Djuka devora un Málaga duro de roer

Uros Djurdjevic, Uros Djurdjevic y 16 veces Uros Djurdjevic. El máximo goleador de Segunda División, también experto en abrir la lata y en marcar goles que dan puntos -casi siempre tres-, firmó un gol que le valió al Real Sporting de Gijón para seguir en el 'play off' de ascenso a Primera División.
Y aunque el serbio siempre es más que un goleador, esto es lo que se le pide a un '9'. En un encuentro muy equilibrado y en el que el rival estuvo a punto de adelantarse en varias ocasiones, el delantero centro siempre tiene el deber de decidir.
El Málaga sumó su segunda derrota consecutiva, quizás, en el partido que menos mereció perder. Sobre todo en una primera mitad en la que los de Sergio Pellicer mostraron un gran arsenal ofensivo que, sin embargo, no les fue suficiente para perforar la red de un siempre correcto Diego Mariño.
El experimentado guardameta de 30 años tardó 20 minutos en dejar una de las mejores intervenciones del año: Yanis Rahmani le pegó durísimo a unos 30 metros de distancia y el arquero vigués respondió a mano cambiada.
Los rojiblancos también la tuvieron con un disparo de Manu García al muñeco -Dani Barrio-, aunque la más clara del primer acto fue de Caye Quintana. Pasada la primera media hora de juego, el onubense prolongó en el primer palo un córner botado por Jozabed y el cuero se marchó a centímetros de la portería rival.
Volvieron los futbolistas al verde tras el paso por los vestuarios y Djuka tardó solo tres minutos en aparecer. Aunque la mitad del gol se la debe a Guille Rosas, que recortó ante un Yanis pasado de frenada y, desde la derecha, puso el servicio al segundo palo para que el serbio hiciera el 1-0 a placer.
Fueron pasando los minutos y el Málaga, muy poco a poco, comenzó a mirar con mayor insistencia a la portería local. Estuvo instalado la última media hora en el campo del Sporting, pero no generó ni una sola oportunidad para marcar.
Lo más cerca que estuvo del empate fue un penalti por manos de Babin que el árbitro pitó y después anuló tras consultar la acción en el VAR. Y bien hecho, por cierto, ya que el central rojiblanco saltó con los brazos pegados al cuerpo y con las manos por detrás, entrelazadas.
Y al final, los de David Gallego, sin cuajar un encuentro brillante, volvieron a hacer de El Molinón un fortín -no han perdido en casa este curso- y despidieron a un Málaga que se marchó a las Costa del Sol con los bolsillos vacíos.