La Catedral nació para noches como esta. Uno de los feudos más carismáticos e históricos del fútbol español recibió este jueves a los dos equipos más laureados de la historia de la Copa del Rey. Frente a frente, el Athletic Club de Bilbao y el Barcelona. En total, 54 títulos. 23 para los rojiblancos y 31 suman los azulgranas.
En esta ocasión había aires de venganza en el ambiente. Los de Xavi Hernández, en aquella ocasión bajo las órdenes de Ronald Koeman, se alzaron campeones frente a los vascos en la final de 2021, mismo año en el que Marcelino le arrebató a la entidad 'culé' la Supercopa de España. Anda que no se acuerdan en la Ciudad Condal de aquel golazo de Iñaki Williams...
Con estos antecedentes, el Athletic Club de Bilbao mostró más hambre al salir al terreno de juego. Demostró que la Copa del Rey es su competición. En menos de 120 segundos ya perforó la portería rival. Muniain, después de recibir un centro de un Nico Williams que fue una pesadilla para Jordi Alba, dejó una obra de arte: el '10' la puso con escuadra y cartabón al palo largo de Ter Stegen con un toque sutil. Golazo con mayúsculas.
El Barça no apareció en los primeros compases del choque. Estuvo a merced de los 'leones', que tuvieron el segundo en las botas de Nico Williams, pero el pequeño de los Williams no aprovechó el buen centro de un Yuri Berchiche que volvió a ser titular con su equipo por primera vez desde abril de 2021.
Con posesiones largas, pacientes e inteligentes, sin precipitarse, la escuadra de Xavi empezó, a cuentagotas, a aparecer por el verde de San Mamés. Al más puro estilo Barça llegó el empate, con el estreno del gran fichaje del presente mercado invernal.
Ferran se quitó la espina de su descafeinado debut
Ferran Torres emuló a Muniain. El ex del Manchester City recibió el cuero de Busquets dentro del área y buscó un disparo con mucha curva. Superó a Agirrezabala y firmó una diana de bella factura, a la altura de la encajada minutos atrás. El Rey de Copas dijo "aquí estoy yo".
Sin embargo, se quedó ahí el despertar azulgrana en la primera parte. Jordi Alba no logró frenar a un Nico Williams que veía siempre que podía una autopista libre de peaje. El pequeño de los hermanos sacó un centro potente a media altura que remató Muniain y que casi acabó al fondo de las mallas.
El propio Nico Williams reapareció por la derecha, completamente solo, y sacó un chut cruzado, raso y potente, pero Ter Stegen, como en sus mejores tiempos, sacó una mano salvadora para que el esférico no rebasase la línea de cal. El Athletic gozaba siempre de las mejores ocasiones del partido.
Por si fuese poco, el cuadro de Marcelino tuvo una doble ocasión clarísima de gol en los últimos suspiros del primer tiempo. La primera fue de Sancet. El delantero se aprovechó de una mala entrega en la salida de Dani Alves para recibir el balón solo en el área, pero Piqué, que fue con todo, repelió el disparo y mandó el cuero a córner. En el consiguiente saque de esquina, Ter Stegen volvió a ser 'santo' al protagonizar un paradón bajo palos tras un cabezazo de Raúl García. Con ese arrollamiento del Athletic y con un 1-1 que pareció injusto visto lo que luchó el equipo de casa, el duelo se marchó al descanso.
El intermedio no cambió la tónica de la primera mitad. No tardó el equipo de Marcelino en buscar portería. Otra vez gracias a un Nico Williams insistente en sus carreras. Sacó un disparo rápido en el área y Ter Stegen volvió a estar preciso en sus reflejos para parar el lanzamiento.
'Masterclass' de un Muniain que brilló con luz propia
Xavi buscó más dominio de la pelota con la entrada de Nico González, que sustituyó a Abde, pero el egarense no contó con el partidazo que se marcó la gran estrella de la noche, Iker Muniain. El 'Bart Simpson' dominó el tempo del partido a su antojo y todo el juego del Athletic pasaba por sus botas. Y además ayudaba siempre que podía en tareas defensivas, como cuando le tocó frenar varias veces a los delanteros azulgranas.
Mereció y mereció el cuadro vasco adelantarse en el marcador. Dani García, Iñaki Williams -que saltó al campo por Sancet-, Raúl García... fueron demasiadas las ocasiones las que desperdició. Hasta que llegó la jugada más fortuita de la noche. Y la menos bonita.
Tras un larguero de Iñaki Williams, el Athletic se vio favorecido de una falta en el costado izquierdo. Muniain la puso al segundo palo, donde estaba Álex Berenguer. El '7' remató y Ter Stegen logró rozar el esférico para que no fuese dentro. Sin embargo, el cuero quedó muerto en el área chica y Piqué e Íñigo Martínez lucharon por él. La suerte y el azar hicieron que el esférico acabase dentro del arco azulgrana, a menos de diez minutos para el final.
Todo parecía acabado para el Barça. Un golpe de realidad tras lo visto en el 'Clásico'. No para Pedri. El tinerfeño hizo temblar La Catedral y dudar a los más agnósticos y ateos. Después de un intento fallido de chilena de Dani Alves, el internacional por 'la Roja' enganchó un balón dentro del área para mandar el balón a la red y el partido, a la prórroga.
El duelo entre reyes de Copas se iba a decidir en el tiempo extra, no sin antes recibir la mala noticia de otra lesión de Ansu Fati. El canterano fue sustituido por Dest tras una molestia y se marchó directamente a vestuarios. Xavi lo abrazó enérgicamente y la imagen no invitó al optimismo.
Y Jordi Alba certificó su gran noche... para mal
Tensión, igualdad y mucho fútbol. Pero faltaba la polémica. 'Bendita' polémica, siempre de la mano del VAR, que avisó al colegiado de una posible mano de Jordi Alba en un centro de Nico Williams. El lateral levantó algo el brazo y eso le condenó al no estar en una posición natural. Penalti a favor del Athletic al final de la primera mitad de la prórroga e Iker Muniain tenía otra vez la oportunidad de adelantar a los suyos.
El '10' engañó a Ter Stegen y caldeó él solo a San Mamés, eufórico y rozando la clasificación. No pudo más el Barcelona, que volvió a empatar en dos ocasiones y a dejarse perder por un marcador de 3-2, como contra el Real Madrid en la Supercopa de España.
El Athletic consumó la eliminación del vigente campeón y revivió los fantasmas de un Barcelona que echa por tierra parte de lo conseguido en las últimas semana. La reconstrucción de Xavi Hernández sufre un parón y por el camino se deja otro título. Sin Copa y con la Liga casi imposible, la Europa League se vislumbra como la única posible alegría esta temporada en la Ciudad Condal. Y ojo, Marcelino García Toral bien merece un monumento en Bilbao. Sus 'leones' están domesticados para ser animales competitivos.