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Un derbi con color especial

BeSoccer por BeSoccer @besoccer_es - 0 1,551

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Un derbi con color especial. EFE

Un derbi con color especial

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Sevilla vive este domingo un nuevo derbi, la cita futbolística más esperada en la ciudad, un torrente de pasiones y sentimientos cruzados entre familias, amigos o vecinos que desata una ilusión colectiva, con cada bando aguardando a que su equipo le dé un alegrón, mezclada con nervios y temores por lo que pueda pasar.

Béticos y sevillistas esperan ansiosos otra batalla deportiva, en este caso en el Benito Villamarín, entre dos clubes históricos y que mueven a masas sociales enormes, volcadas e identificadas -a veces hasta de forma irracional- con sus colores: el verde y el blanco frente al blanco y el rojo, algo que marca la identidad de todo sevillano aficionado al fútbol.

Los derbis transforman a la ciudad, marcan su ritmo cotidiano desde una semana antes del pitido inicial y hasta que llega el próximo, la bendita oportunidad de revancha para los que han perdido y tenido que aguantar estoicamente las bromas de los triunfadores, rivales siempre, pero al fin y al cabo hijos de una misma ciudad.

Sevilla y los 105 pueblos de su provincia ya están envueltos en esa tradicional atmósfera que los envuelve antes de un nuevo duelo cainita, en ese ambiente de expectación, ilusión, emociones y sueños tan típico antes de un choque de estas características.

La Sevilla futbolera, dividida desde hace más de un siglo entre 'verderones' y 'palanganas', espera expectante un nuevo clásico entre los eternos rivales, que esconde un sentimiento cainita sin el que los propios clubes ni la intrahistoria de la ciudad ni sus relaciones sociales serían lo que son.

Como siempre, toda la semana previa ha sido muy intensa, igual que sucede el resto del año por el constante cruce de bromas, chistes o apuestas entre unos y otros, al más puro estilo de la guasa sevillana.

Pero será en las horas previas, y sobre todo a partir de las 21:00 horas, cuando volverá a desatarse la irreconciliable pasión balompédica entre los seguidores de dos clubes que son paradigma de la dualidad de la ciudad: Betis o Sevilla; Esperanza Macarena o Esperanza de Triana; o antaño los partidarios de Joselito El Gallo y Juan Belmonte. Tópicos que no dejan de serlo, pero muy reales.

En el derbi de los derbis -el anterior fue en el inicio de la pasada Semana Santa (3-2 en el Sánchez Pizjuán el Sábado de Pasión) y éste coincide con unas nuevas Elecciones Generales- no cabe la violencia, nunca cupo, y de ello pueden dar fe los más veteranos, aquellos que en otros tiempos iban a los dos estadios con toda naturalidad, los béticos con sus amigos sevillistas y viceversa.

Lo que sigue inalterable son las tertulias y piques sanos entre las aficiones en bares, en oficinas y lugares de trabajo o en las salas de estar de cada casa, los comentarios y típicos chascarrillos previos a un partido de la máxima rivalidad que ni mucho menos son sólo noventa y tantos minutos de fútbol, sino mucho más.

En Sevilla se viven estos duelos como si a unos y a otros les fuera la vida. Aunque no todo el mundo es futbolero en la ciudad, y esa otra parte también es Sevilla, en muchas casas es habitual que haya un 'garbanzo negro' o, mejor dicho, 'verde' o 'blanquillo'.

Familias con el padre bético y la madre sevillista, o viceversa, o con un abuelo, un hermano, una novia, un cuñado, un tío o un sobrino que profesa la fe balompédica contraria.

Son dualidades que marcan desde el primer día, en una tierra en la que cuando nace un bebé, en la mayoría de las familias, de inmediato adquiere una condición: es del Betis o del Sevilla por tradición familiar, tan simple y tan complejo.

Y los incondicionales de cada equipo tienen claro desde muy pequeños que el que pierda sufrirá meses de calvario, de aguantar chanzas y bromas, de llevar lo mejor posible la guasa sevillana.

Lo conocen a la perfección ambos capitanes, el bético Joaquín Sánchez (38 años y 21 derbis en sus piernas) y el sevillista Jesús Navas (33 años y 18 duelos a sus espaldas). Uno de El Puerto de Santa María (Cádiz) y otro de Los Palacios (Sevilla), abanderados de cada equipo y que han jugado multitud de derbis desde chiquititos.

Estos veteranos canteranos habrán sido fundamentales, sin duda, en cumplir con el rito de trasladar al vestuario la trascendencia de estos choques fratricidas y hacer saber a los nuevos de qué va esto.

Mientras, los técnicos, dos novatos en estas lides como Joan Francesc Ferrer 'Rubi' en el Betis y Julen Lopetegui en el Sevilla, ocultan sus cartas y, como también es habitual, buscarán el calor de los suyos abriendo la parte final de sus entrenamientos del sábado a sus aficiones. Al final, una vez más, decidirá la pelota.

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