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Estados de ánimo

Pin La Real Sociedad aprovechó los despistes 'pericos'. EFE
La Real Sociedad aprovechó los despistes 'pericos'. EFE

Estados de ánimo

La Real Sociedad pasó por encima del Espanyol con suma facilidad. La alegría de un equipo 'txuri-urdin' henchido de confianza ahondó en las dudas del cuadro 'perico' en Cornellà.

Arrancó con ímpetu la Real Sociedad, queriendo darle continuidad a su gran actuación en Anoeta ante el Atlético de Madrid. Sin Europa League, los de Imanol Alguacil tuvieron tiempo para descansar y afrontar el duelo con todos sus efectivos.

La línea de Odegaard, Oyarzabal y Portu escoltaba a Willian José en una parcela ofensiva que sembró el pánico en la parroquia 'perica' ya desde la previa. Sin tiempo que perder, las embestidas 'txuri-urdin' pusieron en jaque a la retaguardia de David Gallego desde el inicio.

El nerviosismo del Espanyol se palpaba incluso en San Sebastián, donde disfrutaban por el televisor de las galopadas de sus futbolistas en Cornellà. Tras varios acercamientos a la orilla de Diego López, el vértigo se tradujo en gol en el minuto 18.

El enésimo balón en profundidad a Oyarzabal pilló adelantada a la defensa del Espanyol, que nada pudo hacer en su repliegue para evitar que asistiera a Willian José para que empujara a placer el 0-1 ante la estirada imposible del guardameta 'perico'.

Apenas un cuarto de hora después, Portu fue quien regaló el tanto al delantero brasileño. Pase fabuloso de Odegaard para que el ex del Girona driblase con fortuna a Diego López y le sirviese en bandeja el doblete a Willian José.

La pitada de la grada de camino al túnel de vestuarios sirvió al Espanyol para templar los nervios y reanudar el encuentro con mejor actitud. En un arrebato de pundonor, los de David Gallego le robaron la sonrisa y el balón a los vascos.

A lomos de Granero y Vargas, los 'pericos' disfrutaron de un carrusel de ocasiones en diez minutos que hicieron recular a los de Imanol Alguacil. El paso atrás dio alas a los locales, heridos por la mala imagen del primer tiempo.

Merced a la acumulación de oportunidades, Zaldua introdujo el balón en su propia puerta en un intento de despejar un pase de Campuzano a Calleri, que esperaba en el área pequeña para fusilar a Miguel Ángel Moyá.

Sin embargo, el arrebato del Espanyol apenas duró unos segundos. Un grosero error de cálculo de Calero le entregó el balón a Isak, que condujo durante 50 metros y batió a Diego López para certificar que el fútbol es cuestión de estados de ánimo.

Adrián Cortés

Adrián Cortés

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