El Madrid retrocede más teletrabajando desde Múnich
Retro de retroceso. El que volvió a experimentar el Real Madrid. Si dimitió en Mallorca antes de vérselas con el Bayern, contra el Girona pareció jugar teniendo el alma en Múnich y la mente en ningún sitio. Con más energía, sí, pero de nuevo sin clarividencia ni alternativas en su enésimo atasco. A falta de saber si el miércoles se queda o no sin Champions, la despedida del título liguero la está haciendo por fascículos. Y la entrega del viernes fue otra decepción.
Lo que debía ser un ensayo para la Champions acabó como epílogo de la Liga, que puede irse ya a nueve puntos. Y puede llorar el Real Madrid por ese penalti no señalado a Mbappé en el minuto 88, aunque su tristeza es una cuestión más profunda. Salió a jugar con brío y fe, se fue desinflando abrazado a su espiral de impotencia y acabó sin espíritu. Otro cuadro diagnóstico de clara inconsistencia.
El test para Múnich confirmó a Militao, invitó a confiar en un Bellingham con gasolina para una hora e invocó nubarrones sobre un Camavinga que sigue perdido. Mbappé, omnipresente y omniimpotente, capitalizó prácticamente todo. Salvo el rato en el que Fede Valverde, por el único desliz de Gazzaniga en la noche, pareció encontrar el tesoro. Lemar volvió a abrir los ojos del madridismo a la ceguera de los suyos, cuya horquilla emocional va ahora desde una remontada épica en Alemania a ver que el Barça cante el alirón en el 'Clásico'.


-Energía vs. estilo: hasta el descanso, el Madrid apretó, pero sin clarividencia; los de Míchel llevaron el balón con toque, aunque les faltó colmillo arriba.
-Resbalones: hubo muchos patinazos durante toda la noche en el césped del Bernabéu. Los visitantes parecieron peor aclimatados a ello.
-Sin orgullo final: lejos de embotellar al Girona a base de ocasiones y exhibir ese arreón tan característico, la desazón fue lo que se llevó la afición en los minutos finales.


-Jude Bellingham: la prueba para Múnich demostró que su mejor versión ahora mismo es una 'demo' de una hora. Porque trató de mostrarla, esa de ser un verso libre, llegando con energía y echando un cable en la presión. Acabó extenuado.
-Brahim Díaz: aunque Mbappé y Vinicius descollan por su velocidad y potencia, es el malagueño el que muestra mejor catálogo de recursos ofensivos, especialmente en entornos cerrados. Dejó otra buena ración de detalles y chispa.
-Azzedine Ounahi: desplazado de su posición habitual, su colección de pérdidas en ataque y malas decisiones desesperó a Míchel, que se vio obligado a quitarlo.
-Fede Valverde: su tanto, otro más marca de la casa, confirmó al equipo blanco como el francotirador de la Liga tras ser el primero de haber llegado a la docena esta Liga.


Alberola Rojas, además de estrenar la preciosa equipación retro de los colegiados, tuvo una noche fácil de llevar en el Bernabéu que se le complicó sobremanera en el 88'. En una de las varias caídas de Mbappé dentro del área, esta vez impactó contra el brazo de Vitor Reis. Algunas tomas daban a entender encuentro fortuito; las finales dejaron mayor sensación de que el brasileño sacó el brazo. Una acción crucial y difícil de interpretar, por eso el VAR no instó al colegiado a revisarla al monitor.


-Arbeloa ya empeora a Xabi Alonso: 25 puntos de 36 el primero, 45 de 57 el tolosarra.
-Centenario de Brahim en Primera: el malagueño llegó a esa efeméride con 70 victorias, 16 empates y 14 derrotas. En ellos, ha firmado 13 goles y 15 asistencias.
-11 encuentros sin perder: significativa y sobresaliente la racha de Alejandro Francés con los catalanes, la mejor de su carrera.
