Iván Azón vuelve a hacerlo

Un Amorebieta efectivo y rocoso chocó con un un Zaragoza dominante pero nada efectivo en el primer partido de la jornada 33 en Segunda División. Los de Haritz Mújika estuvieron a punto de cosechar una victoria fundamental para acercarse al escape de la zona de descenso y para encarar sus próximos compromisos con la moral alta, pero Iván Azón rescató a los suyos sobre la bocina.
Su gol se antojó salvador porque el golpe habría sido durísimo para los maños, que encaraban este duelo pensando que, si ganaban, protagonizarían un subidón clasificatorio a la espera de las actuaciones de sus rivales directos. Además, pudieron haberlo hecho de sobra. Llevaron el peso del encuentro y generaron la mayoría de las oportunidades de peligro, aunque no supieron aprovecharlas.
La más clara, un disparo al palo de Borja Sainz en una de las muchas internadas de Pep Chavarría desde la banda. El lateral estuvo soberbio. Fue un quebradero de cabeza constante para los vascos ya apurara la línea de fondo o se adentrara hacia la frontal desde su carril. En labores defensivas, además, muy correcto.
Pero lo que perdonó Sainz no lo perdonó Óscar Gil cuando, a falta de 12 minutos para el término del tiempo reglamentario, remató imperialmente un saque de esquina que Seguín sirvió con música. La peor de las pesadillas de La Romareda, que ya temía que esto pasara silbando para protestar por la relajación de su equipo, se hizo realidad.
Y, para colmo, el colegiado estuvo a punto de cometer un error que corrigió con ayuda del VAR. Cuando el Zaragoza apretaba para firmar al menos las tablas y el tiempo añadido se avecinaba, Vada fue expulsado por un golpe a la cara inexistente a Koldo Obieta. Le había dado en el pecho, los colegiados se dieron cuenta y la acción quedó en amarilla.
Curiosamente, como si el destino hubiera tenido algo que ver, de las botas de Vada nació la jugada del definitivo 1-1, que supuso salvar los muebles para los de JIM. El '11' se asoció en largo con Fran Gámez y este sirvió el cuero tibio al área del Amorebieta, donde Iván Azón, que ya lo ha hecho varias veces esta temporada y en la anterior, rescató sobre la bocina a los suyos.