Un Athletic con garra pincha el globo del Girona

A todos nos duele un poquito ver perder a este Girona. Este equipo que hizo creer a todos los aficionados en que si se sueña, se trabaja y se es humilde, es posible lograr los sueños que un día consideraste que serían imposibles. No obstante, esta noche, el conjunto de Míchel tuvo enfrente a un equipo como una catedral. Alegre, vertiginoso y con mucha valentía para sacar un partido adelante que fue suyo de principio a fin. Un león que afila sus garras y se cobra una nueva presa.
La intensidad y ganas del conjunto local se vio traducida en un premio antes del minuto 2 de partido, cuando Álex Berenguer se aprovechó de un regalo de Aleix García, recortó a su par y batió a Gazzaniga por su palo derecho para que el 1-0 subiese al electrónico.
Un tanto que dejó grogui al cuadro de Míchel, hoy en la grada, cumpliendo su segundo partido de sanción. De hecho, el Athletic tuvo el 2-0 en el 8', pero Iñaki Williams se mostró desacertado en su remate a portería. El mayor de los Williams fue el que llevó todo el peligro ofensivo de los 'leones' durante los primeros 45 minutos con sus continuas subidas explosivas por su banda.
Poco a poco, el Girona se fue animando y se lanzó a por el empate. No obstante, los visitantes también tuvieron que hacer frente a la buena defensa de su rival, que no dejó el menor hueco atrás que pudiese ser aprovechado por los gerundenses.
Mientras tanto, la velocidad al contragolpe del Athletic seguía causando estragos en el Girona. Tanto que, otra vez, Iñaki Williams tuvo en sus botas el gol. Sin embargo, esta vez su chut se fue al palo y la pelota salió despedida por línea de fondo.
El Girona no renunció a su propuesta de salir con la pelota jugada desde atrás y, superada la media hora del partido, tuvo la más clara en su poder para obrar el empate. Jugada larga del conjunto de Míchel, que tocó y tocó hasta que Dovbyk le dejó la pelota de cara a Yangel Herrera, que ajustó su disparo, pero el esférico se fue fuera por muy poco. El partido perdió algo de ritmo en la recta final de la primera mitad y el conjunto local se marchó con ventaja en el marcador, aunque todo estaba por decidir en la segunda parte.
Si el primer tiempo ya presagió que los segundos 45 minutos iban a ser muy intensos y disputados, el Girona se encargó de confirmarlo. Tras un previo aviso de Savinho que desbarató Unai Simón, Tsygankov iba a correr mejor suerte y colocó el 1-1 en el marcador con un remate a bocajarro.
El partido se volvió loco. Un ida y vuelta constante que dejó grandes ocasiones y un bonito disfrute para el espectador. Eso sí, el Athletic no estaba dispuesto a tirar todo su trabajo por la borda y, en el 56', se volvió a adelantar en el marcador.
Una vez más, los errores y la fragilidad defensiva le pasó factura a los de Míchel. Miguel Gutiérrez quiso tirar el tacón ante Guruzeta, perdió la pelota y este jugó con Berenguer, que apareció desde atrás y mandó el esférico al fondo de la red para colocar el 2-1 en el marcador. No obstante, lo peor estaba aún por llegar.
La desconexión siguió patente en el Girona y apenas 4 minutos más tarde, los locales volvieron a asestar un golpe que pudo ser definitivo. Balón en largo de Unai Simón, se impuso Iñaki Williams a todos con la buena posición de su cuerpo y se sacó un disparo cruzado para que la pelota golpease en el palo y entrase al fondo de la portería defendida por Gazzaniga. Otra vez la defensa del Girona fue un flan.
El Girona estaba roto. Le faltaba frescura y seguía muy desconectado. Gazzaniga salvó el cuarto y, a la vez, casi la lía en una acción con el '9' del Athletic sobre la misma línea de gol. Todo un despropósito. Todo lo contrario que su rival, que siguió encontrando todos los espacios habidos y por haber y trató de sentenciar el partido.
Algo que, contra todo pronóstico, no sucedió y no fue porque no hubiese ocasiones para ello. No se rindió el conjunto de Míchel y apeló a la épica. Así, y sin que nadie se lo pudiese imaginar, Eric García recortó distancias de cabeza y dejó claro que a este equipo no se le puede dar nunca por muerto. Centró Aleix García la falta, no llegó Yangel, pero sí lo hizo Eric García para poner el 3-2 en el marcador. Eso sí, se revisó la posición del venezolano en el VAR por un posible fuera de juego.
El partido entró en su recta final y, aunque pareciese imposible, se hizo el silencio en un abarrotado San Mamés. Un aficionado precisó atención médica en la grada y el encuentro se detuvo por momentos. Superada la tensión y con todo devuelto a la normalidad, el Girona se volcó en busca del empate.
El tiempo añadido trajo consigo varias ocasiones a favor del cuadro gerundense. Sin embargo, a los de Míchel le faltó ese golpe de suerte tan necesario en este tipo de partidos que se atascan. Dovbyk le pegó a romper, pero su chut golpeó en un defensor. Savinho falló el mano a mano ante Unai Simón y Vivian sacó sobre la misma línea el tiro de Solís. Juanpe se alzó sobre su par, pero su cabezazo se marchó fuera.
No entró ninguna y Sánchez Martínez decretó el final del tiempo reglamentario para frustración de los visitantes, que ven como su sueño cada vez se desvanece más y vuelven a su cruda realidad, a ser mortales en un mundo lleno de verdaderos gigantes. Por otro lado, se desató la felicidad en San Mamés y el Athletic celebró con euforia y merecimiento una victoria que vuelve a apretar la clasificación y que le deja con opciones muy claras de seguir peleando por la Champions.