El Sevilla completa su semana mágica y convierte Mestalla en un funeral

Mestalla pasó de ser una caldera a ser un auténtico funeral este mismo domingo. Los aficionados del Valencia ya empiezan a estar hartos y vislumbran poco a poco la posibilidad de esa pesadilla llamada descenso. Y más si ni siquiera la suerte y el VAR ayudan a empezar a sumar puntos en la recta final de la Liga.
El equipo de Baraja recibió en casa a un Sevilla que, aunque ya dejó atrás eso de militar en la zona roja, también ha estado toda la temporada coqueteando con esas posiciones. Antaño, este partido era sinónimo de Europa entre dos de los equipos más grandes de España, pero ahora es cosa de la parte baja de la tabla.
Los de casa salieron con el colmillo más afilado y con más ganas de darle una alegría a su afición, mientras que los andaluces se dedicaron a esperar su momento y salir a la carrera con En-Nesyri a la cabeza. Castillejo y Foulquier se encargaron de dar los primeros sustos a un Dmitrovic que tuvo que intervenir en el comienzo.
El atacante recibió un balón a la espalda y chutó fuera por poco, pero hubo fuera de juego. Por su parte, el lateral puso un centro que se envenenó y el meta sevillista sacó la mano para enviarla a córner. Por su parte, los visitantes se presentaron en Mestalla al minuto diez con una ocasión clarísima en las botas de Lucas Ocampos.
Un centro desde la derecha acabó en un fallo de Özkacar, que dejó la pelota muerta. El argentino se tiró con todo, pero Mamardashvili consiguió achicar a tiempo. A partir de aquí, el ritmo del encuentro cayó en picado y el guion fue un juego gris en el centro del campo y sin apenas llegadas por parte de ninguno de los dos.
La lata se abrió en el minuto 55 tras el saque de un córner. Un barullo en el área dejó a Badé y a Yunus Musah en el suelo, pero el sevillista logró levantarse a tiempo para meter la pierna y batir por bajo a Mamardashvili. El estadounidense pidió falta, pero lo cierto es que estuvo muy blando en defensa y el gol subió al marcador.
Tras la hora de juego, llegó la primera jugada de las dos que indignó a la afición y a los propios jugadores valencianistas. Castillejo se llevó la pelota hacia el área y Fernando cortó su progreso con el brazo derecho. Tras revisarlo en el monitor, Del Cerro Grande decretó que no pasó nada en esa jugada y no indicó el punto de penalti.
Los cambios provocaron ese cambio de dinámica, que cayó a favor de los visitantes. Una entrada por la izquierda de Montiel acabó en el definitivo 0-2 que firmó Suso con un zurdazo pegado al palo. Un jarro de agua helada para los de casa, que vieron cómo el VAR y la decisión arbitral les volvió a perjudicar en el 82'.
Una entrada de Marcao sobre Marcos André fue pitada como penalti, pero de nuevo, el monitor dijo su última palabra y el colegiado anuló la pena máxima. Esto cabreó muchísimo a la afición e Ilaix Moriba, fruto de la desesperación, entró con fuerza sobre Bryan Gil provocando la roja y la sentencia al partido.
Finalmente, el Sevilla completó su semana mágica después del valioso empate que sacó de Old Trafford ante el Manchester United y logró más aire para respirar, ya más lejos, de la zona de descenso. Algo que no puede decir el Valencia, que sigue remando en busca de alcanzar el objetivo.