La temporada del Rayo Vallecano está siendo de auténtico cine. Una película de esas que apuntan a tener un final feliz. Y no es para menos, pues el conjunto de Íñigo Pérez consiguió su mayor récord de partidos sin perder en Primera División (9) gracias al triunfo por la mínima frente al Valladolid. Además, esto le hace seguir en puestos europeos, 6º, con 35 puntos.
Los primeros compases del encuentro dejaron a un Rayo que quiso tomar el control. No pensó igual el Valladolid, que quedó en su campo a la espera de salir al contragolpe, aunque tampoco le puso facilidades a su adversario, que se estrelló una y otra vez en su poblada defensa.
Las ocasiones fueron para los locales, aunque ninguna de ellas llegó a buen puerto. Además, los visitantes se emplearon con dureza para evitar las aproximaciones a su área y el juego tuvo demasiadas interrupciones. Por si esto fuera poco, el conjunto de Íñigo Pérez se tuvo que sobreponer a dos contratiempos de golpe y ambos por lesión. Camello abandonó el partido en el 19' y Unai López siguió sus pasos en el 23'.
Quiso aprovecharse el Valladolid y venirse arriba, aunque la realidad es que no puso en demasiados aprietos a Batalla. Entretanto, los de Cocca siguieron haciéndose fuertes en defensa. La más clara del conjunto franjirrojo llegó en el 42'. Centro medido de Lejeune desde la derecha y remate picado de Guardiola, que se hizo el hueco entre los centrales, pero no fue capaz de rematar con precisión. Así se llegó al final de los primeros 45 minutos.
Los segundos 45 minutos siguieron con la tónica habitual de la primera mitad. El Rayo dominaba y el Valladolid esperaba atrás. Aun así, los de Íñigo Pérez pusieron una marcha más y Álvaro garcía avisó nada más salir de vestuarios con un remate al segundo palo que se estrelló en un defensor.
Los dos entrenadores fueron moviendo el banquillo en busca de soluciones, pero la realidad no fue otra que un conjunto local que fue el que estuvo más cerca del gol. Las bandas estaban siendo la principal vía de acceso para los locales que, poco a poco, fueron encontrando los huecos en la defensa vallisoletana.
Fue superada la hora de partido cuando el Rayo tuvo la más clara. Se sacó el zapatazo Pedro desde la frontal y Hein sacó una buena mano abajo. El rechace le quedó a De Frutos, pero el meta estonio le achicó muy bien y la pelota pegó en su pecho.
El monólogo ofensivo de los locales fue real, al igual que la resistencia de su rival, aunque no las tuvo todas consigo. Así, en el minuto 71, el Rayo rompió el hielo y abrió el marcador. Contragolpe del conjunto de Íñigo Pérez y centro de De Frutos desde la derecha, no acertó la defensa del Valladolid a despejar y Álvaro García, tras un control exquisito, mandó el esférico al fondo de la red. Lo estaba mereciendo.
El partido entró en la recta final y eso significó que todo estaba abierto. Pudo llegar la sentencia de los locales, pero Chavarría perdonó de cabeza y a bocajarro el 2-0. Además, el Valladolid no había dicho su última palabra y se lanzó a por el empate. Tuvo la más clara en el 83', con un contragolpe que ganó Anuar, se plantó ante Batalla y consiguió rematar, aunque el argentino desvió el esférico. El rechace le quedó franco a Latasa, solo y a puerta vacía, pero quiso ajustar tanto y la pelota se marchó fuera.
No pasó nada más y Gil Manzano decretó el final de un partido que se adjudicó el Rayo Vallecano para seguir soñando. Todo lo contrario que el Valladolid, que siguió echando sal en la herida para seguir sumido en lo más hondo de la clasificación y complicar cada vez más su permanencia en Primera División.