Simeone reclama el respeto de Europa
Una vitrina con títulos robados a los grandes y que a priori no estaban reservados para él. Una etiqueta de tercero de España que siempre sonó a poco más que a escaño merecido. Eso nunca ha parecido pesar más que el cuestionamiento universal de su estilo y maneras y la exigencia de su propia afición. Pero, sobre todo, el estigma de las dos finales de Champions perdidas y un tatuaje de conservador en los días importantes. Pero Simeone, siempre imperturbable, nunca ha dejado de porfiar. De confiar en él y de hacer creer a los suyos de cualquier gesta. Su victoria en el Camp Nou, por muchos motivos, vino a cerrar la boca de Europa y de su legión de críticos. Porque está a una sola calle de cargarse al Barcelona y meter a su Atleti en semifinales.
20 años después, asaltó el Camp Nou. Ese fortín en el que todos se habían ido perdiendo este curso. Dejó por segunda vez esta temporada a cero al Barça. Otra vez sacó petróleo de ese pase en largo a la espalda de la zaga, aunque esta vez con botín extra: roja a Cubarsí y golazo de falta de Julián Álvarez. Su labor de estratega y la fe infundida esta temporada a los suyos para subirse a las barbas del Barcelona tuvo, además, un giro de guion: atreverse, sacar el balón jugado desde su propia área, estar tranquilos y confiando ante el vendaval azulgrana. Un encuentro de los que generan mucho respeto en la Champions: entendiendo que la hoja de ruta de las eliminatorias exige precisión, astucia y estar cuando los detalles lo van a definir todo. Incluido el cambio de Sorloth, que entró para marcar en su único tiro entre palos de la segunda mitad. Y si Neuer fue Courtois ante el Madrid, Musso hizo de Joan García ante el Barça.
Del otro bando, un Flick que se va a estar acordando mucho tiempo de esa expulsión salvo milagro en el Metropolitano. La roja le condenó, pero también sacó a relucir la casta de los suyos. Con Gavi y Fermín en la reanudación, la energía, el coraje y la determinación cobró mucha más vida. En el once contra once, Rashford se estrelló contra Musso; con uno menos, Lamine valió por dos o tres. Regateó a todo el que se lo puso delante. Con Fermín leyendo bien el juego, Dani Olmo muy entregado y Eric García de guardia para todo, el de Rocafonda lideró la misión de ir a Madrid con el incendio mitigado, pero Sorloth tuvo lo que le faltó a los locales. Y eso, tan sencillo y complejo a la vez, es la Champions.


-Primera mitad asfixiante: de un área a otra casi sin respiro, tuvo el colofón en ese minuto 45 con la expulsión y el gol de Julián.
-La Champions son detalles: las paradas, el gol oportuno, la decisión más correcta... y en todas tuvo mejor tino el equipo de Simeone.
-Pedri en el banquillo al descanso: es otra buena radiografía, y más con la cara que tenía el canario, de cómo el Cholo desactivó la creación catalana.


-Juan Musso/Marcus Rahsford: es un dos en uno porque continuamente el inglés, muy activo y dinámico, se encontró ante un argentino que de nuevo estuvo espectacular bajo palos. Le faltó puntería al barcelonista, le sobró aplomo al rojiblanco.
-Pau Cubarsí: segunda roja directa en su joven carrera, segunda en Champions. Nadie había visto tantas antes de los 20. Otra noche que le va a curtir desde la pesadilla al central, que no solo cometió la falta, era quien habilitaba a Giuliano en el arranque. También una radiografía de los riesgos del entramado de Flick.
-Julián Álvarez: no solo es el máximo anotador 'colchonero' en una edición de Champions (9), es que ya ha producido 13 con las asistencias. Despertó hace semanas para ser el líder que todos le pedían.
-Lamine Yamal: si estaba enfadado, todo ese mosqueo lo convirtió en motivación para echarse al equipo a la espalda, especialmente en inferioridad. Completó ocho regates, algunos de ellos imposibles, no se rindió nunca, encontró huecos donde nadie vio y, como novedad, ayudó muchísimo en defensa.


Istvan Kovacs, que pitó la última final de Champions, acabó sudando y agobiado en el Camp Nou por todo lo que se dio. Porque la polémica resultó intensa. En el 45' tomó una decisión que fue un punto de inflexión con la roja a Pau Cubarsí tras cambiar su decisión al ir a ver el monitor. Era último hombre. El Barcelona acabó muy enfadado pidiendo un penalti por manos de Marc Pubill en un saque de puerta en el que Musso le había dado el pase previamente para y él entendió que quería que lo lanzara él. No fue a mirarlo al VAR. Griezmann pidió otro por un balón que rebotó en el brazo de Cubarsí que tenía pegado al cuerpo. Le perdonó la amarilla a Le Normand, que acarreaba sanción, y acabó muy discutido por los locales, que en numerosas infracciones 'colchoneras' solicitaron tarjeta.


-7 tantos en 14 duelos: tremenda la estadística de Sorloth, casi siempre decisivo ante los azulgranas.
-Gol en contra en todos los partidos: aspirar a ganar la Champions, casi quimérico para el Barcelona tras encajar en sus once encuentros.
-Primera portería a cero: el Atlético lo logró en el choque europeo que menos invitaba a ello.
