Suelen leerse en filtraciones de la prensa informaciones que avisan de posibles descontentos de los mayores 'cracks' del planeta con sus compañeros, sus entrenadores o sus aficionados, pero, en esta ocasión, se trata de un desencuentro real. Leo Messi, que fue pitado por un sector del Parque de los Príncipes antes del partido de Ligue 1 del PSG contra el Rennes, se marchó antes de tiempo al final del envite.
Primero, en el momento en el que la megafonía dio a conocer a los espectadores que Christophe Galtier había decidido alinear al '30' junto a Mbappé, se pudieron escuchar silbidos y aplausos por parte de los hinchas. Esta misma semana, el padre del ex del Barcelona tuvo que desmentir que se fuera en mitad de un entrenamiento, el del miércoles, por una discusión con su entrenador fruto de que no le gustó -supuestamente- lo que había propuesto hacer en la Ciudad Deportiva.
En todo caso, puede que la indignación de algunos de los seguidores del conjunto de la capital gala se deba al nuevo naugrafio del proyecto en la Champions League, que lleva un tiempo siendo el objetivo principal. Más adelante, después de que los de casa cayeran por 0-2 tras una actuación no precisamente brillante, el argentino se marchó antes de tiempo a los vestuarios sin quedarse a aplaudir a los asistentes.
En cambio, el resto de la plantilla, encabezada por Kylian Mbappé, permaneció en el centro del campo para dar las gracias a los aficionados por presenciar el partido aunque fuera decepcionante. La realización televisiva, de hecho, se centró en cómo Messi caminaba con la camiseta del PSG ya quitada hacia las duchas en lo que los demás jugadores seguían sobre el césped. A falta del tramo final de la temporada, dio la sensación de relación rota.