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Bochorno, muerte y ¿resurrección?

Pin El Madrid se quemó a lo bonzo en 45 minutos desastrosos. EFE
El Madrid se quemó a lo bonzo en 45 minutos desastrosos. EFE

Bochorno, muerte y ¿resurrección?

Si Mallorca fue al Cádiz lo que el Brujas al Shakhtar Donetsk, quizá haya resurrección. Pero en este arranque de la Champions League, el Real Madrid se quemó a lo bonzo en 45 minutos que quiso solucionar con más prisa y fe que cabeza y argumentos. 0-3 perdía al descanso ante el conjunto ucraniano, que dejó en paños menores a una defensa timorata y supo resistir en Valdebebas pese al 2-3 con media hora por delante.

Esta historia ya la hemos visto y el Madrid despertó, pero la catástrofe es importante. Ante un Shakhtar Donetsk con la baja de ocho titulares, el equipo de Zinedine Zidane naufragó. Quiso recuperar a la prisa y corriendo 45 minutos sonrojantes, hasta se vio empatando en el jardín de Valdebebas, pero no. Ya era tarde.

¿De Mallorca al Cádiz y del Brujas al Shakhtar? Parece un 'déjà vu', pero con diferencias. De entrada, 12 veces había empezado el Madrid la Champions League en casa y en las 12 había ganado. Ahora se enfrenta al peso de la estadística: nadie que arrancó perdiendo acabó levantando la 'Orejona' en mayo.

El arsenal de adjetivos catastróficos de Pedro Piqueras se queda corto al lado de la pimera parte del Real Madrid. 45 minutos de calamidades en los dos lados del campo que tendrán que marcar un punto de inflexión sí o sí. A saber lo que vendrá en el futuro, pero de momento parece que más bajo no se puede caer.

De entrada, Zidane apostó por un once sorprendente en el que quiso dar confianza a los más necesitados, pero los acabó engullendo, veremos si no definitivamente. Ni Asensio ni Rodrygo encaraban y Jovic se quedaba encerrado, blando, entre Bondar y Khocholava. Y esta falta de fluidez desembocaba en que Marcelo y Mendy se incrustaran arriba, mientras Varane y Militao pisaban campo contrario para mover el balón.

La defensa, una condena

Craso error, porque esto fue la tumba del Madrid, al que le duró la presión cinco minutos. Las palabras de Zidane sobre la actitud y la tensión tanto en la charla tras el Cádiz como en la previa se fueron con el viento. Entretanto, el equipo de Luís Castro se vestía no del Cádiz, sino del Brasil del 70 en cada llegada y en cada posesión.

Al cuarto de hora, el conjunto blanco ya podía ir perdiendo 0-2. Un mal pase de Marlos evitó que Tetê se quedara para cruzar el tiro y marcar, y Courtois le sacó un mano a mano a Solomon porque el delantero se durmió. Pero lejos de cortar el grifo, el Madrid se fue deshaciendo minuto a minuto hasta permitir al Shakhtar tener el balón en campo rival sin oposición.

Kornienko pudo encarar y marcharse de Mendy, lateral derecho, pisarla sobre la frontal y ceder hacia la llegada de Tetê, solo, con Militao y Marcelo a otra cosa, para batir por bajo a Courtois. Un esperpento que continuó cuatro minutos después, cuando una desatención en un saque de banda acabó en el segundo del Shakhtar. Tiro desde lejos, rechace de Courtois... y Varane empuja el balón para dentro.

Ya no es que los de Luís Castro fueran dinamita en sus salidas, es que también con el balón. Y en otro festival de la defensa madridista llegó el tercero, con un jugadón de Solomon por dentro, parecido al del 0-1. Condujo otra vez con el beneplácito del Madrid, Militao no replegó ante la carrera de Tetê y el brasileño se la devolvió al israelí de tacón para que matara al Madrid con el 0-3.

Ahora, qué poquito le hizo falta a Zinedine Zidane para resucitar a su equipo. Entró Benzema por Rodrygo para darle algo de agilidad al ataque y sobre todo, lo más importante, al Madrid se le ocurrió tirar. Asensio probaba por primera vez a Trubin desde el primer tiempo y Luka Modric se inventaba un misilazo directo a la escuadra -el portero ni se lanzó- para meter el 1-3.

Las sensaciones ya eran otra cosa y parecía que el Madrid empezaba a creer, pero atrás seguía desangrándose. Cada ataque del Shakhtar era un Courtois contra todos. Antes del segundo, Tetê tiraba a la basura un casi penalti tras un buen pase de Kornienko y después, el belga le sacaba un mano a mano al brasileño.

A decir verdad y pese al resultado, hay cosas que no se entienden, como que Vinicius no sea indiscutible. Tendrá sus altibajos, pero con el conjunto ucraniano embotellado, el brasileño fue la chispa que por momentos encendió la mecha. De ser un equipo tímido en la presión a morder como perros. Llevaba 14 segundos en el campo tras sustituir a Jovic cuando olió sangre en un saque de puerta en corto del Shakhtar, robó el balón e hizo el 2-3. Tiene algo diferente y eso ya le pone a años luz de sus competidores.

El 'Clásico', juez a tres días

Por inercia, se veía ahí más cerca la remontada que la victoria del Shakhtar. Después de una primera parte desoladora, aunque fuera porque había venido el coco, porque le había podido la vergüenza, el Madrid recobró un trocito de dignidad. Desde el costado izquierdo de Marcelo y Vinicius llegaban algunos balones, aunque el partido se iba ralentizando.

Hubo efecto champán. El achuchón con orden llevó al ataque con prisas y a la desesperada. Y al Shakhtar le bastó, pese a que se llevó un susto gordo con el gol de Fede Valverde en el añadido. El uruguayo gastó la última bala con un disparo raso y desde la frontal que se tragó Trubin bajo las piernas. Pero con Vinicius delante, el árbitro Srdjan Jovanovic fue a la pantalla y determinó que había fuera de juego posicional del brasileño. Punto final y derrota.

El Madrid enfila ahora tres días que no podrán ser de luto. Las dos derrotas consecutivas pesan, pero delante está el 'Clásico' y el Barcelona puede terminar de enterrar al equipo de Zidane en una semana terrorífica. Tener semejante cita en tres días es quizá lo mejor que les puede ocurrir a los blancos.

Víctor Miralles

Víctor Miralles

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