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La Real claudica en las trincheras del Coliseum

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 0 2,721

Pin El Getafe minó la moral de la Real de principio a fin. AFP
El Getafe minó la moral de la Real de principio a fin. AFP

La Real claudica en las trincheras del Coliseum

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 0 2,721

Ha vuelto el Getafe. Han hecho falta cinco jornadas para que a ese equipo recio, correoso, de fútbol tan poco vistoso como efectivo, le sonriera la fortuna y lograse su primera victoria tras el parón. Su víctima, una Real Sociedad que sigue encadenando derrota tras derrota, en caída libre desde la reanudación.

Eran dos equipos que, antes del parón, miraban a la Champions. Dos equipos que, a la vuelta del mismo, resultaron ser incapaces de ganar. Tras 90 minutos de fútbol fangoso, una de las dos rachas se ha roto. El Getafe vuelve a mirar a la cuarta plaza y la Real empieza a conformarse con la Europa League.

El Getafe está de vuelta. Este equipo ha seguido al pie de la letra el 'A-B-C' que exige Bordalás: no escatimar esfuerzos, no cortarse con las faltas, pelear y luchar. Auténtico fútbol de trincheras.

Como resultado, el partido ha sido tan poco vistoso como cabía esperar. Es lo que tiene enfrentarse a un equipo como el Getafe. Que la Real Sociedad siguiera sin estar inspirada en ataque tampoco ayudó, la verdad sea dicha.

Intentaba la Real crear juego, y el Getafe jugaba a por y para destruirlo. Es su fútbol, y le funciona. Tardó once minutos en ver la primera amarilla, y para el 13' ya tenía dos en su haber. Triplicó en faltas a su rival y acabó viendo seis tarjetas en total.

Eso sin duda sacó de sus casillas a la Real Sociedad. Ver que cada vez que intentas jugar tu rival corta el juego con una falta, una 'faltita' de esas que no merecen amarilla, pero que te dejan por los suelos, tiene que ser desesperante.

Para colmo, como es un equipo de gladiadores, que no escatima esfuerzos, que es solidario en defensa y en ataque, se permite el lujo de jugar con una presión altísima en busca del fallo del rival.

Y ese llegó a los 19 minutos. Cucurella, quen parece que tiene pulmones redundantes por lo que corre en cada partido, presionó la salida del balón a la Real. El esférico volvió a Remiro y este falló a la hora de despejar.

Se lo entregó a Hugo Duro, y en la lucha posterior con Le Normand, Cordero Vega pitó penalti. Sí, el zaguero francés derribó al atacante azulón, pero previamente este le había soltado un pisotón, involuntario, al central 'txuri-urdin'. El VAR miró para otro lado y se lanzó la pena máxima.

Otra vez de penalti se adelantaba el rival de la Real. Jaime Mata no falló desde los once metros, y el Getafe, satisfecho con lo logrado, volvió a hacer su juego. Volvió a anular con lo que habrá quien denomine 'antifútbol' a la Real.

El descanso llego casi para alivio de la Real. Imanol tenía conceptos que refrescar, cambios tácticos que hacer. Algo había que cambiar, porque jugando así la derrota era segura.

Y el técnico dio con la clave. Una vez más. Porque a la Real le está faltando suerte nada más, porque acaba por tener el punto de finura que necesita para jugar bien, pero sin fortuna los goles no llegan tan a menudo.

Salió más enchufada la Real al segundo tiempo. El Getafe no logró parar con tanta facilidad las acometidas de su rival, y en el 55', un pase filtrado a Januzaj acabó en gol. Un gol muy extraño, porque el belga ni lo celebró, consciente de que el linier estaba levantando el banderín desde que chutó el mano a mano con un David Soria que salió desganado a taparle.

Se pensó todo el Getafe y parte de la Real que el fuera de juego era claro. Pero solo lo parecía. El VAR, para sorpresa de todos, determinó que Januzaj estaba en posición legal, y el exceso de confianza de los azulones se convirtió en un gol en contra.

El problema que han arrastrado uno y otro desde la reanudación, despistes y penaltis, apareció para golpearles. Pero la Real no supo aprovecharse del desconcierto, y poco a poco el Getafe volvió a minar su renovada moral.

Y como en la guerra de trincheras, ganar un metro exigía un esfuerzo enorme. Los minutos fueron pasando, los cambios se fueron efectuando, y en la recta final de partido, el 'pillo' Jorge Molina demostró que es un viejo zorro e hizo medio gol del Getafe.

Forzó un saque de banda, se hizo el remolón y, cuando nadie lo esperaba, sacó rápido al desmarque de Jaime Mata. Y el goleador se convirtió en bigoleador al rematar, casi sin ángulo, la particular asistencia de su compañero.

Ese gol fue la puntilla para la Real. Lo había intentado de todas las formas posibles, y cuando sentía que iba a volver a puntuar, de un despiste, de un saque de banda que pocas veces reviste peligro, un segundo gol en contra.

Este duelo por Europa refuerza claramente a uno de los dos equipos. El Getafe finaliza la jornada en quinto puesto, y se pone a dos del Sevilla, cuarto y en Champions. El sueño de la máxima competición continental de clubes sigue vivo.

Pero las cosas pintan peor para la Real. Fuera de Europa, tiene al Villarreal, sexto, a cuatro puntos. Empieza a haber brecha entre los 'txuri-urdines' y la zona noble.

Juan Ribón

Juan Ribón

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