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Fútbol con fronteras

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 0 275

Pin Las dos Coreas, el paradigma de la frontera infranqueable. AFP/Archivo
Las dos Coreas, el paradigma de la frontera infranqueable. AFP/Archivo

Fútbol con fronteras

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 0 275

No hay nada más artificial que las fronteras humanas, líneas sobre el papel que separan pueblos que se dicen, o no, diferentes. Líneas que, lógicamente, acaban afectando al fútbol. Estos son solo algunos de los últimos casos en los que las rencillas fronterizas han acabado por afectar al fútbol.

La revista 'Panenka' enumeró varios casos de fricciones fronterizas vinculadas al fútbol. El último tercio de 2019 fue especialmente intenso a este respecto, sin duda.

Podríamos remontarnos a cuando el Tratado de Versalles hizo añicos a los Imperios Centrales, creando una miríada de nuevo estados, y echar un vistazo a qué equipos la arbitrariedad de unos y determinación de otros dejaron a un lado u otro de las nuevas fronteras. Pero no.

Nos quedaremos más cerca (en el tiempo), en el interminable conflicto fronterizo que mantienen los Estados Unidos Mexicanos y los de América. Un conflicto que comenzó como algo territorial, cuando el vecino del norte, por todos los medios a su alcance, acabó incorporando grandes territorios que pertenecían al del sur, y que hoy en día está marcado por la inmigración.

El muro con México fue el caballo de batalla de Trump en su campaña electoral, en la que contra todo pronóstico acabó siendo el Presidente de los Estados Unidos.

Futbol y fronteras

La tensión social se disparó, porque si ya entonces el pueblo mexicano se sentía vejado por su vecino del norte, con los disparates propuestos (o insinuados) por el presidente Trump pasó a sentirse directamente humillado.

Lo que no esperaba es que le fuera a pasar factura en lo futbolístico. Porque no son pocos los mexicanos que ya residen en Estados Unidos, con doble nacionalidad por la ascendencia de sus padres. Era cuestión de tiempo que una estrella en ciernes cruzase la frontera, en sentido contrario.

Fue el caso de Jonathan González, estadounidense de padres mexicanos nacido en Santa Rosa, California, quien tras pasar por prácticamente todas las categorías inferiores del 'Team USA', cambió de bando y debutó como internacional absoluto con el 'Tri' en 2018.

Otras fronteras, dentro de su artificialidad, son naturales. Pasa, por ejemplo, con el estrecho de Oresund, el cual separa Dinamarca de Suecia, aunque hace no tanto separaba únicamente dos partes del reino danés.

Porque si ustedes no lo saben, yo se lo cuento: la parte sur de lo que hoy es Suecia, la provincia de Escania, formó parte de Dinamarca hasta el Siglo XVII.

¿Qué ocurre cuando una región lleva casi mil años bajo una bandera y cambia por un tratado a depender de otra? La asimilación cultural. Escania vivió una fuerte 'suequización' durante los siguientes siglos, y hoy en Malmö podríamos decir que se vive la 'fe del converso'.

Fronteras y futbol

Al menos en lo futbolístico no es que sean los más suecos de Suecia, es que no quieren saber nada de Copenhague, sus vecinos al otro lado del impresionante puente-túnel que les une.

Entre Copenhague y Malmö no hay ni 30 kilómetros en línea recta, pero las aficiones de sus principales clubes, homónimos, no se pueden ni ver. Y el citado artículo nos recuerda un partido entre ambos en la ya desaparecida Royal League (una suerte de liga escandinava) que supuso el divorcio definitivo entre los clubes.

Choca que mientras para el ciudadano de a pie las relaciones entre ambas ciudades son más que cordiales (pese al endurecimiento del control fronterizo por parte de Suecia en los últimos años), en el ámbito futbolístico prácticamente no existan. Y todo, a raíz del mentado enfrentamiento, hace tres lustros.

En 2005, en la segunda edición de la Royal League, el Malmö visitó al Copenhague, y el partido quedó marcado por la brutal represión policial a los aficionados visitantes. Nadie sabe por qué, pero es algo que al otro lado del Oresund ningún aficionado del Malmö ha logrado olvidar. Y lo que es peor, nadie en el Copenhague se disculpó o solidarizó por ello. Hasta hace dos días, como quien dice.

El pasado 3 de octubre tuvo lugar el duelo internacional transfronterizo más próximo de la historia, superando al Slovan-Rapid. Sin embargo, pese a la tensión, el encuentro se desarrolló sin incidentes en el Swedbank Stadion de Malmö. Unos despreciaron a los daneses por representar al fútbol moderno, los otros a los suecos por ser unos segundones. Lo habitual en los derbis, vamos. Y la vida siguió su curso.

Hablando de fronteras, era inevitable hablar de las dos Coreas, y su histórico enfrentamiento en Pyongyang, por primera vez en casi tres décadas. Un partido que podría haber sido balsámico para las relaciones entre los antagónicos hermanos, pero que no fue así.

Corea del Norte, recelosa por la beligerancia estadounidense, principal aliado de su molesto vecino del sur, puso sus habituales trabas para el desplazamiento de los jugadores rivales. El Paralelo 38 es un muro hermético de hormigón, alambre de espino, minas y soldados armados hasta los dientes.

Los surcoreanos viajaron al norte como lo hacen los pocos que se atreven a hacer el camino inverso, a través de China. Corea del Sur esperaba un ambiente hostil, ya que no hubo (lógicamente) desplazamiento de sus seguidores.

Fronteras y futbol

Pero no fue así. Por alguna razón, el partido se disputó a puerta cerrada y sin televisión. Nadie lo sabía fuera de Corea del Norte, ni siquiera la AFC, hasta que comenzaron a llegar las fotografías de la agencia gubernamental. A día de hoy sigue sin haber una explicación al respecto. Ni se la espera.

El encuentro, por cierto, fue un intrascendente empate sin goles.

Del Lejano Oriente volvemos a Europa, al Reino Unido y su 'Brexit'. En concreto, a cómo afectará a la localidad norirlandesa de Derry (o Londonderry, según a quién pregunte). Esta ciudad tiene la particularidad de tener un equipo de fútbol jugando en la Liga de Irlanda, porque la situación política y social en los años más duros de la Guerra del Ulster así lo recomendó.

Londonderry era un polvorín, y la Federación Norirlandesa llegó a hacer que el Derry City jugase fuera de su ciudad, más pro irlandesa (republicana y católica) que unionista (monárquica y protestante).

El club acabó haciendo las maletas y jugando en la liga de la República de Irlanda. No hubo ningún problema, con el Reino Unido siendo uno más en la Unión Europea, pero eso está a punto de acabarse.

Aprobado el 'Brexit', es cuestión de tiempo que se empiecen a notar sus consecuencias en los futbolístico. La Europa libre de fronteras desaparecerá de nuevo entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, al formar parte esta última del Reino Unido.

Es lógico preguntarse, por tanto, qué ocurrirá ahora con el Derry. "Nadie sabe lo que va a pasar", explicó un responsable del club norirlandés a la revista 'Panenka'.

Pero el 'Brexit' también tendrá consecuencias en otros territorios del Reino Unido, como Gibraltar. España mantendrá su derecho de veto sobre el Peñón, algo que la UE apoya. España y Gibraltar seguirán sin poder enfrentarse en partidos oficiales, como Serbia y Kosovo, por ejemplo.

Fronteras y futbol

De los Balcanes podríamos hablar largo y tendido. El crisol de culturas y religiones que es la región es increíble, y la independencia unilateral de Kosovo (con el apoyo de la UE) de Serbia fue el último episodio en la tensa historia balcánica.

Algo que recientemente afectó a lo futbolístico, al negar las autoridades del controvertido país la entrada al mismo al Estrella Roja, cuando los futbolistas serbios se dirigían a enfrentarse al Trepca, un modesto club del norte de Kosovo que disputa la Copa de Serbia.

Un club que la Federación Kosovar no reconoce. Un club de una localidad de mayoría serbia, situado al otro lado de la frontera. Una de esas fronteras que ni siquiera el fútbol es capaz de traspasar.

Juan Ribón

Juan Ribón

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