"Me jode que me llamen 'Dani Beefeater'; lo que me bebía era vodka, nunca ginebra"

Dani Benítez atendió a 'ABC' tras publicar su libro 'Mi historia la cuento yo'. El que fuera futbolista del Granada vivió un largo capítulo de adicciones al alcohol, la cocaína, la velocidad y las malas costumbres. De ahí el mote que le colocaron en el reino nazarí: 'Dani Beefeater'.
"Me jode que me llamen así; yo lo que me bebía era vodka, pero nunca he bebido ginebra. No me gusta. De verdad, me duele. Si hubiera sido de vodka ese mote... Me lo pusieron cuando ascendemos en Elche a Primera, y hay 'un hijop*ta' de allí que hace un montaje con una botella de Beefeater y mi cara encima, y eso se traslada a Granada", comentó al respecto.
"Muchas veces iba a entrenar tras estar toda la noche de fiesta y el físico ahí estaba. Llegó un momento en el que el alcohol ni me afectaba de todo lo que bebía. No fui alcohólico, pero podía beberme una botella de vodka tranquilamente en una noche y no me pasaba nada", declaró.
Dani Benítez se abrió en canal: "Como digo en el libro, es fácil de explicar, pero difícil de entender. Era una bola que se iba haciendo cada vez más grande y más grande, y al final tenía que explotar. No tenía relación con mi padre, mi madre, que era mi gran apoyo, se muere de cáncer cuando sólo tengo 23 años. Mi hermano era aún muy pequeño, solo tenía 13. Y, a todo esto, súmale un carácter para echarme de comer aparte. Pues claro, era una bomba".
"Jugaba en Primera, ganaba fácilmente el millón de euros, no sabía ni hacer una declaración de la renta y siempre me gastaba el doble de lo que ingresaba. Es que yo venía de una familia desestructurada, era una cabra loca y no había nadie que me trazara una línea recta. Pues pasó lo que pasó. Me sentía como Tyson, que una vez en una entrevista dijo que envejeció muy pronto y maduró muy tarde. A mí me sucedió lo mismo", aseguró.
Además, recordó la dura relación con su padre, inexistente en el presente, y el fallecimiento de su madre por cáncer de mama: "Cuando mi madre enferma de cáncer en 2007, yo voy continuamente a verla y llega un punto en el que ella está tan mal, que un día me mete en su cuarto y me dice que se va a morir muy pronto. Que, por favor, arregle la relación con mi padre, que además tengo un hermano pequeño y no podía perder la relación con él. Así que yo le prometí que intentaría arreglarme con mi padre. Y eso hago cuando ella fallece, en 2009".
"Tenía 23 años y le pedí olvidar el pasado y llevarnos bien. Que es algo que debía haber salido de mi padre, no de mí, pero yo lo hice por mi madre. Y ahí estuvimos unos 8 meses, pero fue imposible. No hubo reciprocidad por su parte. Al final, el destino era claro: él con su vida y yo con la mía. Y punto", concluyó.
Por último, su capítulo de adicciones... y el deseo de morir: "Tenía una adicción en general. Alcohol, cocaína, fiesta... Gasté más de 100.000 euros en todo ese tiempo y, además, me engañó el socio que tenía en el negocio de coches de alquiler que abrimos en Mallorca. Aunque en ese momento no fuera consciente, llegó un momento en el que me quería morir".
April 3, 2024