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El descubridor de Kovacevic sigue jugando al fútbol en Serbia ¡con 66 años!

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Pin Dragisa Kosnic descubrió a Kovacevic cuando era un chaval. EFE
Dragisa Kosnic descubrió a Kovacevic cuando era un chaval. EFE

El descubridor de Kovacevic sigue jugando al fútbol en Serbia ¡con 66 años!

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Dragisa Kosnic fue el hombre que descubrió y recomendó al mítico Darko Kovacevic al Proleter Zrenjanin, del que fue al Estrella Roja antes de iniciar su carrera. A la vez, este serbio que brilló en los 70 resulta ser uno de los futbolistas profesionales más veteranos del mundo con 66 años a sus espaldas.

Tiene 66 años pero juega al fútbol con el mismo entusiasmo y dedicación que sus rivales varias décadas más jóvenes. Dragisa Kosnic, el futbolista activo más veterano de Serbia juega en el club de su pueblo natal, el Proleter Medja, en la sexta división serbia, tras medio siglo dedicado al deporte rey.

"Juego en Sexta, pero disputo cada partido como cuando jugué contra el Hajduk Split, de Primera", asegura Kosnic, que juega como mediocentro defensivo.

El futbolista se refiere al que fuera el momento álgido de su carrera, en 1978, cuando su equipo de entonces, el Proleter de Zrenjanin, eliminó al Hajduk Split, uno de los mejores clubes yugoslavos, de la Copa de Yugoslavia.

Después del partido, el propio Hajduk quiso ficharlo, pero una grave lesión que sufrió poco después le impidió continuar con su carrera futbolística en un equipo grande. "Fue el partido de mi vida", recuerda Kosnic en conversación telefónica con 'EFE' en Belgrado.

Escuchar sus consejos

A Kosnic le gusta jugar con sus compañeros de equipo, muchos de ellos podrían ser sus nietos, porque quieren aprender y escuchar sus consejos. Algo que los jugares más veteranos, dice, no saben apreciar.

También le gusta retar a otros jugadores para mostrarles que no pueden contra él aunque corran más, porque él sabe "leer sus intenciones, si quieren pasar la pelota a otro o tirar".

Según Kosnic, las generaciones actuales son más "cómodas", pero cuando él era joven, vivían "con gran afecto cada partido".

"Yo juego en invierno, cuando nieva, cuando llueve, no se me ocurre abandonar el campo", reconoce el atleta, que por ahora no tiene intención de abandonar el fútbol. Lo hará cuando note que no puede enfrentarse a sus contrincantes.

Aún así, admite que este año prefiere jugar una parte con intensidad en vez de los 90 minutos sin estar al 100 %: "Por el coronavirus casi no hemos jugado y hace poco que volvimos. Podría jugar los 90 minutos, respiro sin problemas, pero los músculos se cansan, se contraen".

Toda una vida

Kosnic empezó a jugar de niño y disputó su primer partido, un amistoso, con 14 años en el Proleter de Medja, su pueblo natal situado a unos 100 kilómetros al noreste de Belgrado.

Ese mismo año, en 1968, se fue a la cercana ciudad de Zrenjanin donde empezó a jugar en el Proleter local, primero en infantiles y cadetes, y luego en el equipo sénior.

"Desde entonces, el Proleter y el fútbol han sido toda mi vida", confiesa 'Kole', como le llaman sus amigos y compañeros de equipo.

A los 24 años se fracturó la tibia de ambas piernas durante un partido y no jugó durante dos años. Después, regresó al Proleter y en cuatro años disputó 100 partidos en el primer equipo.

Kosnic también dirigió una escuela de fútbol para niños de 7 a 10 años, y fue entrenador y cazatalentos en varios equipos del noreste de Serbia.

En 1992, en un partido local, descubrió el talento de Darko Kovacevic, fichado a su recomendación por el Proleter Zrenjanin, y que después fue jugador de la Real Sociedad, Juventus y el Estrella Roja de Belgrado, entre otros clubes profesionales.

Una dieta frugal

Kosnic controla regularmente su salud, que por ahora no le falla, quizás gracias a la constante actividad física, a los genes o a la comida sana.

"Cada mañana tomo un litro de leche con pan y cucharada y media de miel. Casi no tengo que comer nada más todo el día", dice. Una dieta frugal que, según dice, le ha funcionado siempre.

Toda su comida es orgánica, del patio de su casa en Medja, donde también cría para su familia unas cuantas cabras y corderos.

"No he fumado nunca, pero no sé si esto tiene alguna influencia en mi salud. Y alcohol solo de forma muy moderada con ocasión de alguna fiesta", señala el jugador.

Solo se arrepiente de una cosa: no haber fichado por el Partizan de Belgrado a comienzos de la década de 1970, cuando tuvo la oportunidad. Optó entonces por el Proleter. "Tendría que haber ido (al Partizan). Quién sabe cómo sería mi vida ahora", se lamenta.

Snezana Stanojevic

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