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Una coronación interrumpida

Pin Zaniolo logró un doblete en su gran noche europea. AFP
Zaniolo logró un doblete en su gran noche europea. AFP

Una coronación interrumpida

La Roma acabó el martes sonriendo, pero con remordimiento de conciencia. Ganaron los de Di Francesco 2-1 al Oporto en la noche de Zaniolo, que firmó un doblete en seis minutos y estuvo cerca de coronarse como héroe de no ser por Adrián, que amargó la fiesta romana con un gol que puede valer oro de cara a la vuelta.

Hay victorias y victorias. La de la Roma tuvo el color de esos triunfos que dejan un regusto amargo. Sintieron el pase a los cuartos casi certificado, cuajaron un partido muy completo y solo una jugada aislada tras un descuido pudo hacer que la eliminatoria termine decidiéndose en Portugal.

El fútbol hizo justicia, pero de una manera atípica. La Roma dominó, llevó el peso del partido y no paró de atreverse con un incisivo juego de bandas y unas contras letales, pero si bien los italianos sobresalieron en ataque, el cuadro luso lo hizo en defensa y, sobre todo, en portería.

La solidez, la garra en el centro del campo y esa mezcla de calidad y suerte de Iker Casillas salvaron continuamente a unos 'dragones' desactivados por momentos en la Ciudad Eterna. Zaniolo fue el socio de Dzeko en el otro bando, pero este martes se cambiaron los papeles. 

La casi coronación de un futuro emperador

Hay miles expectativas puestas en el 'nuevo Totti' y en el Olímpico de Roma se explicaron, como mínimo, un centenar de ellas. Paseó por la banda derecha unos 19 años que huelen a veterania y experiencia en Europa. No tuvo miedo a soportar el peso, a ponerse delante de los focos y darle sombra a Dzeko.

Poco se vio en la primera mitad más que un disparo al palo del '9' bosnio y un tuya mía que terminó con el dominio romano con el que empezó la segunda parte. La tónica continuó y convirtió a Casillas en el protagonista del combinado luso, obviando un cabezazo de Danilo con 0-0 que pudo cambiarlo todo.

Llegaron El Shaarawy, un desacertado Pellegrini, Dzeko y el futuro emperador romano. El bosnio fue determinante en los dos goles: primero se la cedió a Zaniolo dentro del área para que este, con un remate cruzado y raso, estrenara el marcador. El segundo llegó de otro tiro al palo de Dzeko cuyo rechace guiñó un ojo al bigoleador para que este solo tuviera que empujarla.

Una mancha que lo deja todo abierto

Fue solo dos minutos después de que Zaniolo desatara la locura. La Roma quitó el pie del acelerador y el Oporto, al rebufo, aprovechó un despiste. Adrián, que había saltado al campo hacía menos de un cuarto de hora, aprovechó un balón dentro del área y puso la incertidumbre en el marcador y en la eliminatoria.

No se movió más el luminoso porque no lo dejaron. Héctor Herrera rozó el empate con el que hubiera sido uno de los goles de la eliminatoria y Casillas, a segundas del final, paró un misil de Kolarov con el rostro. Se dejó la cara y dejó más barata la eliminatoria para la vuelta. Todo se decidirá en Portugal.

Miguel Moreno

Miguel Moreno

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