Mucha miga y poco tocino

A las 21.00, nos sentamos a disfrutar de lo que debía ser un platazo por la foto de la carta. Pero sinceramente, de la cocina salía cierto tufillo a lo que acabamos degustando. Un tostón. Unas migas (que huelen mucho mejor) con solo migas. Muy poquito tocino y casi ni rastro del chorizo. El condumio brilló por su ausencia en un plato que costó masticar y ni les cuento tragar. Porque ese plato, al igual que este Países Bajos-Francia, siempre tiene un pintón. Pero si se mastica una y otra vez y no se encuentra más que pan, en un lado, y más que pases horizontales, en otro, la cosa se complica. El gol es el pedacito de ese algo con grasa que, al morderlo, le da sentido a todo. Pero no era noche para banquetes.
A ambas selecciones les valía el empate. Y es cierto que no parecieron pensar en eso en el arranque del encuentro. De hecho, a los 4 minutos, Maignan y Verbruggen ya habían dejados dos paradones a Frimpong y Griezmann, respectivamente. El del Leverkusen, que fue titular como extremo, recibió, en el perfil izquierdo del ataque, un balón al espacio que le dejó solo en el área. Theo le persiguió y llegó a tocar el remate de, pero fue el portero el que, con una gran mano a su izquierda, salvó el gol. También lo evitó Verbruggen tras un zarpazo del '7' francés, aunque, en su caso, fue con una manopla arriba, cerca del larguero.
Nadie exigía una ocasión clara cada dos minutos. Y eso que, desde el 14' al 17', la media subió con una clarísima que perdonaron entre Griezmann y Theo, con otro remate del 'colchonero' y con un paradón de Maignan a Gakpo. En la primera, Rabiot se quedó solo ante Verbruggen, pero nunca pensó en tirar. A su izquierda, estaba el '7', al que quiso regalarle el gol. Pero el pase del centrocampista, que estaba a un metro del portero, se le quedó atrás al del Atlético, que no pudo remachar una ocasión clarísima. Tampoco pudo dirigir a portería un remate con la zurda un minuto después. Ni tampoco pudo celebrar Gakpo el tanto porque, tras un tiro con su sello desde el pico del área, Maignan sacó el guante y mandó a córner un balón que buscaba la base del palo izquierdo de su portería.
Como era de esperar tras un inicio así, el partido fue perdiendo algo de ritmo conforme pasaban los minutos. Pero esa ralentización nunca terminó. Hasta el descanso, se empezó a imponer una serie de pases con largas posesiones lejos del área rival. Solo en algunas imprecisiones surgían intentos de contragolpe que apenas se pueden resumir en un tiro taponado a Frimpong y en un disparo desviado de Thuram que incluso pudo creerse que estaba en fuera de juego.
En el cómputo general, quedó mejor sensación a los neerlandeses en esta fase de mucha menos actividad. Francia perdió más de una pelota en pocos minutos que aumentó la sensación de peligro de una selección que, sin embargo, se ahogó antes de entrar al área. Pese a ello, Griezmann tuvo un remate algo tímido en el área en una posición para haber conseguido algo más. Pero al menos había 'algos' de los que no hubo ni rastro en el segundo tiempo.
Desde el minuto 60 hasta el 70, se vio todo lo poquito que había que ver. Con un Mbappé que ni calentaba y que transmitió desde el principio que su suplencia sería eterna en el partido, Marcus Thuram comenzó el oasis en el desierto que fueron estos 10 minutos. El delantero francés se hizo espacio en el semicírculo de la frontal y soltó un latigazo raso con la derecha que se fue demasiado cruzado. Luego, fue Tchouaméni el que, después de un tiro que terminó en saque de banda, se acercó mucho más al gol con un cabezazo que se fue por encima del larguero. Pero la más clara para los galos, que vivieron aquí su mejor momento, fue la de Griezmann en el 66'. Cayéndose, remató como pudo un gran pase de Kanté a la frontal del área chica, a la altura del segundo palo, pero se topó con la pierna salvadora de Verbruggen.
El mejor momento, como tantas veces pasa, pareció terminar para Francia con un gol de rival. Apenas unos segundos le duró la alegría a Países Bajos con el gol de Xavi Simons, los mismos que tardó Taylor en acercarse a su asistente e invalidar el tanto. Después de una parada de Maignan a Depay, el '7' recogió el rechace y, de primeras, tiró. La pelota entró, pero Dumfries, en fuera de juego, estaba al lado del portero, lo que dejó sin efecto el 1-0. Y ahí murió todo.
El partido fue una oda a lo plano, lo previsible, lo rácano y todo lo que se asemeje al 5 raspado que se le pueda ocurrir. Deschamps, siempre al filo del bostezo, no pareció querer cambiar un guion que tampoco le quedaba nada mal en las manos a Koeman. Y si dos no se pelean si uno no quiere, imaginen si no quiere ninguno.
El final llegó con algo más de juego en el campo neerlandés, pero ni siquiera pisó el acelerador Francia en esos minutos finales. El pitido dejó a los dos en la cima con 4 puntos antes de una última jornada en la que Polonia ya no cuenta a efectos clasificatorios. Es última y está eliminada, por lo que ambas contendientes se jugarán el pase directo a octavos con Austria, que tiene 3 y que se medirá a Países Bajos en la última jornada.