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Un paso más cerca del 'sextete'

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 16 +11k

Pin El Bayern ganó la Supercopa de Alemania 2020. EFE/EPA
El Bayern ganó la Supercopa de Alemania 2020. EFE/EPA

Un paso más cerca del 'sextete'

Juan Ribón por Juan Ribón @ribju - 16 +11k

La Supercopa de Alemania fue, por octava vez en la historia del trofeo, a parar a las vitrinas del Bayern de Múnich. Ganó, no sin sufrir, al Borussia Dortmund, en una final claramente marcada por la fragilidad defensiva de uno y otro equipo.

Ha sido un 'Klassiker' muy extraño. Y no porque hubiera pocas ganas de jugar esta final, sino porque las circunstancias que la rodearon fueron eso, extrañas. El Bayern se llevó el duelo, sufriendo. Un duelo marcado por la evidente, e impropia, fragilidad defensiva de ambos contendientes.

Empezó mejor el Borussia. Quizá menos cansados, por la menor carga, física y mental, al no haber jugado la Champions y la Supercopa de Europa, los de Lucien Favre empezaron intimidando a todo un Bayern, un rival que no le teme a nada ni a nadie.

Tras diez minutos de dominio aurinegro, Kimmich dio el primer aviso al Borussia, con un testarazo muy fácil que atrapó Hitz. Eso sí, en términos generales, fue el Borussia quien hacía por marcar.

Y, sin embargo, el gol fue bávaro. Porque en el 18' ocurrió el primer despiste defensivo del partido. Uno de muchos. Un despiste que propició una contra letal del Bayern, hilvanada desde atrás sin que nadie del Borussia pudiera cortarla.

Lewandowski fue generoso con Tolisso, y le regaló el gol. Este, mano a mano con Hitz, chutó, pero su tiro pegó en el portero. Le superó por abajo, pero el esférico salió rebotado hacia arriba.

La fortuna sonrió al Bayern, como haría también en el segundo tiempo. El balón pegó en el larguero y el propio Tolisso, quien seguía en carrera por pura inercia, se encontró con el regalo para marcar ante un Hitz ya batido.

El gol fue un revés para el Borussia, y aunque Marco Reus intentó hacer reaccionar a los suyos, con una ocasión en el 24', fue el Bayern quien marcó de nuevo.

En el 32', Davies centró y Müller, más alto y corpulento que Passalack, remató para duplicar la ventaja del Bayern. Con casi un cuarto de hora por delante, el Borussia se hundió.

Fue un golpe directo a la línea de flotación del rival. El Borussia se deshizo, prueba de ello es que solo Marco Reus parecía tener sangre en un equipo anestesiado.

Pero cuando parecía que el partido, de irse con otro marcador al descanso lo haría con mayor ventaja bávara, dio un vuelco. Porque un error del Bayern propició el robo del Borussia, y el pase de Haaland para que Brandt, tras un buen control, batiese a Neuer para recortar distancias.

Ese gol cambió radicalmente el escenario, algo que se vio sobre todo al comenzar el segundo tiempo. Porque el Borussia estaba decidido a, como mínimo, empatar este partido.

No tardó demasiado en hacerlo, pues otro error del Bayern dejó solo a Haaland, gracias a un pase genial de Delaney, y el noruego le ganó el mano a mano a Neuer con un buen tiro, ajustado al palo.

Era el 55', y en el 59' estuvo a punto de repetir. Pero a punto. La jugada fue casi calcada. La cabalgada de Haaland, impresionante, pero no tanto como la mano tan brutal que le metió Neuer a un tiro que parecía el del tercer gol 'borusser'.

Esa acción marcó la recta final de partido. El Borussia se fue desinflando, los cambios no lograron revitalizarle, y en el 82', cuando la final parecía condenada a resolverse por penaltis (no hubiera habido prórroga en caso de empate), de nuevo la fortuna le dio la espalda al Borussia.

Porque en otra contra de nuevo Lewandowski asistió para lo que parecía un gol cantado. Esta vez le tocó a Joshua Kimmich, pero de nuevo apareció Hitz. Y, de nuevo, el rebote favoreció al rival.

En esta ocasión, nada que reprochar. Porque Kimmich demostró estar muy avispaso: se estaba cayendo de bruces cuando Hitz repelió su tiro, y fue capaz de sacar el pie mientras se precipitaba, con mucha intención, nada casual, para picar el balón (ahí quizá sí influyera la suerte) y marcar el 3-2 que a la postre fue definitivo.

El Bayern pudo haber ampliado un poco más su renta, pero no lo hizo, y se llevó su octava Supercopa de Alemania, y firmó el triplete doméstico (Bundesliga, DFB Pokal y Supercopa). Y con la Champions y la Supercopa de Europa, los bávaros están a uno del 'sextete', pero todo dependerá de si el Mundial de Clubes se juega, y si lo gana, claro está.

Juan Ribón

Juan Ribón

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