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Hasta que Sanabria atinó en la manzana

Pin El Betis sufrió; luego goleó. EFE
El Betis sufrió; luego goleó. EFE

Hasta que Sanabria atinó en la manzana

José L. Malo por José L. Malo @besoccer_es - 0 4,956

El Betis convierte en goleada un encuentro más hermético de lo esperado y en el que antes de sus goles hubo un par de decisivas paradas de Joel. Sanabria abrió la lata, Lo Celso hizo el golazo de la tarde y Tello cerró el 3-0.

El año pasado el Betis de Setién era el de Guillermo Tell. Sus partidos eran un manicomio, y tan pronto se le acusaba de fragilidad como demostraba una puntería apabullante. Pero las ballestas que ensartaban manzanas con facilidad habían desaparecido este curso. Sus severos problemas de gol, acusados todo el curso, aparecieron también ante el rival más modesto de la Europa League. Hasta que atinó Sanabria, cedió la muralla y hubo atracón de manzanas. 

Sí, de manzanas va la cosa este año. Porque la Europa League es una tentación enorme para un equipo que no se puede despistar en Liga y Copa. La tentación está ahí, más aún después de tantos años sin pisar Europa. Pero tiene hambre el conjunto bético, que dio un mordisquito en Atenas y en casa un buen bocado para dejarse llevar por el dulce sabor de la competición. 

Hubo tres canciones en el Villamarín: el himno a capella en las ganas por que rodara el balón, los murmullos al descanso y el eco de las palmas al final. Fue una obra de teatro con tres actos claros: impaciencia, desesperación y liberación. 

Inicio sorprendente

El Dudelange, modesto pero valiente, no quiso ser actor secundario. Su puesta en escena fue un gran tiro de Jordanov que obligó a Joel a activar la magia de sus guantes a los dos minutos. Los de Toppmöller, de amarillo, fueron la Muralla China en defensa y 'carpe diem' en ataque. Y eso indigestó al Betis, que no sabía si usar el tenedor o el cuchillo. 

Llegaba, llegaba y llegaba el Betis. Pero la foto del partido era un defensa del Dudelange despejando dentro del área. No es que no diera con la manzana, es que no habría clavado las flechas ni en calabazas ni en melones. Apenas una falta de Guardado en la frontal del área hizo sudar a Frising. 

Otro panorama

En el descanso, Quique Setién subió el voltaje de los suyos. Y el Betis salió intenso. Pero también tenso. Con la bota encasquillada remató Sergio León en boca de gol a pocos segundos de la reanudación. 

Pero el Dudelange, que se había dejado la cámara de fotos en el hotel, también había vuelto con electricidad en las piernas. Y en la cabeza. Como la de Turpel, que prácticamente de espaldas enganchó un córner. Pero Joel, que está iluminado y apagando cualquier debate por el cambio bajo palos, sacó la manopla cuando Luxemburgo se aprestaba a cantar un gol histórico. 

Todo lo que faltó en la primera mitad ocurrió minuto a minuto. Gol sacado por Frising bajo palos, falta peligrosa para Tello, mano a mano salvado por Joel... Hasta que en el 56 se clavó la primera flecha. Eso sí, hubo que disparar la ballesta a centímetros. Un defensa del Dudelange sacó bajo palos el cabezazo de Sidnei, pero Sanabria lo remachó con suspense. Hubo que tocar dos veces en el larguero para tirar la manzana.  

Ahí se acabó el partido. Comenzó la fiesta. El Betis pesó 20 kilos menos y el cuento visistante se quedó sin perdices. Era cuestión de que la inercia dijera si iba a ser mera sentencia o goleada. 

Lo Celso, casi danzando en el área con un control orientado de tacón, templó las pulsaciones con el 2-0. Fue Giovani Lo Excelso. 

Joaquín, que nunca puede faltar a una fiesta, sea de Halloween o de fútbol, voló en una contra para regalarle al incombustible Tello el tercero. 

El Betis, que tiene hambre de Europa, acabó regenerado. Ya con una ventaja interesante pensando en la clasificación y dispuesto a morder al Milan en el tentador próximo bocado. Por algo viste de verde manzana este año...

José L. Malo

José L. Malo

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