El Espanyol regresó a Primera División y, para comenzar, le tocó torear en El Sadar, una de las plazas más complicadas de la categoría. Fue el duelo de los reencuentros, el de los 'pericos' con la élite y el cariñoso de Osasuna con su afición.
Osasuna llevó la voz cantante durante la primera media hora de encuentro ante su afición, que fue a la par de los suyos en cada protesta, en cada ocasión importante. Una simbiosis entre jugadores y seguidores que volverá a dar sus frutos esta temporada.
Y en el primer once, Arrasate no lo dudó y alineó a su nueva dupla en la delantera, al menos hasta que el Chimy Ávila coja la forma física pertinente. Budimir y Kike García formó en el ataque, aunque tuvieron pocas opciones de combinar y de entenderse.
Kike Barja empezó eléctrico el choque, con una velocidad más puesta y con su habitual descaro por la derecha para sacar buenos centros. Kike tuvo el primero de cabeza a los pocos minutos de arrancar y, poco después, Embarba amenazó a Sergio Herrera con un disparo en la frontal.
Poco a poco, frente a un Osasuna más impetuoso, el Espanyol fue cogiendo confianza y se asentó sobre el terreno de juego, aunque la primera parte, con más interrupciones de la cuenta, no dio lugar a ver el buen nivel de ataque de los dos equipos.
Vicente Moreno sacó todo lo que tenía en su arsenal, con la novedad de Sergi Gómez en el eje de la zaga y, cómo no, con Raúl de Tomás en el horizonte, buscando una señal de gol entre la bien armada defensa de Osasuna, que fue un fortín en todo momento.
Tras el descanso, Osasuna y Espanyol se perdieron el respeto y fueron a por la victoria en un partido que estaba en el aire, que podía decantarse por cualquier detalle. Raúl de Tomás, en el 59', estuvo a punto de estrenar el marcador al lanzarse en plancha en busca de un centro de Embarba.
Los dos entrenadores dieron otro ritmo al partido con las entradas del Chimy Ávila y de Puado, pero Herrera y Diego López estuvieron muy seguros en cada intervención que tuvieron que acometer. El Sadar vibró y rozó la victoria, pero el Espanyol no dio su brazo a torcer en el regreso a Primera.