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¿Lazos fuertes o jaula de oro?

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¿Lazos fuertes o jaula de oro? AFP

¿Lazos fuertes o jaula de oro?

Kylian Mbappé lanzó un órdago al PSG, exigiéndole mayor responsabilidad y protagonismo mediático bajo la amenaza de abandonar París. Un ultimátum al que el club respondió sacándole brillo a los dorados barrotes de su faraónico contrato.

"Estoy ante un momento muy importante de mi carrera, es el primer o segundo punto de inflexión. He descubierto muchas cosas en mi equipo, tal vez sea el momento de tomar más responsabilidades. Ojalá que sea en el PSG, que sería algo bonito, o quizás en otro lugar para un nuevo proyecto", sentenció ante la sorpresa del fútbol mundial.

Estaba siendo galardonado como el mejor y máximo goleador de la Ligue 1 y Kylian Mbappé quiso aprovechar el escenario para lanzar su órdago. Un mensaje cargado de simbolismo desde el contexto hasta sus distintos destinatarios. Una amenaza que trató de matizar sin ninguna fe ni éxito después: "Es el objetivo de una gala, mandar mensajes, y creo que he mandado el mío. Si sigo hablando, igual será demasiado y no es el mensaje que quiero mandar".

La bomba estaba lanzada había explotado y la onda expansiva tuvo eco en todas las direcciones deportivas de Europa. Una vorágine de especulaciones sacudió el 'Viejo Contiente', pero el epicentro del terremoto residía en París, en el Paque de los Príncipes, donde apenas se tomaron unas horas para responder con vehemencia para aplacar todos los rumores que afloraban con tóxica velocidad.

"El vínculo entre el PSG y Kylian Mbappé es muy fuerte desde hace dos años y la historia común seguirá la próxima temporada. Con una ambición compartida de hacer historia en el fútbol europeo, el año en el que el PSG cumplirá 50 años, un momento muy esperado para escribir todos juntos una gran página de la historia de nuestro club en la que cada protagonista será importante, trabajando siempre por el colectivo", espetó el club en un comunicado oficial.

La rápida respuesta del PSG daba a entender que a Mbappé sí le funcionó el órdago que intentó Cristiano Ronaldo con el Real Madrid. El portugués acaba de conquistar la tercera Champions League consecutiva y, todavía sobre el césped de Kiev, espetó: "Fue bonito estar en el Real Madrid todo este tiempo. En los próximos días daré una respuesta a los aficionados, que ellos sí siempre han estado a mi lado. He disfrutado mucho este momento".

El mensaje de Cristiano Ronaldo no caló en el Santiago Bernabéu, la Juventus puso 100 millones de euros sobre la mesa y el delantero portugués aterrizó en Turín. Un proceso que, sin embargo, no será tan fácil para Kylian Mbappé, al que muchos -incluido él- sueñan con verle vestido de corto con el '7' blanco en Chamartín.

Solo cabe un gallo en el corral

El tsunami de Mbappé tenía múltiples interpretaciones en Francia, donde no solo entienden sus palabras como un primer paso para forzar su traspaso, si no como un golpe en el pecho para reclamar mayor protagonismo tanto en el campo como en el foco mediático. Básicamente, en París creen que Kylian quiere pasar de la joven promesa al líder de un equipo que comercialmente encabeza Neymar.

Nada más perder la final de la Copa de Francia ante el Rennes, el brasileño tiró públicamente de las orejas al francés, que había sido expulsado por una entrada fuera de lugar en la prórroga: "Veo a muchos jugadores jóvenes, que no están perdidos exactamente, pero les falta más oído que boca. Ellos deben escuchar más de lo que hablan. A veces un hombre más experimentado habla y ellos responden. El entrenador mismo habla y replican. No es así como un equipo llega lejos".

Unas palabras que no cayeron bien en un vestuario del PSG en guerra civil permamente. Aunque la relación que ambos proyectan al exterior es ideal, en París sostienen que el ego y la ambición de ambos rezuman un hilo de tensión sostenida, como la crónica de un cisma anunciado.

Entretanto, en el Parque de los Príncipes sospechan que las declaraciones de Mbappé denuncian la diferencia de salario con Neymar, que cobra casi el triple. El francés continúa con los 11 millones de euros netos por temporada, muy lejos de los 37 que ingresa el brasileño, después de su renovación el pasado verano.

Neymar abandonó el Camp Nou huyendo de la sombra de Messi, queriendo abanderar un proyecto capaz de conquistar la Champions League para alzar su ansiado Balón de Oro. Sin embargo, dos años después, el '10' se ha perdido las citas más importantes por lesión y un joven de 20 años ha puesto al PSG en una disyuntiva.

Una jaula de oro

No obstante, a Neymar y Mbappé no les queda otra que aguantarse el uno al otro. Entre presiones para renovaciones faraónicas y demás, ambos saben por los antecedentes históricos que el PSG no deja salir a sus futbolistas, por mucha rebelión pública que escenifiquen o, si no, que se lo pregunten a Cavani, Di María, Verratti o Rabiot.

Pese a que prácticamente desde que aterrizaron en París tanto el brasileño como el francés han flirteado con su deseo de recalar en el Real Madrid, al club no le ha temblado el pulso para subrayar sus años de contrato como barrotes de una jaula dorada de la que no saldrán bajo ningún precio.

"Mi hijo es un prisionero en el PSG. Es un rehén. Lo único que ha pedido es cumplir su contrato y que se respete. Le sancionan por no viajar a Catar cuando su abuela murió y su padre estaba moribundo. Es un rehén. En el PSG se sanciona a jugadores que llegan seis minutos tarde a una charla de un partido y otros, estando lesionados, se les permite viajar por el mundo e ir a los carnavales", denunció la madre de Rabiot en una entrevista para 'L'Équipe'.

El centrocampista francés lleva toda la temporada sin competir, apartado del primer equipo y entrenando con el filial. Un escarnio público con el que el PSG ha querido mandar un aviso a navegantes: la única forma de salir del club es cumpliendo el contrato y, si te niegas a renovar, pasarás tus últimos meses en la grada.

Adrián Cortés

Adrián Cortés

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