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Ansu Fati pone, Messi se repone y el Barça se ríe del sufrimiento

Pin Ansu Fati pone, Messi se repone y el Barça se ríe del sufrimiento. EFE
Ansu Fati pone, Messi se repone y el Barça se ríe del sufrimiento. EFE

Ansu Fati pone, Messi se repone y el Barça se ríe del sufrimiento

El Barcelona venció al Celta en Vigo (0-3) con goles de Ansu Fati, Olaza (pp.) y Sergi Roberto. Lenglet, en el 42', dejó con uno menos a un equipo que se rio del sufrimiento que amenazaba pero que nunca llegó al césped de Balaídos.

Este Barça sí se ríe. Y mucho. Se ríe porque tiene a un niño que es una ricura. En vez de mofletes muy pellizcables, lo que tiene Ansu Fati es un futuro con el que pueden soñar todos los barcelonistas. También Messi ha devuelto la sonrisa a los mismos rostros que le ponían carita de pena, de dudas e incluso desplantes de enfado y desamor. Y Koeman parece haber traído un mejor humor que incluso se repone a tormentas. Y no solo la que cayó en Balaídos durante los 90 minutos.

Desde el inicio, los azulgranas mostraron las señas de identidad que se repiten en este nuevo equipo. El dominio ha vuelto a ser 'culé', pero con matices. Si bien en campo propio la posesión y la seguridad priman sobre el riesgo o el vértigo, las revoluciones aparecen cuando el equipo logra pisar terreno rival.

Ahí tiene mucho que ver un Coutinho que ha renacido con la llegada de Koeman. Suyo fue el pase del gol para que Ansu Fati, que por mucho que mire hacia arriba no vislumbra recho alguno, para abrir el marcador a los once minutos.

El juvenil 'culé' recibió en el área del brasileño y, con un remate entre el exterior y la puntera, batió a Iván Villar por el primer palo. A sus 17 años, da otro pasito con su tercer gol en dos jornadas y empieza a convertir en cemento aquella mezcla de agua y arena que, a veces, se queda en una pasta sin consistencia alguna. Parece que la promesa cumple.

El 0-1 animó al Celta, que se estiró y empezó a pisar campo contrario con cierta voluntad de herir a su rival. Gabriel Veiga, la principal novedad y uno de los mejores de un once con cinco defensas, probó a un Neto que respondió con creces y seguridad durante todo el partido. Fontán, dos minutos después, encontró otra buena acción del meta.

Aspas, algo más desaparecido de lo normal, lo intentó de falta, pero aquel gol del pasado año ante el Barça no se repitió. En el 32', Fontán tuvo que irse lesionado y Araujo le sustituyó antes de que las rojas amenazaran, primero, y acabaran haciendo sufrir a los de Koeman.

Tras el atrevimiento de Messi, que intentó marcar un gol olímpico que solo evitó el travesaño, Piqué vio la roja. Derribó como último hombre a Denis Suárez, pero el fuera de juego del ex azulgrana libró a sus antiguos compañeros. O eso creían ellos, porque en el 42', Lenglet vio la segunda amarilla y, esta vez, nadie lo remedió. Una gran acción de Veiga provocó la primera y de nuevo Denis Suárez le costó la roja a su ex equipo. Y esta sí valió, aunque el codo que le puso el francés en el pecho no parecía suficiente para algunos al no existir agresión o golpeo.

Leo vuelve a ser Messi

Todos esperaban un sufrimiento que nunca llegó en la segunda parte. Porque todos esperaban un dominio del Celta que tampoco apareció. Se cumplió aquella profecía de de Helenio Herrera que dice que, con diez, a veces se juega mejor que con once.

Seis minutos tardó el Barça en marcar el segundo. No lo hizo Messi, pero sí fue su culpa. El argentino, que había sido hasta ahora simplemente Leo, un jugador con grandes cualidades pero media sonrisa en la cara, mostró de nuevo los dientes. Dejó una de las suyas en el área, un mareo de balón de un pie a otro que descolocó tanto a sus rivales que su compatriota Olaza acabó por introducir el esférico al fondo de su portería.

El Celta no supo reaccionar. Y no pudo, porque los de Koeman comenzaron a despelgar un fútbol aún más convincente que en el primer tiempo. Messi vio cómo le anulaban un gol en el 58' por fuera de juego tras un palo de Coutinho en pleno vendaval 'culé'. Iván Villar le negó el tanto al brasileño unos minutos después el tanto con una buena estirada poco antes de un centro-chut del '10' que se marchó fuera por poco.

En esa jugada, Piqué se golpeó con el palo al intentar rematar. Y fue el punto de inflexión que necesitaba el Celta. Ese parón mientras era atendido le dio aire y ánimos a un equipo que, con la entrada de Nolito, cambió de cara.

El Celta se fue hacia arriba de los pies del gaditano. Suyas fueron las mejores llegadas e incluso empezó la jugada en la que Baeza se encontró con el larguero. Pero el ímpetu de Nolito no fue suficiente. Aspas no le acompañó con el liderazgo y talento que acostumbra y lo que acabó llegando fue el tercero del Barça.

Con la entrada de Pedri y Trincao, los minutos finales se fueron consumiendo. Sergi Roberto, tras salvar un remate en boca de gol, acabó en la portería contraria en cuestión de segundos para firmar el 0-3. Messi fabricó de nuevo la jugada. Al igual que en el 0-2, dejó que el mérito se lo llevase otro. Su disparo lo rechazó Iván Villar y Sergi Roberto mandó el rechace al fondo de la red.

El Barça vence, convence y se divierte. Koeman disipa las dudas en un inicio necesario tras un verano más que convulso en 'Can Barça'. Messi sigue siendo el presente e incluso el futuro, pero el horizonte está claro que tiene en Ansu Fati a un inquilino que es ya una realidad.

Carlos Torregrosa

Carlos Torregrosa

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