más ni menos. Ese deporte capaz de decantar la balanza hacia un lado. Devolverla a su estado natural. Girar hacia la otra orientación. Y volver al punto de partida. Esta fue la paradoja que se apoderó de Vallecas con 2 equipos entregados en cuerpo y alma hacia la victoria. Esos 3 puntos estuvieron cerca del bando vestido de rojo y negro, pero la diosa fortuna le sonrió al cuadro que eligió creer hasta el final delante de su gente. Como si una fuerza superior hubiese luchado por ello.

El Rayo Vallecano se rindió al gol de penalti de Radamel Falcao en el minuto 102 para empatar ante el Real Mallorca (2-2) en el duelo de la 8ª jornada en Primera División. Las garras del 'tigre' reflejaron la esperanza del proyecto de Francisco Rodríguez, que desea con todas sus fuerzas luchar por algo más que la permanencia en la élite. Pese a ello, los baleares mostraron hasta dónde puede llegar el arte de la remontada con 2 zarpazos que enmudecieron la parroquia capitalina. Hasta que Melero López y el VAR entraron en acción.

Así de 'isi'

El fútbol del barrio es tan versátil que incluso facilita lo imposible. Así de 'isi' -de 'easy' y no de Palazón-. En un fallo rival, Sergio Camello retrató la imagen de Matija Nastasic con un reverso de película. La conducción del delantero concluyó en las botas de Álvaro García y el resto acabó en la red. El golpeo sutil, delicado y raso del '18' entró por debajo de las piernas de Predrag Rajkovic para fabricar el 1-0. Ese resultado momentáneo con el que los locales se colocaban con 14 puntos de 24 posibles.

Sin embargo, el exceso de posesión descafeinada puede tener síntomas considerables, como el despertar del rival. Eso sí, el aburrimiento también quiso su escaparate en Vallecas con un tramo de encuentro previo al descanso que no se le desea ni al peor de los archienemigos. Dani Rodríguez comenzó a tomar las riendas de la medular visitante. Y una cosa llevó a la otra. Abdón Prats confirmó su estado de gracia moral después de marcarle al Barcelona y la vida deportiva en Son Moix no se comprende sin Vedat Muriqi.

 A la 3ª va la vencida

Esta vez, el pirata foráneo confirmó que a la 3ª va la vencida. Después de probar las capacidades bajo palos de Stole Dimitrievski hasta en 2 ocasiones prácticamente consecutivas, el delantero kosovar se las ingenió para igualar el luminoso con el 1-1. Y con la intriga del VAR de regalo. El hombre del bigote más carismático de las Islas Baleares prolongó una falta lejana y el '7' consiguió fusilar al arco. Melero López lo anuló en 1ª instancia con la ayuda de su asistente, pero la conversación con Soto Grado le convenció. Gol legal y todo por decidir en la 2ª mitad.

Isi Palazón regresó al verde con la portería entre ceja y ceja. El '7' improvisó con un zurdazo implacable por bajo, aunque Predrag Rajkovic se hizo grande. Esta fue la metáfora que definió al Real Mallorca en busca de la remontada con la que firmar la 2ª victoria de la temporada. La que tanto sudor y lágrimas significó en tierras bermellonas. Y lo que cuesta un mundo a veces llega en el menor de los instantes. Incluso basta única y exclusivamente con un pase mágico para poner el fútbol patas arriba.

Cuestión de fe

Sergi Darder fue el brujo que, gracias a su varita, hizo fantasear a los suyos. Solo le bastó con levantar la mirada y calcular la trayectoria hacia el desmarque de Antonio Sánchez. El '18' rompió al espacio ante la marca del Pacha Espino y se plantó mano a mano con Stole Dimitrievski. Sin florituras ni improvisaciones. Como si estuviese en el patio del colegio jugando en pista de sala. El toque de puntera también puede ser un alma mortal y así lo vivió Vallecas en sus propias carnes con el 1-2.

Pese a ello, el fútbol y la vida a todos sus niveles es cuestión de fe. No bajar los brazos y siempre creer hasta el final. Eso lo supieron interpretar los hombres de blanco con la franja roja a las 1.000 maravillas. Y argumentos no faltaron. Florian Lejeune se empeñó en marcar de falta directa, Álvaro García empujó con el sueño de materializar su doblete o el efecto revulsivo protagonizado por Jorge de Frutos, Raúl de Tomas... y Radamel Falcao. Una serie de ingredientes que acabaron cocinando la receta de la justicia poética.

Como en los viejos tiempos

Las garras del 'tigre' fueron las responsables del 2-2 definitivo. Como en los viejos tiempos, el delantero colombiano volvió a hacer de las suyas con el balón en sus botas. Y esta vez, con la ayuda de Gio González. El zaguero tocó la redonda con la mano en su propia área y el VAR citó a Melero López en la pantalla. Con la tensión por bandera, el colegiado andaluz decidió señalar el punto fatídico. Predrag Rajkovic consiguió detener la pena máxima en 1ª instancia, aunque su posición adelantada le delató. Y al '9' le paras 1, 2 no. Engaño psicológico hacia la derecha y las tablas al luminoso.

En definitiva, el Rayo Vallecano se hizo de oro con el bronce del empate. El punto le sirve al cuadro madrileño para asentarse en la parte alta de la clasificación con 12 puntos de 24 posibles. La mitad y en 7ª posición. Por su parte, el Real Mallorca no consiguió evolucionar la igualdad ante el Barcelona y se conforma con 7 unidades en la 14ª plaza de la tabla. Eso sí, la amenaza del descenso con tan solo 2 peldaños por debajo. Las garras del 'tigre' Radamel Falcao resucitaron la esperanza del barrio destinado a vivir grandes emociones esta temporada.

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