Un Alavés de película baja de la nube a Óskarsson
Real Sociedad y Alavés nos hicieron ver que lo antiguo no siempre es malo. Que todavía existen los partidos locos. Más allá de grafismos, diseño de la pelota o formas en la camiseta, lo cierto es que en la primera mitad se vio un encuentro algo menos táctico y más improvisado. En la segunda parte, la climatología dificultó el fútbol más fino. Volvieron las manchas de barro en las indumentarias y el balón parado empezó a ganar importancia. Como en lo que era el fútbol de antes. Ahí, el cuadro 'txuri-urdin' jugó mejor sus cartas y parecía celebrar lo que iba a ser un triunfo clave para pelear la quinta plaza, pero los 'babazorros' han adquirido esa comunión con la épica.
La primera media hora fue para enmarcar. A los tres minutos, el Alavés ya ganaba con un autogol inexplicable de Caleta-Car, que no se entendió con Remiro y picó la pelota por encima del portero tras un centro de Abde. Respondió Sucic con un sensacional golpeo lejano, pero Diabate volvió a dejar ventaja con el 1-2 al tener algo de fortuna en un balón rebotado de Turrientes que se coló a gol. Tres minutos más tarde, la Real empató a través de un golpeo de Turrientes que encontró el favor de Sivera para el 2-2.
Esa nube que azotó Anoeta en la segunda mitad jugó a favor de Matarazzo. Frenó un poco más al Alavés e hizo crecer a la Real, que volvió a ver en el campo a un Kubo que fue protagonista en el 3-2, pero para asistir con la cabeza a un gran centro al segundo palo de Guedes. El japonés metió la pelota en el área pequeña y ahí emergió Óskarsson para empujar el 3-2 justo a una semana de la final de Copa, la que ha sido directa o indirectamente su competición este año. La Real soñaba, estaba en su nube. Pero el Alavés todavía no había dicho su última palabra. Con la camista de la final de la UEFA y en el 97'. La foto no pudo ser más épica para Lucas Boyé, que aprovechó una asistencia tras acción individual de Denis Suárez, que había entrado en la segunda parte. Nada pudo hacer Remiro. Tampoco Anoeta, que apretó hasta el final. Un punto para conformarse hasta la final copera.

- Una primera parte vibrante: ese ambiente de fiesta y de derbi vasco se trasladó al césped en el primer tramo de partido. El primer gol del Alavés espoleó el choque y se convirtió en un combate a golpes divertidísimo en una primera parte en la que ambos equipos compitieron realmente bien en sus estilos. La Real, quizás, sangró más de la cuenta en defensa.
- El césped cambió en la segunda parte: la intensa lluvia del segundo periodo favoreció el fútbol más directo y rápido. También la pelota parada, donde había sufrido semanas atrás la Real Sociedad, y a la que secó partido esta vez en el tanto de Óskarsson tras recoger una segunda jugada.
- Los cambios: dieron energía a la Real Sociedad, especialmente Guedes, Kubo y Pablo Marín en esa segunda parte. El portugués estuvo activo desde el inicio y el japonés fue de menos a más. Le echaba de menos la afición 'txuri-urdin'. En el Alavés también fueron vitales: Denis Suárez asistió y Lucas Boyé marcó en el 3-3 final.


- Caleta-Car: no tuvo el día. Ese autogol en los primeros compases del encuentro cambió el plan de partido. No se entendió con Remiro y tampoco estuvo contundente en una acción algo extraña que dio lugar a ese 0-1 del Alavés.
- Abde Rebbach: fue el mejor jugador del Alavés en la primera parte. Pese a jugar de lateral o carrilero izquierdo, el futbolista del Alavés ejerció sus labores defensivas y, además, se prodigó en ataque para meter los dos centros que terminaron en gol. Creó peligro constantemente por el carril zurdo.
- Kubo: su vuelta fue una de las grandes noticias para Matarazzo. Además, dejó grandes destellos de su calidad a pocos días de una final de Copa en la que puede ser importante aunque no pueda jugar de inicio.
- Lucas Boyé: el Alavés lo echó de menos a lo largo del partido, pero Quique gestionó su regreso. El argentino fijó centrales y apareció cuando su equipo lo necesitaba para un último remate casi perfecto que significó el empate para el cuadro vitoriano.


Aunque no encontró casi acciones polémicas hasta ese momento, García Verdura estuvo exigido en el último tramo del partido. Ya durante el tiempo añadido, Sergio Gómez llegó tarde a una acción con Aleñá y piso en la cara interna del tobillo al jugador del Alavés. El árbitro mostró en un primer momento la cartulina amarilla, pero el VAR estimó que debía ver la jugada repetida en el monitor. Tras hacerlo, cambió su decisión y el lateral fue expulsado.


- Dos goles sin chutar a portería: el Alavés no pudo ser más eficaz con menos -o casi nada- ante la portería rival. Marcó sus dos primeros goles sin haber chutado entre los tres palos. En el primero, un autogol de Caleta-Car. En el segundo, un despeje de Turrientes que rebotó en Diabate.
- Quinta amarilla Matarazzo: un dato casi anecdótico, pero que refleja un poco ese carácter de la Real Sociedad. Vio la quinta amarilla por protestar y, por tanto, tendrá que cumplir sanción en el siguiente encuentro liguero.
- La épica, otra vez: van tres partidos consecutivos en los que el Alavés remonta o no se da por vencido en escenarios adversos. Levantó un 3-0 en Balaídos para el 3-4 final, igualó el 0-2 de Osasuna en la última fecha y esta vez, con el 3-2 de la Real Sociedad, tuvo energía para que Lucas Boyé, otra vez, marcase en el tiempo añadido.
