El Girona demuestra sus fortalezas y aplaca la rebelión nazarí

El Girona sigue en estado de gracia. Los de Míchel volvieron a dejar patente sobre el tapete que el prolífico comienzo ligero no fue un sueño. Eso sí, no logró su premio sin sufrir, ya que el Granada apretó en la segunda mitad y acabó recortando distancias. Un respiro de alivio tras sumar los 3 puntos a domicilio y confirmar así una bonita realidad.
Tras unos primeros minutos de tanteo, el Girona llevó todo el peso ofensivo del partido. Aunque no terminó de concretar claras ocasiones, los de Míchel comenzaron a poner en apuros a su rival.
Así, en el minuto 21 de la primera mitad, Tsygankov adelantó al conjunto visitante. Ruptura en horizontal de Sávio, que vio al ucraniano solo en la media luna del área. Este controló, levantó la cabeza y puso el esférico en la escuadra de Raúl Fernández, que rozó el esférico, pero no pudo desviarlo a saque de esquina.
El tanto sentó como un auténtico jarro de agua fría a un Granada que se fue diluyendo poco a poco y hasta la magia y versatilidad de Bryan Zaragoza no sirvió para nada. Pero todavía quedaba por llegar lo peor. En el 31', el Girona asestó su segundo golpe.
La alta presión del conjunto gerundense acabó surtiendo efecto y Sávio, tras una buena recuperación, puso el 0-2 con la colaboración de Raúl Fernández, que volvió a tocar el esférico, pero que no fue suficiente para evitar el tanto. Tan solo 3' después, el 0-3 ya fue una realidad.
La pizarra de Míchel salió a la perfección. Balón colgado a segundo palo para Dovbyk, que prolongó al segundo palo y por allí apareció David López para empujar la pelota a puerta vacía. Lo intentó el Granada, pero los primeros 45 minutos no dieron más de sí.
La actitud y la predisposición del Granada cambió en la segunda mitad. El conjunto de Paco López quiso maquillar el resultado y dio un paso adelante en busca de perforar la portería de un apenas inquietado Gazzaniga en la primera parte.
Sin embargo, el Girona no estaba por la labor de regalar nada. Mucho menos Sávio, que siguió siendo todo un velocista por la banda izquierda, percutiendo insistentemente a Ricard Sánchez, quien sufrió de lo lindo esta noche.
Así pues, superada la hora de partido, el conjunto nazarí tiró de orgullo y consiguió su premio. Saque de esquina que botó Gumbau, balón que llegó a la cabeza de Miguel Gutiérrez, que prolongó al segundo palo donde llegó desde atrás Uzuni y mandó la pelota al fondo de la red para poner el 1-3 en el electrónico.
La rebelión nazarí había comenzado su camino, pero ni mucho menos el Girona se iba a dejar dominar así como así. Tiró de inteligencia, abrió el campo y comenzó a jugar con el tiempo a su favor, nunca sin dejar de mirar hacia la portería contraria.
Stuani pudo poner el 4º en el electrónico. Se quedó solo en el mano a mano el delantero uruguayo, pero Raúl Fernández le leyó muy bien las intenciones y despejó el peligro. Casualidades de la vida, el conjunto local puso el 2-3 en el marcador en la siguiente jugada gracias a Boyé con un remate fuerte al primer palo.
Sin embargo, la alegría les duró muy poco a los de Paco López, ya que Yan Couto puso la sentencia en el 89' y acabó con toda esperanza nazarí. Recibió en el área, recorto a su par y mandó el esférico al fondo de la red.
El choque llegó al final y el Girona sumó unos 3 puntos que, pese a ser merecidos, no estuvieron exentos de sufrimiento. Por su parte, los andaluces siguen sin arrancar en su regreso a Primera.