El Mirandés respira y le da la primera mala 'notxe' al nuevo Málaga

Natxo González no pudo empezar peor su andadura en el Málaga. El Mirandés cogió aire a costa de un equipo que volvió a ser muy blando atrás. Los locales, que necesitaban ganar para despegarse de la zona caliente, se aferraron a la efectividad y al orden para lograr que los andaluces terminaran hastiados.
A los tres minutos, Brugui adelantó a los de Anduva. La defensa visitante ayudó mucho a que el jugador recibiese cómodamente, se colocase la bola, se acercase a Dani Barrio y batiese por bajo al portero con toda la tranquilidad del mundo.
Le valió el gol al Mirandés para tirar de gestión. Es cierto que el Málaga fue dueño y señor de la pelota después del tanto, pero la falta de ideas arriba y el buen orden de su rival dejaban las acometidas en simples olas que no pasaban de mojar la orilla.
En el 15', Dani Barrio salvó el 2-0. No había vuelto a aparecer el equipo 'jabato' por el área, pero necesitó poco (y otro despiste atrás) para que Imanol se plantase ante el portero, que rechazó el disparo para mandar la bola a córner. Pasada la media hora, llegó el primer disparo de los blanquiazules. Jozabed tiró alto tras una buena combinación ofensiva.
Se fue viniendo abajo la reacción malaguista y el Mirandés lo aprovechó para aumentar su ventaja. En el 34', Meseguer cabeceó fuera completamente un córner y en el 39', llegaría el 2-0. Camello recibió un pase medido de Imanol desde la izquierda y, de primeras, superó a Dani Barrio en boca de gol.
Antes del descanso, Jairo marcó, pero arrancó en fuera de juego y su tanto fue anulado. Le habría venido muy bien ese empujón anímico a un equipo andaluz que se terminó de derrumbar en la segunda mitad.
Un fallo de Ramón en la entrega provocó el 3-0 en el 49'. Había salido bien el equipo de Natxo González. Raúl le sacó un disparo peligroso a Jairo con una buena estirada, pero se quedó en espejismo ante el tanto de Hassan, El '9', uno de los más activos del partido, recibió de Camello tras el error de Ramón y marcó el tercero con un disparo raso y pegado al palo.
Desde entonces, el Mirandés hizo lo que quiso con el Málaga. El 'efecto entrenador nuevo' se volvió vieja amargura, la que llevan cosechando los de La Rosaleda cada vez que se alejan de ella. Solo un arreón final con dos ocasiones seguidas rompió los minutos de hastío e impotencia de los 'boquerones'.
Roberto, con un tiro tras centro de Víctor que paró bien abajo Raúl Lizoain, y Antoñín, que buscó el gol con un remate desviado desde la frontal, justificaron su presencia en el césped tras salir del banquillo, pero no lograron maquillar el marcador.
Una ocasión desperdiciada por Iñigo Vicente, que remató en el área tras un buen regate para que despejase un defensa, fue lo último de un partido que repartió alegrías y tristezas a partes iguales. Mientras que el Mirandés toma aire y moral y se aleja del pozo, el Málaga de Natxo pasará su primera mala noche pensando cómo puede salir de la mala dinámica de imagen y resultados.