Xabi Alonso modela el traje que necesitaba el Madrid

Si se acabó la dinastía de Ancelotti, fue porque las carencias quedaron muy al desnudo la temporada pasada. Xabi Alonso fue elegido como el sastre idóneo para revestir al Real Madrid. Y lo está haciendo de fábula. Porque está cosiendo un traje muy sólido al equipo. Porque tácticamente está mejor y porque está ganando con él. El equipo blanco ya está en semifinales del Mundial de Clubes y en un interesante punto de cuajo.
Habrá tiempo para el morbo del choque ante el PSG. De la primera vez de Mbappé contra el equipo de su vida. De Luis Enrique contra el Madrid. De una final anticipada. Ahora es tiempo de diagnóstico. Y el de cuartos de final cuenta que el cuadro madridista superó con suficiencia al Borussia Dortmund, fruto de unos automatismos que están madurando antes de tiempo. Fue un 3-2 engañoso, porque el 2-0 del minuto 92 enloqueció con un descuento impredecible en las quinielas.
La sensación de mejora a cada partido llevó al Madrid a tener el choque más que encarado a los 20 minutos. El esbozo inicial de presionar arriba presentaba lagunas por la lógica inconsistencia física y desconexiones en el centro del campo. El retrato actual transmite la idea de que los jugadores ya han encajado en el puzle del nuevo técnico. Porque este dibujo de tres centrales funciona. Está haciendo mejores a casi todos.
Tchouaméni es reflejo de ello. El francés, comodísimo arropado por dos centrales y con libertad como bisagra entre zaga y centro del campo, está rindiendo a un nivel inversamente proporcional a lo que podrían imaginar sus 'haters'. El inesperado esquema le sienta como anillo al dedo. Y al equipo le da bastante equilibrio. Igual que a los carrileros. Si Alexander-Arnold dio su segunda asistencia en el Mundial de Clubes, Fran García voló. En uno de sus mejores partidos como madridista, si no el mejor, marcó. Para reivindicarse y para dar sentido a lo que quiere su entrenador. Siempre es síntoma de buena salud un gol asistencia de un lateral y tanto del otro.
También Arda Güler, que andaba en el ostracismo con Ancelotti o relegado a ocasiones puntuales. Xabi Alonso le ha dado galones reinventándolo como mediocentro. Para satisfacer a los que entendían que merece confianza y titularidad sin ambages. Y respondiendo. Ante los alemanes, con dos asistencias.
Vuelve la cantera
Entre las luces que ha vuelto a encender el técnico tolosarra, brilla especialmente la sensación de que la cantera va a tener su sitio junto a tanto crack. Si Fran García allanó la clasificación con el segundo, el primero llevó la firma de Gonzalo. Para que deje de ser noticia. Ya está en la cima de máximos goleadores. Para mantener su media de generar un tanto en cada encuentro. Otra vez dejando sobre el césped el surco 'raulesco'. Apareció en el área pequeña y definió con gesto técnico de maestro. Su MIR de madridismo en este Mundial de Clubes lo está sacando con matrícula.
El tiempo dirá si esta idea se sostiene con el tiempo. Exige intensidad física y concentración. Pero cierto es que aún tienen que ir sumándose nuevas piezas. Mbappé, de nuevo suplente, continúa sumando kilómetros. Dani Carvajal, Militao, Mastantuono... otros están por debutar o reestrenarse. Pero, sin ellos, el equipo está mostrando una versión cada vez más sólida. Incluso Courtois, un pulpo muy exigido ante Pachuca, ya acumula tres choques siendo menos forzado. Todo, además, es más fácil con Fede Valverde, que ha pasado por boxes para regresar tan consistemente como siempre, pero más afilado en ataque. Un surtidor de gasolina y de magia.
El PSG pondrá a prueba todo este buen ensayo general en un nivel superior. Porque sus temibles garras sí que pueden hacer un roto al traje de Xabi Alonso, ahora mismo un gran chaleco antibalas. De hecho, ya empezó a prepararlo en la segunda mitad, en la que bajó el pistón. Su suerte, que el cambio del Borussia Dortmund, invisible en la primera mitad, fue solo cuestión de maquillaje. Hasta que el minuto 93 pulsó un botón inesperado. Y esta vez no por Sergio Ramos...
Susto y peaje
Porque Marcó Beier. Parecía que como una raya en el agua para salpimentar brevemente el descuento y las inanes esperanzas alemanas de igualar. Más cuando a la acción siguiente Mbappé puso el 3-1. Con un gol muy bien ejecutado, de media tijera, para empezar a reivindicar su sitio con Xabi Alonso y rehabilitarse de sus día de hospital con goles, la mejor medicina.
Sin embargo, la locura poseyó a Dean Huijsen. Que no solo regaló un penalti que permitió a Guirassy volver a estrechar el marcador, sino que le purgó con una roja que le hará ser una baja muy sensible ante el PSG. Porque es uno de los pilares del engranaje defensivo. Y el daño pudo ser mayor aún de no ser por la aparición mariana de Courtois en la que, literalmente, fue la última acción del encuentro. El belga, como en la final de Champions ante el Liverpool, hizo un milagro ante un tirazo de Sabitzer que olía a prórroga. El colegiado cogió el balón, pitó el final y aflojó el nudo de la corbata, que acabó más apretado de lo esperado en este nuevo traje de Xabi Alonso.