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Palo 'che' en Zorrilla

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 2 3,020

Pin El Valencia se llevó los tres puntos de Zorrilla. EFE
El Valencia se llevó los tres puntos de Zorrilla. EFE

Palo 'che' en Zorrilla

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 2 3,020

El duelo de necesitados entre Valladolid y Valencia se ha decantado a favor de los visitantes, merced al golazo de Carlos Soler, el cual contó con la complicidad de Jordi Masip. Se reencuentra dos meses después con la victoria el Valencia, dejando al Pucela con la sensación de no haber merecido algo mejor.

Varapalo para el Valladolid, balón de oxígeno para el Valencia. Se lleva el triunfo a Mestalla el cuadro 'che', merced a su mayor acierto, con el punto justo de fortuna.

Aunque sonase extraño, en Zorrilla se disputó un duelo directo por la permanencia, a la vista, claro está, de la posición de uno y otro en la tabla. Los dos necesitaban ganar para poner tierra de por medio con el descenso.

Y lo quiso más el Valencia, aunque tardase en cosechar los frutos de un partido impecable y competido, sin errores de bulto. El Valladolid, por su parte, alineó una suerte de 'unidad B' y el experimento, aunque fallido, no resultó del todo insatisfactorio.

Porque plantó cara y trató de igual a igual a un Valencia que hombre por hombre parece superior. Fue un partido de alternativas, con llegadas en ambas áreas, pero al que le faltó acierto.

Si percutía el Valladolid, respondía el Valencia. Y así, todo el primer tiempo. Sin embargo, desde bien temprano se apreciaron dos dinámicas. La primera, la blanquivioleta: todo su juego pasaba por Roque Mesa, por el centro del campo, donde tenía superioridad.

Y eso tuvo una consecuencia directa. El Valencia apretó a su rival por las bandas, sobre todo por la de un Luis Pérez que, sin hacer aguas, volvió a ser el eslabón más débil de la cadena defensiva blanquivioleta.

La ocasión más clara del primer tiempo corrió por cuenta del Valencia, una doble ocasión que desbarató Masip. Primero, a zambombazo de Gayà desde la izquierda, cazando el lateral un rebote en la esquina del área.

Masip lo tocó lo justo para mandarlo a la cruceta, y Carlos Soler recogió el rechace y volvió a poner en apuros al cancerbero catalán, que se levantó como un resorte del suelo para despejar de nuevo el peligro.

En esas terminó el primer tiempo, y el segundo continuó por los mismos derroteros, igualado pero poco a poco venciéndose a favor del Valencia.

Aún así el Valladolid atravesó en al segunda mitad por varios buenos momentos, sobre todo en los compases iniciales, en los que agobió al Valencia (pero no a Jaume), y en los que incluso llegó a reclamar un penalti.

Weissman, activo e incansable durante todo el encuentro, se aprovechó de las dudas de Guillamón y logró que esta vez sí Jaume Doménech le derribase en el área, pero Cuadra Fernández, aunque en origen apuntó al punto fatídico, levantó la mano en señal de fuera de juego a instancias de su asistente.

Y el VAR lo ratificó. Efectivamente, el israelí arrancó la jugada en posición antirreglamentaria, y aunque tocase el balón primero su rival, su infracción primaba sobre el desarrollo de la acción.

Aquello pareció hacer despertar al Valencia, y poco a poco empezó a acaparar la pelota. Sergio metió cambios, recurrió a sus fieles Hervías y Plano, pero lo que se encontró fue el gol de Carlos Soler.

Porque Jordi Masip tiene días que tan pronto te da como te quita. Solo él sabrá por qué se comió el tiro, el trallazo de Carlos Soler. Porque si bien era un disparo duro, iba a media altura y centrado.

El portero blanquivioleta quizá vio tarde el balón, o lo mismo este hizo un extraño... pero lo cierto es que da la sensación de que pudo haber hecho más. Mucho más.

Aquello descolocó al Pucela. Con apenas un cuarto de hora por delante, Sergio quemó sus naves y mandó a los suyos a atacar a tumba abierta. A jugar sin red. Y no le funcionó.

Peor aún, a punto estuvo de ver cómo le sentenciaban el partido, pero el VAR en esta ocasión cayó de su lado, y siguiendo el mismo criterio que con Weissman, Cuadra Fernández, previa revisión en el monitor, anuló el tanto de Manu Vallejo por fuera de juego previo de Maxi Gómez.

Eso sí, en el largo añadido de seis minutos el Valladolid acarició el empate, lo cual hubiera sido tan milagroso como un poco inmerecido. Porque los blanquivioletas volvieron a firmar un encuentro de nulidad ofensiva.

Fue en la última acción del partido, una falta en el lateral del área que Orellana colgó al primer palo para Guardiola, y que este peinó al segundo. El esférico pegó en la madera y... se fue. Por centímetros, pues un poco más a la izquierda y el rebote hubiera ido dentro, se le escapó el puntuar al Valladolid.

Vuelve así a sonreír un Valencia que no ganaba en Liga desde hacía más de dos meses, y que corta las alas a un Valladolid que, aunque sigue prosperando y mejorando, sigue sin rendir al nivel necesario para sobrevivir a la temporada sin apuros. El consuelo que le queda es que sus últimas tres derrotas han sido ante Valencia, Barceloan y Atlético, rivales que no son de su 'liga'.

Juan Ribón

Juan Ribón

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