Escalante y Guardiola cambian la dirección del viento en Cádiz

Cualquier persona que decida ir a Cádiz sabe que la ciudad y el litoral se ven afectados en varias épocas del año por el viento de levante, que puede dejar rachas de hasta 90 kilómetros por hora. Una auténtica locura, algo que trae de cabeza tanto a los gaditanos como a los turistas.
Actualmente, toda la provincia y buena parte de Andalucía está en alerta naranja por este fenómeno, y esto llegó a poner en peligro la disputa del Cádiz-Girona, el encuentro que abría la Jornada 21 en Primera. Finalmente, este choque se jugó y valió la pena para los aficionados amarillos.
El equipo de Sergio González realizó un gran encuentro y fue capaz de revertir su situación en el campeonato. Y lo hizo a raíz de una enorme primera mitad, en la que los locales aprovecharon las fuertes rachas de viento para comerse a su oponente.
Los andaluces salieron al campo como alma que lleva el diablo y a los seis minutos dieron el primer golpe al marcador, en el primer disparo entre los tres palos. Escalante, que ya marcó en San Mamés, demostró que es determinante y volvió a ver portería en una gran acción de Ocampo. El uruguayo, ubicado en la izquierda, se marchó de dos rivales, puso la pelota al área y Bongonda, que estaba delante del argentino, dejó el balón muerto y el de Bella Vista fusiló a Gazzaniga.
Rostro de felicidad en las caras de todo el cadismo, ya que sabían que el partido era vital para las opciones de salvación. Los gaditanos querían ampliar la cuenta y tanto Guardiola como Iza se quedaron a centímetros del gol. Fue finalmente el propio Sergi, el que anotó el 2-0 pasada la media hora.
El delantero, otra de las incorporaciones en este mercado invernal, aprovechó una carrera de Bongonda desde el centro del campo -se fue incluso de dos rivales- y cruzó ante el guardameta del Girona, que no pudo hacer nada por evitar el tanto.
El Nuevo Mirandilla estaba más tranquilo todavía si cabe y con ganas de montar una fiesta para después. Los catalanes fueron maniatados por su oponente, que no le dio ninguna opción de que pudieran tener juego fluido y ocasiones.
Tras la reanudación, Míchel movió el banquillo con la entrada de hombres como Rodrigo Riquelme y Joel Roca, cambios que se notaron en el terreno de juego. Los visitantes mejoraron sus prestaciones en el segundo acto, pero sin generar un gran peligro como para complicarle las cosas al Cádiz.
El argentino fue de lo mejorcito de los gerundenses, ya que dejó destellos de su calidad con caños y alguna que otra arrancada entre varios rivales. El que tuvo una gran ocasión para recortar distancias fue Iván Martín, que cabeceó un buen centro de Miguel Gutiérrez desde la izquierda. El balón se marchó cerca del poste derecho.
Por su parte, el Cádiz se dedicó a controlar el encuentro durante los segundos cuarenta y cinco minutos. Hubo alguna otra intentona de Bongonda, de lo mejorcito de los de Sergio González junto a Ocampo y Escalante. Al final, 2-0 para los gaditanos y felicidad plena porque salieron del descenso en detrimento del Valencia, que está ahora metido en un buen lío.
Las nuevas incorporaciones le dieron un triunfo más que vital a los andaluces, que vieron cómo la dirección del viento cambió por completo en la Bahía.