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El Ajax nos recuerda por qué amamos el fútbol

El Ajax elimina a la Juventus. AFP

El Ajax nos recuerda por qué amamos el fútbol

Once tipos, muchos de ellos jovencísimos, imberbes y prácticamente en edad de estudiar, dignificaron ese juego a menudo maltratado por estrategas de diverso pelaje llamado fútbol. El Ajax sometió a la Juventus en su propia casa, con Cristiano Ronaldo en el campo, para pasar a semifinales de la Champions y escribir otro capítulo de la bella historia que protagoniza el talentoso y precoz equipo holandés.

"Este Ajax es como el de 1995", decía Louis Van Gaal. Comparaba el veterano entrenador al grupo de veinteañeros que él convirtió en campeón de Europa. Desde luego, son dignos sucesores: son tan buenos, tan descarados, tan capacitados como aquellos. Van Gaal hizo debutar a Puyol, a Iniesta, a decenas de leyendas. Una vez más, el viejo Louis tenía razón.

Los Davids, Seedorf, Van der Sar o Kluivert de entonces son los De Ligt, Van de Beek, De Jong o Tadic del hoy. Futbolistas sin ataduras, jugadores en el sentido más puro y elemental de la palabra. Porque juegan a la pelota. No juegan por jugar, aunque a veces lo parezca. Juegan en busca del propio divertimento y el del público pero, sobre todo, juegan por y para el gol. Por y para ganar.

Se vio en Amsterdam, se vio en Turín. Se vio semanas antes en Madrid. No es la pesadilla de Cristiano Ronaldo, un hombre con una misión, ganar la Champions League con un tercer escudo después de ventilarse unas pocas con el Real Madrid, a la postre fallida. Es el sueño del Ajax de Amsterdam, un equipo ya irrepetible, inolvidable y memorable. Si alguna vez nos olvidamos de por qué un día amamos el fútbol, este Ajax que dirige Ten Hag se encargará de recordárnoslo.

La bella gesta del Ajax

El Ajax es un dechado de personalidad, una pequeña banda organizada repleta chicos traviesos como Daniel. Traviesos que no indisciplinados. Supieron superar el golpe que supuso la lesión de Mazraoui, retirado del campo en el minuto 11. Su sustituto Sinkgraven fue cambiado también poco antes del final. La adversidad no hunde al Ajax, en combustión con cada reto. El gol de Cristiano precedió al ciclón holandés.

Cristiano Ronaldo se pone en el ojo del huracán y se llevará un aluvión de críticas tras la eliminación. Su parte la cumplió. La que tuvo de forma más o menos clara fue para dentro. No acompañó la Juventus, que notó la ausencia de su mariscal Chiellini. Incomprensible que un equipo como la Juventus se caiga por echar de menos a su defensa más experto pero también más desgastado. Rugani fue un amigo, De Sciglio una rémora. Salvando a Cristiano y Pjanic, los demás no hicieron méritos, básicamente. Merece denuncia en la comisaría más cercana quien algún día se haya atrevido siquiera a pensar en una comparación de Dybala con Messi.

Los primeros minutos fueron de tanteo, aunque la Juve tomó protagonismo, la pelota y la iniciativa. Allegri activó el 'plan Atlético'. Presionó y logró agobiar al Ajax, a punto de pegarse un tiro en el pie por la puntual acción circense de Onana. Pudo marcar Neres por centímetros y Dybala tiró una bonita volea. El gol llegó gracias a los de siempre, a los dos mejores de la Juve en una noche aciaga para la entidad que se gastó 100 millones y se hipotecó por traer al mito del gol portugués: córner de Pjanic, cabezazo de Cristiano. De Ligt empujó a Veltman en el área y el VAR fue a revisar el derribo. Evidentemente, no había nada.

El gol de CR7 precede al huracán holandés

No sacó bandera blanca el bloque de Ten Hag, un equipo pegajoso, puro incordio, Un córner acabó en tiro desde la frontal, lo cazó Van de Beek y definió con clase frente a Szczesny. Reclamó fuera de juego la Juve, pero De Sciglio, quien caminaba tranquilamente en la otra punta, habilitaba a Van de Beek, el rubio y multiplicado jugador del Ajax, seguramente el hombre de la segunda parte.

Tras el descanso, Tadic se puso a jugar como si tuviera un mando de la Play en las manos. Le sobra algún arabesco al Ajax, quien no obstante anidó en la frontal de la zaga 'bianconera'. Si el gol no llegó antes fue porque Szczesny sacó dos manos prodigiosas: una de balonmano 'Sterbik style' a Ziyech y una manopla a mano cambiada a tiro de rosca del goleador Van de Beek.

Con Tadic repartiendo caramelos en tres cuartos y la Juventus partida y sin espíritu, con Cristiano matándose y echando de menos los esfuerzos de Mandzukic, el Ajax disfrutó como niño en noche de Reyes. Cada envío a banda era un torpedo a la línea de la flotación italiana, de una Juve incapaz de detener el chorreo holandés. Hasta Pjanic evitó tantos cantados.

Y llegó el gol. De Ligt devoró a Pjanic y Alex Sandro y remató con la cabeza y el corazón para poner al Ajax por delante. Abrochó el resultado y la eliminatoria, pues ni orgullo ni arranque épico tuvo el incrédulo equipo italiano, agarrado a una genialidad o milagro de Cristiano Ronaldo que finalmente no se produjo. Ni el chico de oro Kean hizo de las suyas.

Sólo unos locos bajitos como los del Ajax, con la Juventus necesitando dos dianas, pueden ponerse a buscar el tercero. Lo consiguió Ziyech, pero el árbitro Clement Turpin no se lo validó por un centímetro. La única emoción final la puso la revisión de una posible mano de Blind, quien pareció darle con el pecho en un centro extemporáneo de la Juve. El VAR dijo que no había penalti.

Sí hay Ajax, un equipo que ya ha encontrado sitio en los anales del fútbol, un deporte castigado a menudo por sus propios practicantes. "Salid y disfrutad", les soltó Cruyff, el ideólogo de todo esto, a sus chicos del Barcelona segundos antes de empezar una final de Champions. El Ajax salió y disfrutó, para berrinche del mito Cristiano Ronaldo.

Ismael Touat

Ismael Touat

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