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Poca pólvora y mucho por decidir

Pin Girona y Atlético empataron en Montilivi. EFE
Girona y Atlético empataron en Montilivi. EFE

Poca pólvora y mucho por decidir

Fran Navajas por Fran Navajas @FranNavajas - 2 2,536

Girona y Atlético de Madrid se dieron la mano (1-1) en un encuentro que pudo caer de cualquier lado de no ser por la falta de acierto de ambos equipos en los metros finales. El Wanda Metropolitano dictará sentencia.

En Liga, 1-1. En Copa, también 1-1. Girona y Atlético de Madrid repitieron marcador en Montilivi, en un partido que tuvo al cuadro local como gran animador después de igualar el tanto inicial de Griezmann, que volvió a firmar otro gran gol después del cosechado en el Pizjuán. Lozano empató y Doumbia perdonó lo imperdonable.

De estar algo acertado el cuadro de Eusebio, posiblemente se hubiera llevado un mejor resultado para Madrid. Comenzó como un tiro, sumando dos buenas ocasiones en los primeros ocho minutos. De la ilusión gerundense se pasó a la realidad rojiblanca, establecida por el buen gol de Griezmann. El francés soltó un zurdazo de interior que tocó en el poste, en Iraizoz y acabó dentro. Las cosas de los 'cracks'.

El galo comenzó a disfrutar y permitió al Atlético posar sobre la lona al Girona, aunque a los de Simeone -en la grada- les faltó un croché para dejar finiquitado el asunto. El Girona cobró vida y, primero Lozano y después Doumbia, recordaron a Eusebio el porqué de sus respectivas suplencias. El fallo del africano, de cabeza y en el área pequeña, digno de estudio.

No obstante, Lozano resurgió de sus errores y anotó el 1-1 en el 34' con un disparo no demasiado potente que sorprendió Adán, que posiblemente se estiró tarde. Sufrió el Atleti y cinco minutos después, de nuevo el delantero hondureño tomó protagonismo con un cabezazo a la salida de un córner que se topó con el larguero.

De una atractiva primera parte se pasó a una segunda insulsa, de destellos escasos. Kalinic falló dos seguidas, corroborando que no anda fino. Como Doumbia, que le pegó mordida cuando Adán ya pedía clemencia tras un pase de la muerte. Golpeó tan mal el delantero que dio tiempo al guardameta a estirarse y salvar el 2-1.

Antes de la media hora, Simeone mostró sus intenciones: se marchó Griezmann, entró Thomas. El choque comenzó a dormitar y solo Vitolo y el propio Thomas -después de una mala salida de Iraizoz- pudieron desnivelar la balanza. No hubo más en un partido en el que faltó pólvora y que dejó al Wanda Metropolitano como el futuro juez de la eliminatoria.

Fran Navajas

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