Boga da la puntilla en el añadido a un SPAL que sigue de luto

El SPAL sigue de capa caída, incapaz de levantar cabeza y superar la difícil situación que atraviesa. Esta vez, el verdugo fue el Sassuolo. Un equipo relativamente factible dentro de los objetivos de los de Leonardo Semplici, incapaces de levantar cabeza en una Serie A que cada vez se les hace más cuesta arriba.
Los locales saltaron al césped con las ideas claras. Con una doble punta formada por Petagna y Di Francesco. Sin embargo, fue Bonifazi el que aprovechó un balón suelto en el corazón del área para llevar la locura a la grada local a los 24 minutos de partido.
Un tanto que hacía justicia a lo visto hasta ese momento, cuando el SPAL sumaba llegadas y dominaba gracias, sobre todo, a la acumulación de hombres en el centro del campo. Semplici pobló la parcela ancha con Strefezza, Dabo, Missiroli, Castro y Reca.
Roberto de Zerbi intentó reaccionar adelantando las líneas. Caputo era una isla arriba, pero el pulso en el centro del campo se fue igualando conforme avanzaban los minutos. Traoré no acertó con el remate pasada la media hora y Berardi mandaba fuera un disparo lejano antes del descanso.
Ya en la segunda parte, todos los fantasmas del SPAL comenzaron a manifestarse. Los locales se acularon, timoratos, ante un Sassuolo que cada vez se lo creía más hasta que en el 64' Vicari se pasó de frenada y derribó a Caputo dentro del área. El propio Caputo hizo el empate desde los once metros.
El SPAL pareció dar por bueno el empate por momentos, mientras Defrel volvía a poner cerco al arco local. Pero, finalmente, fue Jeremie Boga quien en el 90' confirmó todos los malos augurios con un remate certero que acabó dando la puntilla al SPAL, que sigue en descenso.
La derrota es la tercera seguida del cuadro de Ferrara, que venía de caer en casa ante el Bologna (1-3) y salir goleado del Olímpico de Roma ante la Lazio (5-1). Son números de descenso. Y es que el SPAL solo ha sido capaz de sumar seis de los últimos 30 puntos en juego.
El equipo de Semplici únicamente ganó a domicilio en el campo del Torino y en un feudo siempre complicado como el del Atalanta. Dos espejismos ante una realidad palmaria que dice que, o mucho cambian las cosas, o el club dará con sus huesos en la Serie B.