Un milagro en el añadido, una condena rojiblanca

La resistencia rojiblanca fue batida en el Olímpico de Roma de la forma más cruel, o épica, posible. El Atlético de Madrid se saboreó la victoria tras unos 90 minutos de esfuerzo indudable y con una buena defensa. Provedel, el portero rival, apareció como un héroe y se elevó para poner las tablas en el 95'. Triste final 'colchonero', pero una lección para el futuro en esta competición. Y es que, cuando vas con lo mínimo, la fortuna no siempre te sonríe.
El Atleti comenzó con fuerza y ganas. Los rojiblancos llegaron a las inmediaciones del área rival, sobre todo con un Lino muy des equilibrador por la izquierda. Sin embargo, el acierto de los del Cholo no fue el esperado.
Poco a poco, la Lazio comenzó a buscar su sitio en el encuentro. Presionó muy arriba la salida del esférico 'colchonera' e inquietó a un Oblak que tuvo que aparecer con el paso de los minutos.
Zaccagni probó fortuna superado el ecuador de la primera mitad, pero el esloveno se mantuvo firme en su despeje. En el 28', Luis Alberto, que no dejó de aparecer en ningún momento, a punto estuvo de abrir el marcador.
La enganchó de primeras '10' tras el centro por la derecha y su disparo pasó muy cerca de la portería de Oblak. Fueron los peores minutos de los rojiblancos sobre el terreno de juego. Sin embargo, en un ejemplo más de que este deporte es impredecible, la alegría llegó del lado de los 'colchoneros'.
En un balón suelto, Pablo Barrios golpeó con todas fuerzas y Kamada metió la pierna despejando el esférico a terreno inalcanzable por Provedel y colocando el 0-1 en el electrónico.
El gol revivió a un Atleti que se mostró mucho más seguro y dejó las dudas atrás. Supo aguantar el empujón final de la Lazio y se marchó al descanso con una ligera ventaja en el marcador, pero con la convicción de que podría seguir su camino triunfador en los segundos 45 minutos.
Cosas del destino, el autor del tanto rojiblanco se tuvo que quedar en el vestuario por unas molestias. Eso sí, la ausencia de pablo Barrios, que firmó una gran primera mitad, no evitó el buen comienzo del Atlético, que se hizo fuerte con el balón en los pies y buscó el 0-2.
Sin embargo, la Lazio no estaba por la labor de tirar la toalla y mucho menos en su feudo. Así, y tras un error de Oblak donde demostró que también es humano, Immobile tuvo en sus botas la más clara hasta el momento. Regaló la pelota el meta, cabeceó un rival y la pelota le quedó franca en el área a '17'. Sin embargo, su disparo fue blocado por el esloveno y Giménez despejó fuera.
El partido de Morata estaba siendo algo escueto. Como casi siempre, el '19' se vio demasiado solo arriba y siempre fue encimado por sus marcadores. No obstante, estaba claro que el conjunto 'biancoceleste' se iba a abrir y por ahí podrían llegar las opciones rojiblancas de abrir el marcador. Y dos de las mejores fueron en las botas del atacante madrileño. La primera, en el 66' y el esférico golpeó en la madera tras ser desviado por un defensor. La segunda, tras peinar lo justo un centro de Griezmann y hacer que Provedel se esforzase al máximo para evitar el gol.
Prácticamente seguido, el Atlético gozó de una nueva oportunidad para poner tierra de por medio. Pero el cuadro del Cholo, que es un especialista en eso de dejar con vida a su rival, y cuando todo parecía a su favor, Lino estrelló un chut a bocajarro contra Provedel.
Un meta 'biancoceleste' que si alguien esperaba que se acabase convirtiendo en el héroe del partido, desde luego, que no iba a ser de la forma en la que finalmente acabó siéndolo.
El encuentro entró en su recta final y la Lazio olía la sangre del Atlético. Eso sí, los rojiblancos sacaron a relucir todo su arsenal defensivo para resistir como otras tantas veces ha hecho. Además, siempre es de buen provecho tener a un portero como Oblak bajo palos, que metió una mano milagrosa abajo al disparo de Cataldi en el 92'.
Pero para milagro, el que ocurrió en esa misma portería apenas 3 minutos después. En el último suspiro y con toda la Lazio en el interior del área, Luis Alberto metió un centro cerrado y certero al corazón del área. Allí, sin marca y con la sorpresa de todos, apareció Provedel, que conectó un magistral cabezazo para enviar la pelota al fondo de la red y colocar el 1-1 final para frustración visitante.
El encuentro llegó a su final con el mal sabor de boca rojiblanco tras la igualada final. Pero es cierto eso de que el Atleti parece ser un equipo que no aprende de sus propios errores y tropieza una y otra vez con la misma piedra. Un nuevo añadido que, quién sabe, quizás se vuelva a recordar en un futuro y se le acabe indigestando a los 'colchoneros' más adelante.