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¿Laudrup? ¿Ronaldinho? No, un tenista

José L. Malo por José L. Malo @besoccer_es - 0 636

Pin Pablo Cuevas se disfrazó de futbolista. Captura/Movistar+
Pablo Cuevas se disfrazó de futbolista. Captura/Movistar+

¿Laudrup? ¿Ronaldinho? No, un tenista

José L. Malo por José L. Malo @besoccer_es - 0 636

Pablo Cuevas, tenista uruguayo que ocupa el puesto 55 del mundo, hizo el ya considerado punto del año con una dejada que dejó a todos boquiabiertos y recordó lo mejor del catálogo de Michael Laudrup o Ronaldinho.

El fútbol es el deporte rey. Las redes sociales o cualquier conversación en el trabajo o entre amigos da fe de ello. Pero también un secundario de lujo para los que practican otros. El mundo del tenis dio una clara muestra de ello. 

Son multitud los tenistas que en sus ratos libres entre partido y partido aprovechan para ver fútbol o mostrar cuánto les gusta. Lo raro es lo que hizo Pablo Cuevas, que convirtió su raqueta en una bota de fútbol. 

Porque el tenis uruguayo hizo el punto del año, sin duda. Para situarnos: jugaba su encuentro ante Stefano Tsitsipas, una de las revelaciones de los últimos meses, en el torneo de Estoril. Y pese a encontrarse en plena final, no dudó en convertirse en futbolista para lograr un punto que levantó a la gente de sus asientos.

Había enviado un golpe al fondo de la pista que su rival devolvió como pudo. En plena red, con una bola perfecta para el smash y rematar el punto, sorprendió a todos dejando botar la bola y golpeándola suavemente con la raqueta entre las piernas para alojarla mansamente en el cuadro de Tsitsipas y dejarlo boquiabierto.

Por si fuera poco, en el momento del impacto miraba a otra dirección, recordando los maravillosos pases al hueco que en su día popularizó Michael Laudrup o emuló, ya en la época contemporánea, Ronaldinho. 


La ovación fue más propia del Santiago Bernabéu o del Camp Nou que del público del tenis, que sólo suele ver golpes así en partidos de exhibición. 

En 2018, durante un encuentro con el italiano Fabio Fognini, ya había intentado el mismo golpe, aunque corrió peor fortuna: la bola botó demasiado alta y a su rival le dio tiempo a reaccionar, llegar y anotarse el punto. 

Curiosamente, Pablo Cuevas no es un gran apasionado del fútbol (tuvo que elegir entre la natación y el deporte de la raqueta). Al contrario de lo que pasa con compañeros como Rafa Nadal, Novak Djokovic o en su día Carlos Moyá, quienes son unos auténticos enamorados del deporte rey y lo practican a menudo. Incluso se les ha visto ser de la partida en encuentros o torneos benéficos.  

José L. Malo

José L. Malo

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