Mejores costuras
Una buena costura no te deja tirado. Este fin de semana, el Campeonato Nacional de Liga revisitaba equipaciones retro que han dado mucho de qué hablar, pero que, al fin y al cabo, no tienen influencia alguna en el asunto de la pelota. El Villarreal se desplazó a uno de los estadios más emblemáticos del país, San Mamés, este domingo por la noche y se marchó con una victoria por 1-2 que habló muy bien de Marcelino García Toral como sastre. En la mesa de diseño de Ernesto Valverde, en contraste, se recrudece un desastre.
Sus 'leones' perdieron el partido por una mezcla entre errores no forzados y descosidos atrás. Los 'groguets', a poco que enhebraban contragolpes, propiciaban un destrozo impropio de líneas de atrás tan poderosas como a las que 'La Catedral' está acostumbradas. Esto, sumado a que figuras habitualmente firmes como Dani Vivian no pasan por un momento precisamente pujante, tejió un contexto errático en el que las tijeras amarillas se movieron a placer.
El primer tajo se produjo con un envío en largo rumbo a Tani Oluwaseyi, una asociación con Sergi Cardona desde el sector derecho del campo anfitrión y una resolución de primerísimo nivel por parte del receptor. Más adelante, Íñiko Lekue no sabría qué hacer ante un despeje lejano de Pape Gueye, permitió que botara, no lo achicó y Alfon González sacó provecho para recogerlo y plantarse ante Unai Simón. Al canerbero lo batió con un tiro por el ángulo corto, el que, en principio, había de estar más protegido, usando su pierna menos hábil.
El Athletic, inoperante en labores ofensivas, igual que en defensivas, durante la mayoría del partido, apretó lo suficiente y en suficientes tramos del encuentro como para justificar haber marcado antes. Lo hizo en el minuto 84, cuando Gorka Guruzeta remachó, de primeras, un pase por lo bajo de Yuri desde la línea de fondo por su carril, el zurdo. El lateral se erigió en uno de los mejores jugadores de su escuadra en un momento en el que lo que más se necesita es precisamente eso: que los baluartes de San Mamés vuelvan a ser guía.

- Espalda: el Athletic la dejó demasiado descubierta y el Villarreal lo aprovechó a la perfección jugando en largo.
- Errores no forzados: el punto anterior, sumado a que la zaga 'leona' continúa en una línea de equivocaciones ahorrables, facilitó el camino a los 'groguets'.
- Ningún gerifalte funciona: Ernesto Valverde, dentro de un triple cambio muy ilustrativo, tiró la toalla con que Nico Williams u Oihan Sancet fueran a marcar la diferencia. Estuvieron muy discretos.


- Íñigo Lekue: cometió un error grosero ante un despeje del Villarreal que propició la apertura de la lata.
- Alfon González: indetectable por la defensa del Athletic, generó problemas de principio a fin y anotó el gol del 0-2.
- Yuri Berchiche: fue quien más bregó contra la inoperancia ofensiva de los suyos en la primera mitad a pesar de que parte de una posición defensiva y dio la asistencia del 1-2.


- Histórico: Marcelino García Toral nunca había ganado en San Mamés como entrenador En esta ocasión, lo visitaba por duodécima ocasión.
- Doble estreno: Sergi Cardona y Alfon González anotan sus primeros goles de esta temporada.
- Seis puntos: el Athletic está, sorprendentemente, cerca del descenso.


Si bien ninguna decisión del árbitro constituyó una polémica enorme, se llevó dos broncas de uno de los fondos de San Mamés. Durante la primera parte, en uno de los momentos en los que el Athletic apretaba, no vio que una intercepción de Pau Navarro llevaba la pelota a saque de esquina y lo concedió de puerta en su lugar. Más adelante, no sancionó una zancadilla de Gerard Moreno a Nico Williams cuando este le regateaba para colarse en la caja de Luiz Júnior. A pesar de que esta tarascada de produjo fuera de la zona de castigo, habría comportado, probablemente, una ocasión de peligro en su puesta en marcha.


El primer gol del partido atestiguó una maniobra técnica de mucho mérito por parte de Marc Cardona. El lateral recibió un balón de Tani Oluwaseyi desde el perfil derecho del área y, mientras lo controlaba con maestría, levantó la vista para mirar a Unai Simón. En cuanto reparó en que el portero estaba a media salida y varios de sus defensas se apostaban a su alrededor para taponarle ángulos afilados, se decantó por un toque suave por encima de la posición del guardameta. Fue más que suficiente para abrir la lata y de esos momentos de toma de decisiones que requieren de habilidad y cabeza.
