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El ángel de Rodrygo perfuma al Real Madrid

Pin Rodrygo perfuma al Real Madrid. AFP
Rodrygo perfuma al Real Madrid. AFP

El ángel de Rodrygo perfuma al Real Madrid

El Real Madrid pasó de la ceguera a un set en blanco ante un Galatasaray que volvió a ser de cristal. Rodrygo, con un doblete a los siete minutos de partido que se convirtió en 'hat trick' perfecto sobre la bocina, lideró un ataque fresco y mortífero. El brasileño, el reverso de Vinicius, coronó su noche asistiendo a Benzema. El francés firmó un doblete que le hizo superar a Di Stéfano en Copa de Europa.

Como en los dibujos animados o las películas de poco presupuesto, uno imagina el angelito y el diablo apareciendo en los hombros de Zidane. A la izquierda, Vinicius, el refresco sin gas, el joven lleno de arabescos y vacío de puntería; a la derecha, Rodrygo, que tiene ángel cuando pisa el área. El chaval, con el don de la oportunidad, iluminó una borrachera de goles blancos

Rodrygo, que es la misma manufactura brasileña que Vinicius, siempre ha tenido menos marketing que su compañero. Pero sus números son demoledores. Si Vinicius tiembla cuando pisa el lodo del área, Rodrygo flota. Su naturalidad y clarividencia quedaron patente a los cuatro minutos. Control delicioso con el pecho, recorte para zafarse de dos, y tiro con la pierna mala a gol. Y todo así de fluido.

El Madrid, que venía de un preocupante atoro ante el Betis, pasó al modo apisonadora. Al cuarto de hora había tirado tres veces y vencía por 3-0. Así que se permitió el lujo de enfocar el partido como un día en el Spa. Allí debería invitar al Galatasaray, cuya fragilidad le ha permitido enmendar el camino hacia los octavos de final.  

Rodrygo, ese perfume fresco que contagió a todos, se subió a los más alto del podio de aplaudidos. Sus amagos de nuevo ídolo casaron por momentos con otro de los que demostró ángel vestido de blanco; su tanto de cabeza en su segundo remate rescató el recuerdo de Raúl y su facilidad para aparecer por las posiciones donde se fabrican los goles. 

Sergio Ramos, casi como réplica a la gran 'panenka' de Parejo ante el Lille, no falló en su habitual cita con los once metros después de un pisotón a Kroos sobre la línea del área que cazó el VAR. 

Kroos, que está de dulce, fue la maravillosa consecuencia del giro táctico en el once de Zidane: entró Fede Valverde por Modric para hacer de contención con Casemiro; y Kroos se asomó al balcón tanto como hacía en el Bayern y en su mejor etapa de blanco. 

Con el choque en el bolsillo, el camino a octavos enmendado y el Bernabéu esperando fiesta y colmillo, era de esperar que cada uno buscara su gloria. La encontró Benzema, que superó el mito europeo goleador de Di Stéfano con un doblete; eso sí, le debe una cena a Rodrygo y Carvajal, que se la pusieron solo para empujar. 

El ángel de Rodrygo perfuma al Real Madrid

Hazard, aún en modo diésel, se sigue asomando al espejo. Un pase de tacón para Mendy, un reverso sobre sí mismo como los que hacía ante el Chelsea. Detalle a detalle, sigue completando su proceso de carga. Pero aún no entra en el traje de 'galáctico'. 

Quedaba ambición para más 

Con el asterisco de otra lesión muscular de Marcelo al filo del descanso, la segunda mitad demostró que el Madrid aún no se había empachado y que el Galatasaray había levantado la bandera blanca. Por eso llegó el set en blanco. 

Benzema, esquiando entre defensas, patinando sobre el hielo en el área, porfió y porfió. Fede Valverde, en pleno proceso de mariposas en el estómago con el Bernabéu, regaló sudor y carreras para el aplauso. Todo iba bien. Salvo Hazard, que se fue al banco acusando una patada involuntaria en la primera mitad. 

El delantero francés alcanzó el medio centenar de goles madridistas en Champions. Y así, a los 81 minutos, parecía cerrarse una goleada que confirmó la segunda plaza en el grupo. Pero Rodrygo, otra vez con alma 'rauliana', cerró su festín en la, literalmente, última acción del choque, aprovechando el bonito pase filtrado de Benzema. 

Con la puntera del pie derecho, tras un gol con la zurda y otro de cabeza, su 'hat trick' perfecto demostró ya no solo más puntería que Vinicius, sino mejor repertorio de recursos en la definición. Porque uno es Marvel y el otro, DC. Se llevó el balón a la casa y una asistencia para la que pinta a ser su primera gran noche europea. Fulgurante

José L. Malo

José L. Malo

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