Una mordedura cambia la película

El Barça no termina de dejar atrás ese Barça del pasado en Europa. El cuadro azulgrana, como en los últimos años, volvió a ofrecer una imagen muy discreta en el segundo tiempo del partido ante el Oporto que casi le costó los tres puntos. La diferencia entre el equipo de antes y el de ahora es que no encaja gol y a esto hay que añadirle una dosis de supervivencia.
Porque el equipo de Xavi escapó vivito y coleando de la casa del dragón, un territorio que se fue volviendo cada vez más hostil conforme pasaron los minutos. El arma principal que tenía el conjunto 'culé' era Lewandowski, pero cayó en combate. No obstante, su retirada propició que el tiburón saliese a luchar contra un ente superior al que ganó con solo una mordedura.
Ferran Torres, en un regalo de Romário Baró, le dio el triunfo a su equipo y demostró que sigue estando de dulce. Eso fue lo más peligroso que tuvo el Barça en toda la contienda, ya que en el segundo acto se vio superadísimo por un rival que estaba constantemente haciéndole daño por cualquier zona. Pese a todos sus intentos, los visitantes aguantaron como titanes y más con hombres de la talla de Ter Stegen, Koundé y Araujo, firmes y seguros cuando toca arrimar el hombro.
Ya desde el inicio de la contienda, el Oporto tenía muy claro que la posesión debía ser del Barça y que a ellos les tocaba presionar lo más arriba posible. El conjunto azulgrana estuvo incomodísimo durante toda la primera parte hasta que llegó un obsequio que supo aprovechar Ferran Torres. Pero antes de llegar a ese momento, los de Xavi Hernández sudaron mucho para poder controlar a los 'dragones'.
El conjunto luso incordió mucho por ambos costados, primero por la derecha y luego por la izquierda. Alejandro Baldé, en dos acciones separadas por 3 minutos, fue providencial con dos cortes. El lateral le quitó la pelota a Joao Mário cuando estaba ya pisando el área y luego le robó el cuero a Taremi.
Oriol Romeu fue el claro ejemplo de que el Barça no estaba centrado, ya que los 'culés' se precipitaron en más de una ocasión con pelotazos a la nada. Ya en el 20', el Oporto clamó al cielo por un posible penalti de Koundé a Taremi, que cayó en el área tras ser agarrado previamente por el defensor. Ni el árbitro ni el VAR vieron nada. Conceiçao no se lo creía.
A continuación, Joao Félix respondió con un latigazo desde la frontal que obligó a intervenir a Diogo Costa, que estaba bastante tranquilo en sus dominios. Justo después, el equipo azulgrana se resintió en el campo porque Lewandowski sufrió un golpe en el tobillo tras una entrada de Carmo. Contratiempo inesperado para los de Xavi y oportunidad para el tiburón de Foios, el tiburón del Barça.
Ferran Torres saltó al campo y en su primera aparición ya avisó de sus intenciones a los 'dragones'. El delantero golpeó seco abajo y repelió el cancerbero, que en los instantes finales del primer tiempo no pudo hacer nada para evitar el gol del '7'. Un tanto que llegó de una forma bastante infantil. Romário Baró, en el centro del campo, quiso dar un pase atrás a un compañero y le salió muy corto. Gündogan lo aprovechó y filtró un pase para un Ferran Torres que batió por bajo a Diogo Costa. Un regalo incomprensible para un hombre que está con la flecha para arriba.
Tras la reanudación, el Oporto no tardó ni 29 segundos en dejarle claro al Barça que iba a sudar sangre para salir sin un solo rasguño de su feudo. Joao Mário se plantó hasta la frontal, pero su disparo se marchó muy arriba de la portería. El Barça respondió rápido con un buen servicio de Lamine a un Joao Félix que no conectó bien la volea. Y justo esa acción en el 50' fue la última de los azulgranas en el área contraria.
El resto de esta historia transcurrió en el campo 'culé'. Sérgio Conceiçao dio la señal y sus huestes salieron en tromba a por el rival. Y fue así como en cuestión de unos minutos, Pepê se quedó solo en dos ocasiones, pero ahí estuvieron Koundé y Araujo para salvar dos goles más que cantados. Lo del francés fue una locura, ya que se tiró al suelo en el último momento para meter la pierna cuando el '11' se preparaba para chutar. La del uruguayo también fue providencial, al evitar que el balón llegase al segundo palo a Taremi.
El partido se le estaba haciendo largo y faltaba, como no podía ser de otra forma, la aparición de Ter Stegen. Tras un aviso de Taremi de cabeza, el germano metió el pie abajo a disparo de Wendell y posteriormente voló a mano cambiada para repeler el chut de Galeno.
El Barça parecía que quería repetir la tragedia de los últimos años en un Europa, pero consiguió aguantar y hacer que la película cambiase por completo. Sin embargo, en un momento dado, todo pudo cambiar cuando Cancelo tocó una pelota con la mano en el área. Anthony Taylor indicó el punto fatídico, pero cambió de parecer cuando fue al VAR y vio que Eustáquio, previamente, le dio al cuero con la mano en el control.
Después de ese gran susto que acabó en nada, el Oporto dio un último empuje final y llegó la expulsión de Gavi, que vio su segunda amarilla por otro agarrón. Con 10 y con todavía 4 minutos por delante. Pese a los cuatro cambios que metió Conceiçao, su equipo no terminó de concretar sus llegadas y los de Xavi escaparon por la puerta principal de Do Dragao. Victoria sufrida y liderato en solitario.