La revolución de los adolescentes

16, 17 y 20 años. Los adolescentes han tomado el control en el Barcelona. 4 años después, el conjunto azulgrana vuelve a pisar unos cuartos de final de Champions League con los adolescentes como líderes y con un tutor de excelente calidad como Gündogan.
20 minutos le bastaron al conjunto azulgrana para coger una ventaja suficiente. 20 minutos en el que Cubarsí desde el centro de la zaga, Fermín en el centro del campo y Lamine Yamal en la banda volvieron locos a un Nápoles que no sabían desde dónde les venía el aire.
El centrocampista, gran sorpresa en el once en detrimento de Joao Félix, fue el Gavi que tanto necesita Xavi, un impulso enérgico capaz de llevar el balón de un lado al otro del campo para llegar al área con la fuerza suficiente como para marcar.
El onubense fue precisamente el encargado de inaugurar el marcador. Tuvo 2 ocasiones antes de marcar a la tercera. Cubarsí, que dio un clínic de pase y corte en su primer partido en Champions, encontró a Cancelo. Este se la cedió a Raphinha, que vio cómo Fermín llegaba sin marca para poner el 1-0 en Montjuïc.
El golpe fue demasiado duro para el Nápoles, que 2 minutos después vio cómo la eliminatoria se le escapaba de las manos. Si en la primera jugada fue Fermín el artífice, en el gol de Cancelo bien le puede dar las gracias a Lamine Yamal. El jovencísimo jugador se llevó el balón en la frontal de su área y corrió hasta encontrar a Raphinha. El brasileño, sin embargo, estrelló el balón en la madera para que le llegase al portugués, que marcó mientras su compañero se lamentaba de rodillas de la ocasión marrada.
Algo le pasa a este Barcelona que cuando tiene una ventaja clara se deja dominar. Dejó de jugar como lo había hecho en el tramo inicial del partido y permitió al Nápoles entrar en el mismo. El conjunto italiano creció con el balón, no se dejó amedrentar pese al resultado y encontró el premio antes de marcharse a vestuarios.
Pese a los fuera de juego de un muy desacertado Osimhen, pese a un Kvaratskhelia que pareció la versión de inicio de temporada, pese a un Lobotka que regalaba más balones de los que robaba, el equipo de Calzona encontró su premio con un Rrahmani totalmente solo ante la pasividad defensiva azulgrana.
El guion de toda la temporada parecía que se iba a imponer de nuevo. El Barcelona regalaba y sufría con el balón aguantando las acometidas del Nápoles y la gasolina, con el paso de los minutos, corría el riesgo de acabarse antes de tiempo.
Sorprendió Xavi al quitar a Fermín, el que había sido mejor jugador del partido junto a Lamine Yamal y a Cubarsí. Sorprendió más aún por los sustitutos. Entraron Sergi Roberto y Oriol Romeu para dar más temple en el centro del campo y liberar a un Gündogan que agradeció el gesto de Xavi.
Desde entonces, el Barcelona fue otro. Encontró la tranquilidad necesaria, volvió a recuperar el balón y, pese a algún susto en defensa, no dejó al Nápoles destacarse y correr. La sentencia llegó por dentro, con los peloteros, con un Gündogan que encontró un pase imposible y un Lewandowski que se reconcilió con la Champions. Porque sí, el Barça volvió a estar entre los 8 mejores de Europa.