Entre el Feyenoord y Theo borran al Milan de la Champions

Theo Hernández, con el partido totalmente controlado y con el Feyenoord sometido, cometió dos imprudencias que arrebataron los octavos de final de la Liga de Campeones al Milan.
Una falta sin sentido y una simulación le valieron una expulsión decisiva que arruinó, un poco más, la temporada de los 'rossoneri' y 'regaló' el pase al combinado neerlandés (1-1), certificado gracias a un tanto del argentino Julián Carranza en los últimos compases.
Cuando Santi Giménez apuntaba a ser el héroe de la remontada con un gol en el segundo 38 de partido y una prestación a la altura de las expectativas, fue Julián Carranza el que le arrebató la gloria con un remate de cabeza en el minuto 73.
San Siro preparó una caldera, un ambiente inmejorable para llevar a su equipo en volandas en busca de la remontada. El efecto fue más que palpable. Toda la actitud que faltó en el partido de ida compareció esta vez desde que pitó el colegiado el inicio. Y duró lo que Theo tardó en expulsarse: 51 minutos.
Esa intensidad de los jugadores y el apoyo del estadio surtió quizá más efecto del esperado. Porque fueron apenas 38 segundos los que tardó en igualar la eliminatoria el futbolista que en la ida no brilló. En un visto y no visto, Santi Giménez puso patas arriba San Siro.
Fue tras un inicio fulgurante. El Milan sacó en corto, Pulisic puso la pelota en el área y Thiaw, en el segundo palo, cabeceó hacia la portería. Justo sobre la línea estaba el 'Bebote', que se impuso a su par para rematar a puerta vacía.
El equipo 'rossonero' lo tenía todo de cara. El partido controlado y el rival hundido. Posesión, ocasiones y solidez atrás. El Feyenoord no era capaz de crear peligro. Ni siquiera Paixao, que se encargó el solo de destrozar en la ida a los lombardos. Este martes, el mejor extremo del partido era Leao, que dejó detalles de calidad con cada balón que tocó.
Pero tampoco fue capaz el Milan de certificar la remontada. Lo tuvo en la mano, pero dos acciones infantiles de Theo Hernández condicionaron el partido. Un agarrón desmedido e innecesario le costó la amarilla en el minuto 44. Se perdía los posibles octavos con esa tarjeta. Y una simulación en el 51' acabó por completar una noche dramática para él y para su equipo.
Le 'regaló' al Feyenoord la esperanza, los argumentos para creer en un gol salvador que en realidad no había ni siquiera rozado. Pero la inferioridad numérica del cojunto de Conceiçao, obligado a cambiar a Pulisic y Giménez para recomponerse, permitió a los neerlandeses crecerse en San Siro.
Y tras varios acercamientos, en un centro lateral del español Hugo Bueno, emergió la figura de Carranza para acabar con cualquier atisbo de remontada. Un testarazo firme al que Maignan no pudo llegar.
Peleó el Milan en los minutos finales. Se protegió el Feyenoord y no desaprovechó el regalo. Theo se encargó de dejar a su equipo sin Champions. El combinado neerlandés estará en el sorteo del día 21.