El Barça de Flick es perfecto cuando quiere

David Caravaca hace 9 meses 19.4k
El Barcelona ganó al Espanyol en el derbi de la Ciudad Condal. EFE

El Barcelona derrotó por 3-1 al Espanyol en la jornada 12 de Primera División. Los de Hansi Flick esbozaron una perfección a la que faltaron durante la segunda mitad, escenario de un paso atrás que se tradujo en el único gol de los 'pericos' con algún conato más de por medio. El primer acto fue de dominio absoluto en las destrezas -dejar al rival en fuera de juego es una de ellas- que caracterizan a los 'culés' esta temporada. Dani Olmo marcó un doblete en su vuelta a la titularidad.

En octubre, el Barcelona ganó por 5-0 al Young Boys, por 0-3 al Deportivo Alavés, por 5-1 al Sevilla, por 4-1 al Bayern de Múnich y por 0-4 al Real Madrid. Noviembre comenzó en la tarde de este domingo, telón de fondo de un triunfo por 3-1 frente al Espanyol que renueva las buenas sensaciones. El equipo de Hansi Flick trabaja bajo una vitola de perfección cuando quiere. Quiso durante todo el mes pasado y, en el derbi de la Ciudad Condal, durante 51 minutos.

Los 45' más el alargue del primer acto atestiguaron una superioridad plena por parte de los 'culés'. Han dominado la trampa del fuera de juego, disfrutan del mejor estado de forma de todos sus futbolistas y, en esta ocasión, aprovecharon la debilidad defensiva de los 'pericos', que tardaron media hora en encajar tres goles que decantaron la balanza en su contra. De haber concedido menos atrás, quizá su mejora en la segunda mitad habría estrechado más las distancias rumbo a las postrimerías.

La pizarra azulgrana devolvió a Dani Olmo al once titular y el ex del Leipzig respondió con creces. Anotó un doblete que pide sitio en la rotación con Fermín López, otro de los puntos clave de esta situación de euforia en Montjuïc. En el 12', remató, a bocajarro y arriba, una asistencia de caramelo de Lamine Yamal. El Trofeo Kopa 2024 le halló, a la altura del primer palo, con un envío usando el exterior de la zurda que ha patentado ya.

En el 31', el '20' repitió explotando la pasividad del Espanyol. Álex Balde le pasó la bola un poco atrás de la media luna de la frontal, tuvo tiempo de sobra para cargar la pierna derecha y retó a Joan García con un zapatazo que le superó por el sector diestro de su meta. Entre este y el tanto anterior, Raphinha dobló la renta merced a un globo teledirigido de Marc Casadó a la espalda de la zaga. El pivote calculó a la perfección que el cuero botara en el verde lo preciso antes de que el brasileño resolviera de vaselina.

Semejante recital ofensivo estuvo blindado de una exhibición defensiva a la altura y que, en este Barcelona, tiene un sello diferencial: la trampa del fuera de juego. En total, la expedición del RCDE Stadium cayó seis veces en posición antirreglamentaria, pero tres de ellas fueron en tres goles anulados por intervención directa de los árbitros de campo o por el VAR. Es una evidencia de cómo la altura de la línea Héctor Fort-Pau Cubarsí-Íñigo Martínez-Álex Balde puede decidir partidos.

Las esperanzas 'pericas', a pesar de verse diluidas casi al completo en los 51 primeros minutos, se reforzaron en la segunda parte. Hansi Flick introdujo a Frenkie de Jong por Marc Casadó en el 56' con instrucciones de reducir un poco el ritmo del juego para evitar sobresaltos y, en cierto sentido, se equivocó, pues facilitó que, con una velocidad más en su caja de cambios, los visitantes dispusieran de algunas ocasiones para animarse e incluso marcaran una diana.

Corrió de la cuenta de Javi Puado en el 63' y fue justa para con el trabajo que desempeñó a lo largo de todo el enfrentamiento. Se vio aislado en demasía arriba, en una suerte de isla en la que no podía conectar con prácticamente nadie y en la que estaba obligado a trabajar a destajo para crearse oportunidades. Su principal socio se erigió en la figura de Jofre, que estuvo atento a interceptar malas entregas en tres cuartos de campo y a lanzar contragolpes.

En uno de ellos, Carlos Romero recibió el esférico por la banda izquierda y lo trasladó al segundo palo, donde Iñaki Peña, que había resuelto con un brazo izquierdo providencial un mano a mano con el '7', no pudo hacer nada. El punta remachó arriba en una gran definición que, probablemente, lanzará las cábalas entre sus aficionados sobre qué hubiera pasado de haber explotado mejor el equipo sus oportunidades en este tramo.

Raphinha y Yamal, de catálogo, pero Lewandowski se quedó con las ganas

El gol de Raphinha y la asistencia de Lamine Yamal son una cuota incluso escasa para el relato de sus actuaciones en el derbi. El brasileño volvió a mostrar ese arrojo que ha enamorado a los aficionados, que le consideran su capitán indiscutible por su estado de forma, sobresaliente, y por gestos de sacrificio en lo estrictamente deportivo y de humildad en la jerarquía. Se le vio disfrazarse de lateral para ayudar a Balde y, cuando Frenkie entró desde el banquillo, aunque él no fue sustituido, le cedió el brazalete.

El campeón de la Eurocopa de este verano con la Selección Española desplegó su ya recurrente maletín de recursos en centros, recortes y disparos desde la frontal. Es uno de tantos partidos en los que no habría sido extraño que hubiera vuelto a casa con un par de dianas en la buchaca. De haber ajustado más alguno de sus chuts, bien anulados por la defensa contraria, habría discutido con Dani Olmo por el premio a 'MVP'.

La situación de Robert Lewandowski merece otro aparte. Aunque se entendió con el resto de la línea ofensiva recibiendo la bola de cara y facilitándola con rapidez a sus lados, se quedó con las ganas de anotar para nutrir su carrera por el 'Pichichi'. En el descanso, se le vio dialogar con Hansi Flick. Probablemente, le pidió que no le cambiara a pesar de que necesita descanso para intentar batir a Joan García. No lo logró.

No por ello esbozó un mal encuentro y, de todos modos, sigue líder de la tabla de artilleros de la Liga con el doble de muescas que Ayoze Pérez, su principal perseguidor. Sí que llegó a ver puerta uno de los jugadores más queridos por la afición en su rol secundario: Ansu Fati. Anotó en la última jugada de la tarde, pero su diana fue anulada por fuera de juego. Paradójicamente, el broche era ideal: la maestría de este Barça se cimenta justamente en dejar al rival en posición antirreglamentaria.

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