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Mourinho, la creación de un 'monstruo'

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Mourinho, el nacimiento de un personaje. AFP

Mourinho, la creación de un 'monstruo'

José Mourinho es uno de los técnicos más reconocidos del planeta fútbol. Su futuro iba encaminado a la administración, pero el destino quiso que el portugués tomara la dirección de los banquillos. Así se ha convertido en uno de los mejores del mundo.

En el fútbol, hay entrenadores que caen bien y otros que no mucho. En el caso de Mourinho, el luso se ha convertido en un personaje indeseable para muchos aficionados. Ya sea por su estilo de juego, sus declaraciones, sus métodos, su carácter… 'The Special One', el apodo por el que se le conoce, ha hecho enemigos y amigos a lo largo de los años. Un personaje que pudo haber tomado otro camino en vez del futbolístico. ¿Cómo surgió todo?

José Mário dos Santos Mourinho Félix, más conocido como Mourinho, nació el 26 de enero de 1963 en Sétubal en una familia con raíces futbolísticas. Su padre fue portero de joven y llegó a ser entrenador. María Julia, su madre, era profesora y trató de inculcarle una serie de valores para que estudiara y no se adentrara en el deporte. Por si fuera poco, hay que añadir que su abuelo llegó a ser presidente del Vitória Setúbal, un club al que tiene mucho cariño.

A pesar de las insistencias de su madre, por la que llegó a estudiar gestión administrativa, el pequeño José sabía cuál era su lugar y decidió echar el resto por el fútbol. Llegó a jugar en las categorías inferiores de Os Belenenses, Amora, Rio Ave, Sesimbre y Comercio. En este último equipo decidió poner punto y final a su etapa como jugador y allanó el terreno para dar el salto a los banquillos. Y es que apenas con 15 años, el luso empezó a trabajar codo con codo junto a su padre haciendo informes. Se le veían ciertas dotes para dirigir y eso ayudó bastante a que tomara una decisión sobre su futuro. Se sacó la licenciatura de Educación Física y terminó por completar el curso de entrenador de la UEFA en Escocia.

Una vez consiguió su propósito, el de Setúbal regresó a su país para hacerse cargo de un equipo de secundaria. El trabajo le duró poco porque lo llamaron del Estrela de Amadora y se fue con Manuel Fernández.

Tras una etapa en este modesto club, Mourinho pasó a ser asistente en el Vitória Setúbal para luego convertirse en mano derecha de Bobby Robson. El británico lo convirtió en su ayudante y traductor durante sus etapas en Sporting de Portugal, Oporto y FC Barcelona. Curiosamente, José llegó a ser segundo entrenador de los 'culés' hasta que Van Gaal ocupó el sitio de Robson, lo que obligó al luso a encargarse únicamente de elaborar informes de los rivales. Durante su etapa, el de Setúbal coincidió con Guardiola, el que sería a la postre su mayor enemigo en los banquillos.

Tras la salida de Koeman, adjunto a Louis, recuperó su puesto pero le duró poco hasta que Lorenzo Serra Ferrer entró a escena, lo que terminó precipitando su salida del Barça. Tras su marcha del cuadro azulgrana, Mourinho, que rechazó una proposición de Robson para ir al Newcastle, inició su andadura en solitario en los banquillos.

Mourinho, el nacimiento de un personaje

El nacimiento del personaje

Después de una larga espera, su momento como primer entrenador llegó en la 2000-01, cuando el Benfica prescindió de Heynckes. Apenas duró nueve partidos en las 'águilas'. El portugués pidió al club ampliar su contrato, pero el recién elegido presidente lo desestimó. Al no considerarlo justo, 'The Special One' se fue y no volvió a entrenar hasta la siguiente campaña. El Leiria se convirtió en el trampolín perfecto para dar el salto a un club de renombre en Portugal: el Oporto.

En los 'dragones', Mourinho hizo carrera al conseguir cosas inimaginables. Su mayor logro fue la Champions League del 2003 tras derrotar al Mónaco con absoluta claridad en Gelsenkirchen. Su trabajo estaba dando sus frutos y eso atrajo las miradas de muchos clubes, como Liverpool o Chelsea. Precisamente, los 'blues' fueron los que cerraron su fichaje en 2004.

Abramovich, el magnate del cuadro británico, lo convirtió en el mejor pagado del mundo. El ruso tenía mucho dinero e invirtió lo que no estaba escrito para hacer al Chelsea campeón. En la primera temporada, dos títulos: una Premier y una Supercopa. La andadura de Mourinho en el equipo inglés fue de tres años y la completó con una Community Shield, otra Premier, una EFL Cup y una FA Cup.

Durante esta etapa, Mourinho empezó a batallar contra un Barça al que cogió tal antipatía tras su salida por la puerta de atrás hace unos años. En 2006, la derrota de los londinenses ante los 'culés' en Champions (1-2) sacó el lado oscuro del portugués, que la tomó con un Messi que dio su primera exhibición en Europa: "Es más fácil que lo veáis vosotros que yo. El resultado es 1-2. ¿Qué podemos hacer? ¿Vamos a suspender a Messi por hacer teatro? Sí, ha hecho teatro. Catalunya es un país de cultura y sabéis lo que es teatro. Es teatro del bueno".

Las 'guerras' con Pep

Debido a una serie de discrepancias con el club y los malos resultados, Mourinho dejó el Chelsea y se fue al Inter para iniciar otra aventura exitosa, cuya máxima conquista fue la del Triplete en 2010 (Copa, Serie A  y Champions). Esa coronación vino acompañada con la derrota de Guardiola en una semifinal espectacular. Fue la primera vez que se vieron las caras y el luso salió victorioso en la eliminatoria. De hecho, la imagen del portugués acercándose a Pep cuando daba instrucciones a Ibra ya forma parte de la historia del fútbol, pero tampoco hay que olvidar el tema de los aspersores en el Camp Nou.

Mou, el nacimiento del personaje

Mou estaba haciendo méritos para ir a un club más grande y fue entonces cuando dio un gran paso en su carrera al llegar el Real Madrid. El gran objetivo del conjunto blanco era ganar la Liga de Campeones, un trofeo que se resistía desde el año 2002. Con el portugués no hubo manera de conseguirla y eso que metió al equipo en tres semifinales consecutivas. "Lo bonito, bonito, bonito es ganar con el Madrid", dijo en su presentación.

En su etapa de tres campañas en el cuadro 'merengue', Mou protagonizó una feroz pelea con Guardiola y el barcelonismo en todos los frentes. En su primera visita al Camp Nou, el Madrid se llevó un contundente 5-0 y dejó al técnico con una cara de pocos amigos. Varios meses después, la Copa del Rey sirvió como bálsamo gracias al letal cabezazo de Cristiano. Guardiola se quejó del arbitraje y 'The Special One' entró a escena en la previa de las 'semis' de Champions de 2011. Ambos se iban a volver a ver: "Entramos en una nueva era. Pep criticó el acierto del árbitro. Yo nunca lo había visto".

En vez de guardar silencio, el técnico de Santpedor dio la cara y perdió la cabeza. "Le regaló su Champions particular fuera del campo, que se la lleve a casa y que la disfrute. En esta sala, él es el puto jefe, el puto amo, el que más sabe del mundo y yo no quiero competir ni un instante", afirmó.

Y en el campo, el Barça respondió a su manera con un 0-2 más que polémico por la expulsión de Pepe. Messi, como era costumbre, rompió el partido y con un doblete le dio el triunfo a los suyos. Mourinho no aguantó más y en sala de prensa explotó: "Si le digo al árbitro o a la UEFA lo que pienso, se acaba mi carrera de entrenador. No sé si es por llevar UNICEF en la camiseta, o por el poder de Villar en la UEFA, o por si son simpáticos, pero no lo entiendo. Enhorabuena por tener un fantástico equipo de fútbol, pero enhorabuena por todo el poder que tienen", asintió el técnico.

Pero eso fue solo el principio: "¿Por qué este equipo necesita esto? Todos lo ven. Ovrebo, De Bleeckere, Busacca, Stark. El fútbol se juega con reglas iguales para todos. Yo gané dos Champions en el campo y no las gané con un club como el FC Barcelona sino con dos equipos a los que les costó mucho trabajo como Oporto e Inter".

"Si yo hubiera ganado una Champions como la que ganó Guardiola en 2009, me daría vergüenza después de lo que ocurrió en Stamford Bridge. Hubo cuatro penaltis que no se señalaron y este año, si la gana, será con el escándalo del Bernabéu", añadió.

Tras este episodio, el de la Supercopa fue lamentable. El 17 de agosto de 2011, Mou metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova en plena tangana entre jugadores por una patada de Marcelo a Fábregas. El ego era evidente y creció aún más con la consecución de bautizada como 'Liga de los récords' con 100 puntos y 121 goles a favor. Ya en su tercer año, el equipo no dio la talla y el portugués salió del conjunto blanco tras unos problemas con la prensa y jugadores como Casillas, que perdió su puesto en el equipo titular.

El nacimiento de un personaje

El regreso a Inglaterra

Después de su periplo en España, el técnico volvió al Chelsea y estuvo en la entidad algo más de dos años. El balance fue el siguiente: una Premier (2015) y una EFL Cup (2015). Con Guardiola volvió a verse las caras en un Bayern vs. Chelsea de la Supercopa de Europa (2013) sin éxito para el luso.

Tras los malos resultados, el de Setúbal salió del club en diciembre de 2015 y regresó seis meses después a un banquillo. Lo hizo en el Manchester United, con el que consiguió una Community Shield (2016), una EFL Cup (2017) y una Europa League (2017)

Dos años y medio después, otra vez a la calle. Mou, tras los continuos malos resultados y los encontronazos con los jugadores, cogió la puerta. Apareció por los platós de televisión como comentarista hasta que el Tottenham lo fichó para sustituir a Pochettino. Ahora, una nueva etapa se le abre al entrenador, que espera que sea mejores que el resto.

Así es como el personaje de Mourinho ha ido evolucionando desde sus inicios hasta ahora. Se han visto tantas cosas que solo se puede decir lo siguiente: O lo amas o lo odias.

Juanma Velasco

Juanma Velasco

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