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Una Taça de casta, de resistencia y de Mbemba

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El Oporto ganó la Taça. AFP

Una Taça de casta, de resistencia y de Mbemba

David Caravaca por David Caravaca @besoccer_es - 3 1,827

El Oporto derrotó al Benfica en la final de la Taça de Portugal y se hizo con el doblete tirando de casta y resistencia. Mbemba marcó la diferencia. Firmó dos goles y, en labores defensivas, casó a la perfección con un Pepe soberbio para neutralizar a las 'águilas'. Vinícius recortó distancias y por poco no empató Jota en el añadido.

El Oporto es el campeón de la Taça de Portugal. Mbemba y Pepe fueron los principales responsables. Ambos estuvieron excelsos atrás para que el Benfica casi ni rozara a Diogo Costa y, para colmo, el primero firmó dos goles. Dos testarazos imparables y segundo título a la vitrina.

La intención de las 'águilas' era dominar la pelota desde el principio y, aunque lo logró poco a poco, no le valía de mucho. La única utilidad fue desquiciar a sus rivales, que recurrieron a faltas para pararles los pies y se quejaban de que el colegiado era demasiado conservador castigándolas.

Luis Díaz, de hecho, fue expulsado por una entrada con los tacos por delante en la que golpeó claramente a Almeida. El árbitro le enseñó la segunda amarilla -antes hizo otra falta- y su entrenador, Sérgio Conceiçao, también tuvo que irse al túnel de vestuarios por protestar.

Tanta polémica empañó una primera parte en la que la ocasión más clara la tuvo Jesús Corona a los cinco minutos del inicio. Esquivó a un rival con una buena finta y Vlachodimos tuvo que meter la mano en su palo para evitar el gol. No lo pudo evitar cuando le regaló a Mbemba el 0-1.

El defensa, nada más comenzar la segunda mitad, aprovechó que el meta despejó mal un centro para, con la testa, mandar la bola a la red sin oposición. Defendió fatal la zaga y volvió a las andadas diez minutos después, cuando el central repitió la operación, pero cabeceando solo en el corazón del área, sin necesidad de un error del cancerbero.

La orden de Sérgio Conceiçao desde las gradas fue clara: había que dar un paso atrás. Aderezó esta decisión con la entrada de Leite y no le salió bien. Cometió el penalti -por una mano dentro del área- que aprovechó Vinícius para recortar distancias y poner interesante el tramo final.

El problema era que, por mucha motivación que mostraran las 'águilas', el Oporto había levantado un muro casi inexpugnable. Casi inexpugnable porque, de tanto insistir, el Benfica acabó teniendo un par de buenas ocasiones -la mejor, de Jota con una volea al palo-. No hubo suerte al final y la Taça fue para los 'dragones'.

David Caravaca

David Caravaca

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